Descripción
Los acérvulos subepidérmicos aparecen como cuerpos pustulares negros, diminutos y
dispersos sobre la superficie de troncos, ramas y frutos de los árboles afectados. Los conidióforos son
ramificados y septados. Las conidias se forman en el extremo apical de las células conidiógenas
holoblásticas y hialinas. La mayoría de las conidias, fusiformes, lisas y rectas, con cuatro septos y las
cuatro células medianas de pared gruesa, son pardo oscuras; las dos células de pared fina de los extremos
son hialinas; la célula apical es campanulada o cónica y acaba en un apéndice muy corto; la célula basal
está truncada con una esculturación marginal y lleva un apéndice endógeno muy corto. El tamaño de las
conidias es de 21-30 x 8-9 µm.
Sintomatología
Causa un empardecimiento de la corteza viva en torno al punto de entrada del hongo. El
área infectada se deprime y aparecen grietas longitudinales y exudado resinoso. Posteriormente se
desarrollan chancros lentiformes que pueden anillar las ramas pequeñas o el tronco de las plantas jóvenes.
Las hojas infectadas pasan del amarilleo hasta tonos pardo-rojizos, para llegar a una muerte progresiva.
La extensión lleva al decaimiento de brotes, ramas e incluso, la planta entera.
Referencias
- Giménez-Verdú, I (1991). Notas sobre el cáncer del ciprés (Seiridium cardinale (Wag.) Sutt. et Gibs.). Boletín de Sanidad Vegetal, Plagas 17: 423-439
- Grasso, V., Raddi, P. (1979). Cypress: diseases and protection. European Economic Community, Agrimed.; Florence; Italy, 255 pp