Aquel que indica si la descomposición de la materia orgánica se orienta más hacia canales bacterianos o fúngicos. Se calcula a partir de la abundancia relativa de los diferentes grupos tróficos de nematodos, y particularmente de los que se alimentan de bacterias u hongos, utilizando una fórmula como la propuesta por Ferris et al. (2001). CI bajo de 0 a 30, significa una dominancia bacteriana en la descomposición y sugiere un suelo rico en nutrientes, con residuos fácilmente degradables (azúcares, proteínas) y una elevada actividad microbiana rápida, típica de ambientes perturbados o fertilizados. Un CI alto, entre 50 a 100, sugiere una dominancia fúngica en la descomposición, materia orgánica más recalcitrante (lignina, celulosa), condiciones más estables, menos perturbaciones y pH más ácido, indicando procesos más lentos y sostenidos de mineralización.
índices basados en nematodos
Parámetros cuantitativos derivados de la composición y estructura de las comunidades de nematodos en el suelo o en las raíces de las plantas. Se utilizan como bioindicadores de la calidad del suelo, el grado de perturbación o madurez del ecosistema y el impacto de las prácticas agrícolas. Entre los más empleados destacan el índice de madurez (MI), índice de estructura (SI), índice de enriquecimiento (EI) e índice de canalización (CI). Estos índices, en fitopatología y ecología de suelos, son parámetros cuantitativos derivados de la comunidad de nematodos presentes en una muestra de suelo o raíces, que permiten evaluar: i) la estructura de la comunidad nematológica (diversidad, abundancia relativa de grupos funcionales); ii) la salud del suelo (grado de perturbación, madurez, resiliencia del ecosistema); y iii) la calidad ambiental y el estado de los cultivos (impacto de prácticas agrícolas, fertilización, uso de plaguicidas, contaminación, salinidad, etc.).