Denominación común de la grave enfermedad específica de la vid asociada a ´Candidatus Phytoplasma vitis´ fitoplasma que puede encontrarse en el floema de las plantas de vid (Vitis), Ailanthus altissima, Alnus spp. y Clematis vitalba infectadas y cuyo cultivo en medios de cultivo artificiales no se ha logrado. Pertenece al subgrupo ribosómico 16SrV Elm yellows, subgrupo V-D. Es difícil diferenciarlo sintomatológicamente del fitoplasma de la madera negra de la vid, pero existen diferencias notables en cuanto a la epidemiología. Se considera como la enfermedad asociada a fitoplasmas más importante y destructiva de la vid. Los síntomas más típicos se generan en primavera con una reducción del crecimiento. En verano la planta adopta un hábito llorón, por falta de lignificación de los brotes que quedan flexibles desde la base al extremo. También suelen observarse en variedades tintas pequeñas pústulas negras a lo largo del brote, las hojas son débiles y amarillean o enrojecen, según el cultivar y algunas veces se produce un enrollamiento. Reduce el vigor de las cepas y la calidad del vino, debido a la acidez y bajo contenido en azúcares de los frutos de las plantas infectadas. El patógeno se transmite por propagación vegetativa de material infectado, experimentalmente por cuscuta y naturalmente por el cicadélido Scaphoideus titanus. La enfermedad está ampliamente distribuida en Europa. Presente en España.
regulación del diagnóstico in vitro, RDIV
Normativa que regula los dispositivos médicos de diagnóstico in vitro, que incluyen cualquier producto utilizado para analizar muestras biológicas fuera del cuerpo humano con fines médicos. No se aplica directamente a vegetales, pues la Unión Europea (UE) considera los kits y reactivos para detección o diagnóstico fitopatológico como diagnóstico no in vitro (no-IVD o non-IVD), pero las pruebas de diagnóstico in vitro en agricultura y silvicultura pueden estar reguladas bajo normativas fitosanitarias específicas. La regulación del diagnóstico in vitro aplicado a vegetales abarca normas y directrices que garantizan la calidad, seguridad y eficacia de las pruebas utilizadas para detectar patógenos, plagas en sentido amplio y características genéticas en plantas. En función del país o región, estas regulaciones pueden estar bajo el marco de normativas fitosanitarias, reglamentos de biotecnología o leyes de comercialización de productos agrícolas. Las normas internacionales principalmente están reguladas en forma de estándares de detección y diagnóstico de agentes patógenos del Convenio Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) o estándares IPPC-FAO, de la Organización Europea y Mediterránea para la Protección de Plantas (OEPP/EPPO) o CABI, principalmente, entre otras. Además, el Codex Alimentarius establece directrices para la biotecnología aplicada a cultivos agrícolas y plantas forestales. En la UE la regulación está descrita en el Reglamento (UE) 2017/746 sobre productos sanitarios para diagnóstico in vitro (RDIV-IVDR), con posibles aplicaciones en plantas modificadas genéticamente y en la normativa sobre Sanidad Vegetal (Reglamento UE 2016/2031) que regula la detección y control de plagas en sentido amplio. En EE. UU., la USDA-APHIS regula las pruebas de diagnóstico de enfermedades en cultivos vegetales y la FDA puede intervenir si hay implicaciones en la seguridad alimentaria. En América Latina depende de organismos nacionales como SENASA (Argentina), SAG (Chile), ICA (Colombia) o SAGARPA (México), etc., con normativas específicas para diagnóstico fitosanitario. Las técnicas de detección y diagnóstico más usuales hacen referencia a ELISA, amplificación molecular por PCR o secuenciación génica. Los laboratorios deben de estar acreditados por organismos oficiales y los métodos utilizados deben de estar validados según estándares internacionales. Se considera que la correcta regulación del diagnóstico in vitro en vegetales es clave para evitar la propagación de enfermedades, garantizar la seguridad alimentaria y facilitar el comercio internacional.
madera negra de la vid
Denominación común de la enfermedad asociada al fitoplasma ´Candidatus Phytoplasma solani´ que pertenece al subgrupo ribosómico 16SrXII-A. Organismo ubicuo que se ha identificado en huéspedes o anfitriones de distintas familias botánicas, predominantemente en solanáceas donde causa la enfermedad del stolbur en patata o papa, tomate y pimiento, entre otros anfitriones. En España es el fitoplasma más común y afecta a diversos cultivos tanto hortícolas como leñosos como vid (Vitis) donde causa la enfermedad de la madera negra. También ha sido detectado en clavel (Dianthus caryophyllus), feijoa (Acca sellowiana), fresa (Fragaria), zanahoria (Daucus carota), espárrago (Asparagus officinalis), endivia (Cichorium endivia), achicoria (Cichorium intybus), apio (Apium graveolens), chirivía (Pastinaca sativa), rábano (Raphanus sativus), sauce (Salix spp.) y olmo (Ulmus spp.). Se transmite por injerto y propagación vegetativa y por vía natural mediante insectos vectores. El cicadélido Hyalesthes obsoletus es su principal vector en vid. En este huésped, sus síntomas más característicos son las hojas duras y quebradizas, enrolladas hacia el envés en forma de teja, con color amarillo dorado en las variedades blancas y rojizo en las tintas. La sintomatología es similar a la de la flavescencia dorada También se produce falta de fructificación y de lignificación o agostamiento otoñal, que confiere a la vid un porte llorón y marchitamiento de frutos. El nombre de madera negra hace referencia al ennegrecimiento de los brotes no lignificados en invierno. Enfermedad de extensa distribución geográfica. Presente en España.