La familia de las α-harpinas está compuesta por péptidos ricos en lisinas, glutaminas y argininas y, al igual que los otros péptidos antimicrobianos de las plantas, comparten la conservación de las cisteínas y los puentes disulfuro. Esta familia está muy poco estudiada; sin embargo, algunos autores han caracterizado péptidos de la misma familia obtenidos a partir Stellaria media, de la cual se logró obtener el perfil genómico, identificando no solo este tipo de péptidos sino, además, defensinas, tioninas, heveínas, snakinas y otros péptidos ricos en cisteína. Posee actividad antifúngica en plantas y la harpina más estudiada (Luffin P1), presenta actividad anti-HIV-1 in vitro en células T infectadas.
péptido antimicrobiano de plantas
Pequeñas moléculas con menos de 50 aminoácidos, principalmente con carga positiva e importantes propiedades antibacterianas y antifúngicas. Parece que el principal mecanismo de acción contra los diferentes patógenos sea la ruptura de membranas. Particularmente en las plantas, la mayoría de ellos son ricos en cisteína, lo que permite la formación de numerosos puentes disulfuro (entre dos y seis), que les confieren una alta estabilidad química, térmica y proteolítica. Los péptidos antimicrobianos de plantas se producen en flores, raíces, tallos y hojas y su estructura es similar a los producidos en animales vertebrados e insectos. Se suelen clasificar en las siete familias siguientes: defensinas, tioninas, heveínas, knotinas, α-harpininas, proteínas de transferencia de lípidos y snakinas.