Aquellas que pueden aparecer en todas las variedades, pero que son características de las mandarinas clementinas y algunos híbridos (cv. Fortune y Nova). Se inician con la aparición de decoloraciones de la corteza, que evolucionan dando lugar a manchas pardo-marrones cuyo tejido pierde turgencia, se reblandece y, finalmente, se colapsa (véanse escaldado, acepción segunda y planchado, especialmente en su acepción tercera). Al mismo tiempo, aparecen grietas irregularmente repartidas sobre la superficie de la corteza, aunque con mayor frecuencia alrededor del cáliz. El conjunto de todas ellas confiere al fruto un aspecto de sobremaduro que popularmente se conoce con el nombre genérico de “pixat” de las clementinas. Por otra parte, estas lesiones son puntos de fácil acceso para algunos organismos patógenos, de modo que si se produce la invasión, el fruto se pudre y cae.
alteraciones asociadas a la senescencia de frutos cítricos
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