huracán
Fenómeno meteorológico consistente en viento muy impetuoso que, a modo de torbellino, gira en grandes círculos, cuyo diámetro crece a medida que avanza apartándose de las zonas de calma tropicales donde suele tener origen. Las partes principales de un huracán son las bandas nubosas en forma de espiral alrededor de su centro u ojo, en el cual se dan condiciones de bastante calma y poca nubosidad, que abarca aproximadamente 30 a 65 km de diámetro. La pared del ojo está compuesta de nubes densas y en esta región se localizan los vientos más intensos del fenómeno. Puede generar un impacto devastador en los cultivos agrícolas y vegetación en general. Los fuertes vientos pueden arrancar plantas, romper ramas, tallos y defoliar. También esparce sólidos que dañan a las plantaciones por su efecto mecánico de choque, principalmente sobre la superficie foliar, corteza de ramas y tronco, y piel de los frutos, pero también afectan gravemente a invernaderos, túneles de plástico y otras instalaciones agrarias. Estos eventos pueden reducir drásticamente los rendimientos ya que provocan la caída de frutos o los daña, y en algunos casos, destruye completamente los cultivos, como sucede recurrentemente en Cuba, México o Florida (EE. UU.) con los cítricos. Además, las fuertes lluvias asociadas con los huracanes pueden causar inundaciones y erosión del suelo, lo que afecta negativamente a las plantas y la fertilidad del suelo. Otro efecto negativo importante es la dispersión de agentes patógenos y vectores a nuevas áreas, al introducir problemas de sanidad vegetal que antes no existían.