Aquella protectora que puede ser de varias clases, según el riesgo a evitar. La clase FFP1 está indicada para los entornos de trabajo en el que no se esperan ni los tipos tóxico venenosos, ni partículas fibrogénicas de polvo o aerosoles. Estas mascarillas pueden ser usadas siempre y cuando las medidas máximas de transgresión o concentración en el lugar de trabajo no superen el valor específico de la industria multiplicado por cuatro. En laboratorio, construcción o en la industria alimentaria se suelen utilizar este tipo de mascarillas. La clase de protección FFP2 (mascarillas de ultraprotección) se utilizan en entornos de trabajo en los que las partículas nocivas y mutagénicas se pueden encontrar en el aire. Las mascarillas de esta categoría deberán impedir el paso de partículas de hasta 0,6 µm y se pueden utilizar en entornos en los que no llegue a superarse hasta un máximo de diez veces el valor de la concentración máxima de trabajo (MAK). Lo mismo ocurre con el valor TRK (concentración de referencia técnica). Estas mascarillas de protección se usan a menudo en la industria metalúrgica y la minería o en trabajos de laboratorio que generen aerosoles, niebla o humo que pueda afectar gravemente a las vías respiratorias, aunque sea a largo plazo. Las mascarillas FFP3 ofrecen la máxima protección contra la contaminación del aire que se respira. La fuga total puede ascender a un máximo del 5 % y deben filtrar el 99 % de todas las partículas que miden hasta 0,6 µm. Este tipo de máscara también filtra las partículas venenosas, oncogénicas y radiactivas. Se utilizan en entornos de trabajo que transgredan hasta como mucho treinta veces los valores MAK y TRK. A menudo se utilizan en la industria química y en casos muy específicos en laboratorio.
barbijo filtrante
barbijo respiratorio
equipo de protección individual, EPI
Material, incluyendo vestimenta, usado para prevenir la exposición o la contaminación de una persona por sustancias químicas o biológicas. Normalmente está destinado a ser llevado o sujeto por el operario para que le proteja piel, ojos, o cuerpo en general de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud en el trabajo, así como cualquier complemento o accesorio homologado destinado a tal fin. En laboratorio son frecuentes guantes, batas desechables o recuperables, monos de trabajo desechables, mantas ignífugas, gorros desechables, gafas para evitar salpicaduras, viseras plásticas protectoras de rayos ultravioleta y salpicaduras, mascarillas o barbijos de protección respiratoria (adecuadas frente a los peligros que suponen ciertos vapores y aerosoles, humo, gases, polvo, partículas radiactivas, vapores metálicos, microorganismos potenciales patógenos de humanos, etc.), tapones acústicos o cascos auriculares atenuantes del ruido, guantes de plástico desechables y guantes de crioprotección o ignífugos, etc. En campo, para encuestas, prospecciones, toma de muestras o visita a plantaciones infectadas, además del equipo de laboratorio descrito, es conveniente el uso de chaleco identificativo con reflectantes (a evitar color amarillo o verde, por su atracción de posibles vectores), mono de trabajo, botas de goma y guantes protectores desechables encima de los de laboratorio.
mascarilla protectora
Equipo de protección individual (EPI) diseñado para cubrir nariz y boca con el fin de reducir la inhalación o exposición del operador a agentes biológicos, partículas, aerosoles, polvo, esporas, microorganismos fitopatógenos y, según el tipo de mascarilla, también a productos fitosanitarios o sustancias químicas empleadas en actividades de detección, diagnóstico, investigación, manejo y control de enfermedades de las plantas. Su capacidad de protección depende del material filtrante, el ajuste facial y la certificación correspondiente. Existen versiones que incorporan filtración respiratoria específica.