podredumbre parda de los frutales de hueso o carozo
Denominación común de la enfermedad causada por los hongos ascomicetos Monilinia laxa, M. fructigena y M. fructicola. La especie M. laxa es la más importante en España, pero M. fructicola se considera más virulenta en otras partes del mundo donde se cultivan frutales de hueso o carozo. Aunque hay diferencias morfológicas entre las tres especies, su diagnóstico más fiable es mediante técnicas basadas en análisis de ADN. Las tres especies causan una sintomatología muy similar. M. fructicola y M. laxa, provocan momificación de los frutos de Prunus spp. y el desarrollo de infecciones latentes en poscosecha, especialmente de melocotonero o duraznero. Afectan a todas las especies de los frutales de hueso, con marcada sensibilidad de algunas variedades de melocotonero o duraznero, nectarina y ciruelo japonés. En cerezo dulce, los cultivares de floración muy abundante suelen ser los más sensibles. El hongo inverna en forma de micelio o conidias en flores o frutos momificados, que se encuentran en el árbol o en el suelo, además de en brotes o ramas infectadas. El material infectado constituye la fuente de inóculo cuando las condiciones climáticas sean las adecuadas (alta humedad y temperaturas suaves entre 15-20 °C). Las conidias son dispersadas por el viento, el agua y los insectos. Tras la infección de las flores, se liberan nuevas conidias para ciclos secundarios de la enfermedad. Al mismo tiempo, el micelio avanza hacia el fruto recién formado y hacia el brote formando chancros. El fruto, según madura, se hace más sensible a la infección. Las conidias penetran en los frutos por heridas o aberturas naturales. Si suceden granizadas se incrementan sustancialmente los daños. Los primeros síntomas se producen a inicio de primavera, provocando marchitez en flores y brotes. Las flores infectadas quedan pegadas al brote, y sobre los brotes infectados se producen chancros que son fuente de inóculo. Durante la primavera-verano, con condiciones favorables de humedad y temperatura, se producen las infecciones sobre los frutos. Estas se inician con pequeñas manchas pardas que evolucionan rápidamente a podredumbres, pudiendo infectar a otros frutos sanos. Los frutos atacados permanecen sobre el árbol dando lugar a las típicas momias. Las infecciones pueden quedar latentes y aparecer en los procesos de poscosecha (almacén) o durante la comercialización. Por ello, es una enfermedad de gran importancia en envíos de fruta a destinos lejanos, y la causante de la mayor parte de los destríos.