Perro adiestrado en detectar cualquier material vegetal en aduanas y barreras fitosanitarias o incluso detectar específicamente determinadas plantas infectadas en campo por patógenos concretos frente a los que se ha adiestrado al animal. El adiestramiento de perros (y otros animales como cerdos) para detección es una tecnología antigua. Los animales adiestrados pueden inspeccionar rápidamente grandes plantaciones, incluso plantas en zonas de difícil acceso, sin una laboriosa recolección de muestras o procesamiento de laboratorio. Los perros adiestrados detectan infecciones en campo de naranjos infectados por ´Candidatus Liberibacter asiaticus´ (bacteria asociada al HLB). Según datos del USDA de EE. UU., con una precisión >99 %, semanas o incluso años antes de mostrar síntomas visuales. Los perros son capaces de discriminar con precisión entre distintas enfermedades. En el caso de cítricos afectados por HLB, los modelos epidemiológicos indican que los perros son más efectivos y económicos que los métodos actuales de detección temprana para el control sostenible de enfermedades. Se les entrena a reconocer un olor particular y a sentarse frente a la fuente, por lo que después obtienen una recompensa. Sin embargo, el entrenamiento es complejo, ya que son adiestrados para detectar un patógeno que está infectando una planta, y son olores que no pueden separar. También se han obtenido excelentes resultados en Italia con la detección olfativa canina de olivos infectados por la bacteria Xylella fastidiosa.
can detector
detección olfativa
La realizada por animales adiestrados o instrumentos, basada en la captación, generalmente de compuestos aromáticos a través del olfato o biosensores. Estos compuestos constituyen un importante grupo de sustancias que influyen en el olor y sabor de la fruta, siendo responsables en gran medida de la calidad organoléptica del producto. El aroma del fruto se emplea como un parámetro objetivo de calidad y además, el aroma procedente de plantas infectadas o enfermas se utiliza para detectar determinados patógenos, antes incluso de la aparición de síntomas. La detección precoz de plantas infectadas puede realizarse con sensores olfativos artificiales o con animales adiestrados. Desde antiguo se han adiestrado animales (básicamente cerdos y perros), para la búsqueda de trufas o setas. Desde hace años, en determinados puestos fronterizos, se utilizan perros adiestrados para detectar, no únicamente drogas, sino también productos vegetales introducidos clandestinamente por pasajeros, como por ejemplo en Australia, EE. UU., Chile y Nueva Zelanda. Actualmente, se han validado varios sistemas de detección olfativa animal para la detección precoz de patógenos, de enfermedades de gran importancia socioeconómica y de volátiles liberados por plantas infectadas o infestadas.
detección olfativa canina
La efectuada por perros adiestrados. El perro tiene una capacidad innata para detectar y reconocer un gran espectro de olores, aunque estén presentes de manera residual. Esta capacidad se debe a diversos factores, desde genes específicos para desarrollar esa habilidad, hasta una inmensa cantidad de receptores olfativos pasando por una fisiología especialmente preparada para ello. Todo eso hace al perro muy superior en su olfato respecto a muchas especies animales, y desde luego muy superior a los humanos ya que, se estima que el olfato de los perros es 10.000 veces más sensible en capacidad olfativa que los humanos. En ocasiones, los perros son entrenados por una persona (denominado adiestrador o entrenador), y posteriormente asignados al que será su guía durante su vida útil de trabajo. Cuando el entrenador es además el guía, es decir, es la misma persona la que ha entrenado al perro y posteriormente trabaja con el animal sobre el terreno, es generalmente capaz de entender todas las conductas del animal y sacar el máximo partido a sus habilidades. Además, el perro puede visitar zonas inaccesibles y posee la capacidad de detectar trazas de olor a más de seis metros de distancia, mientras que una máquina o nariz electrónica hay que aproximarla a escasos centímetros de la superficie inspeccionada. En la actualidad se ha conseguido el adiestramiento de perros para la detección de enfermedades bacterianas importantes, como el huanglongbing (HLB) de los cítricos, o la causada por Xylella fastidiosa en olivo, entre otras.
nariz electrónica
Sistema de sensores para detección de olores. Generalmente se basan en sensores del tipo microbalanza de cristal de cuarzo (QCA) para detectar y determinar objetivamente la calidad aromática de frutos. Los sistemas se suelen validar por comparación con técnicas de referencia como, en este caso, la cromatografía de gases. Se han aplicado a la detección precoz del envejecimiento de fruta conservada en cámara y la detección de patógenos (como Penicillium spp., Alternaria spp., Botrytis spp., etc.) de pre- y poscosecha en cítricos, uva, manzana, pera y otros frutos. También se han aplicado a valorar cualidades organolépticas positivas y negativas del vino, aceite y otros productos.