Aire contaminado que causa efectos no deseables en organismos vivos o en materiales. Los principales contaminantes atmosféricos proceden de la combustión de los combustibles fósiles, que liberan óxidos de azufre.
polución
Vertido de productos naturales o manufacturados en el ambiente, de manera que provoque efectos nocivos. El nivel de contaminación se valora en términos de demanda bioquímica de oxígeno (DBO) o demanda química de oxígeno (DQO) y valores altos de estos indicadores, sugieren niveles elevados de contaminación. La liberación de energía en forma de calor y la generación de excesivos niveles de ruido (sonidos y vibraciones) en el ambiente del laboratorio, son también formas de polución, como la contaminación del agua o de la atmósfera. El vertido de materia orgánica, como aguas residuales o de escorrentía de riego agrario y desechos agrícolas en el agua, puede originar contaminación con nuevos organismos parásitos o patógenos, así como una reducción significativa del contenido en oxígeno debido a la actividad bacteriana que descompone la materia orgánica. La contaminación del agua con elevados niveles de nutrientes inorgánicos debido a la lixiviación de fertilizantes favorece el crecimiento de algas por eutrofización. Los detergentes, aceites, plaguicidas, compuestos halogenados, otros xenobióticos y metales pesados de origen minero o del uso de lodos de depuradora, también provocan efectos nocivos en la vegetación y el medio ambiente. La polución puede ser: i) puntual, debida a razones concretas, que tiene lugar en áreas reducidas y por causas fáciles de identificar y solucionar. Esta polución o contaminación terrestre es habitual en las ciudades, los emplazamientos de antiguas fábricas, los alrededores de las carreteras, los vertederos ilegales y las depuradoras, o ii) difusa, que abarca territorios muy amplios y sus causas son diversas, difíciles de identificar y solucionar. Este suceso implica la dispersión de contaminantes a través de sistemas aire-suelo-agua y tiene un importante impacto sobre la salud y el medio ambiente. Entre las causas antropogénicas más habituales de la contaminación del suelo la FAO destaca la industria, la minería, las actividades militares, la gestión de desechos (la basura tecnológica y aguas residuales), la agricultura, la ganadería y la construcción de infraestructuras urbanas y de transporte.