Resistencia ofrecida por las plantas en un primer nivel básico de defensa frente a microorganismos potencialmente parásitos. Además de las barreras físicas o química preformadas, las plantas poseen un sistema inmune basal que les permite reconocer molecularmente componentes altamente conservados en la mayoría de microorganismos (como quitina y glucanos de la pared fúngica, ergosterol de la membrana plasmática, etc.) y, como consecuencia de ello, activar la expresión de defensas basales inespecíficas que interfieren con el establecimiento del parasitismo. Para lograr establecer el parasitismo, los microorganismos deben evitar la inducción o suprimir la acción de las defensas basales, lo cual permite a los agentes fitopatógenos adquirir patogenicidad específica de especie y establecer su gama de plantas susceptibles (huéspedes o anfitriones). Superpuesto con el sistema inmune basal, las plantas han evolucionado adquiriendo un segundo y más especializado sistema de reconocimiento molecular de sus patógenos, que es gobernado por los productos de genes de resistencia (R). Dichos genes mantienen una relación gen a gen con los genes de las razas del patógeno (Avr) que determinan la expresión de la resistencia. Este sofisticado modelo de interacciones moleculares entre genes implicados en la resistencia general y la resistencia específica es considerado el nuevo dogma central de la Fitopatología según “La Sanidad Vegetal en la agricultura y la silvicultura: retos y perspectivas para el siglo XXI”.
MAMP
Sigla del inglés. En español, Patrones Moleculares asociados a Microorganismos. Son moléculas conservadas en microorganismos que son reconocidas por el sistema inmune innato de la planta y que generan una respuesta de defensa. Los MAMP presentes en algunos microorganismos, como rizobacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGPR), permiten inducir una respuesta de defensa en la planta que mejora su protección frente a patógenos.
PAMP
Sigla del inglés. En español, patrones moleculares asociados a patógenos. Son pequeñas secuencias de moléculas con motivos conservados que se repiten en grupos de bacterias y otros patógenos, que tienen un papel clave en la inmunidad innata y en el reconocimiento de las plantas y su resistencia a patógenos cuando las PAMP son reconocidas por receptores de reconocimiento de patrones (PRRs, del inglés pattern recognition receptors), que se encuentran en la superficie vegetal. Se trata en general de moléculas (elicitores), producidas por un agente microbiano o resultantes de su actividad desintegradora de la pared celular vegetal, que inducen una respuesta defensiva en la planta. Comprenden una variedad de estructuras moleculares altamente conservadas, comunes en el conjunto de un tipo de patógenos para cuyos ciclos vitales son esenciales. Como son: i) los fragmentos flg22 y flg28 de la proteína del flagelo de las bacterias, y ii) las moléculas resultantes de la degradación de la pared celular (glucanos, mananos, quitina, quitosano, péptidos) y de la membrana (ergosterol) de los hongos y oomicetos. Los lipopolisacáridos bacterianos son el prototipo de PAMP. Otros PAMP incluyen al ácido lipoteicoico para las bacterias grampositivas, peptidoglucanos, y variantes de ácidos nucleicos normalmente asociados con virus. Estos patrones moleculares esenciales para el reconocimiento de los microorganismos por parte de las células vegetales, responden de manera distinta según el microorganismo identificado.