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Mostrando 8 resultados para "resistencia inducida"

resistencia inducida

Respuesta no hereditaria desarrollada por un huésped normal susceptible tras un tratamiento predisponente, como la inoculación con un virus, viroide, hongo, oomiceto, o bacteria, la colonización de la rizosfera por ciertos microbios beneficiosos o tratamiento con ciertos productos químicos o agentes físicos. La resistencia se basa en un cebado (priming, en inglés), o puesta en alerta, del sistema inmunitario de la planta, de manera que la respuesta de defensa es más rápida o más intensa en futuras interacciones con agentes causantes de plagas. La respuesta es reversible, aunque puede durar toda la vida de la planta e incluso pasar a la descendencia, y puede afectar a partes de la planta distales del sitio de inducción de la resistencia, e incluso inducir la resistencia en plantas vecinas mediada por compuestos orgánicos volátiles (VOC). No es específica debido a que, sin importar el tipo de agente o patógeno utilizado como inductor, el nivel de resistencia en la planta aumenta frente a varios patógenos. Por ejemplo, la infección que causa el virus del mosaico del tabaco (Tobacco mosaic virus-TMV) en plantas de tabaco hipersensibles induce una resistencia sistémica ante este virus, así como ante otros virus, oomicetos (Phytophthora spp.), bacterias (Pseudomonas syringae pv. tabaci) y pulgones. Por otra parte, la infección causada en el tabaco por la bacteria P. syringae pv. tabaci, que causa lesiones foliares, induce resistencia sistémica contra el virus del mosaico del tabaco (TMV). Se han estudiado en profundidad tres tipos de resistencia inducida: resistencia sistémica adquirida (SAR), resistencia sistémica inducida (ISR) y resistencia inducida por ácido -aminobutírico (resistencia inducida por BABA o BABA-IR).

resistencia inducida por ácido -aminobutírico, resistencia inducida por BABA, BABA-IR

Tipo de resistencia inducida desarrollada por el tratamiento de la planta con ácido -aminobutírico (BABA). La resistencia es inespecífica y se manifiesta contra un amplio abanico de patógenos biotrofos y necrotrofos, así como con un incremento de la tolerancia de la planta a diversos estreses abióticos, tales como sequía o estrés salino. BABA es un aminoácido no proteinogénico (es decir, que no forma parte de las proteínas), que es también producido por las plantas en pequeñas cantidades tras su exposición a estreses bióticos o abióticos.

agente de control biológico, ACB

Enemigo natural, antagonista o competidor u otro organismo utilizado para el control de plagas, según terminología de la FAO, 2022. Glosario de términos fitosanitarios NIMF nº 5. También pueden ser obtenidos por técnicas biotecnológicas. La gran mayoría de los agentes de control biológico comercializados actúan por competencia, antibiosis o lisis. Otros actúan por hiperparasitismo y algunos actúan por resistencia inducida, promoción del crecimiento u otros mecanismos de acción.

defensinas

Moléculas efectoras de la inmunidad innata en humanos con un amplio espectro antimicrobiano y efecto inmunomodulador. Son péptidos ricos en cisteínas, que se encuentran en vertebrados e invertebrados y que funcionan como antibióticos naturales en la superficie de la piel. Contienen de 45 a 54 aminoácidos, con tres a cinco puentes disulfuro. Presentan un peso molecular promedio de 6 kDa y carga positiva, con numerosos aminoácidos básicos. Son activas contra bacterias, hongos y oomicetos y forman parte de la denominada resistencia inducida, estrategia alternativa de protección en plantas. Las defensinas están principalmente localizadas en la pared celular y en el espacio extracelular de las semillas y también se han detectado en las vainas de guisante o arveja, en xilema, células parenquimáticas y espacios periféricos de muchas especies botánicas.

resistencia sistémica adquirida

Respuesta de resistencia de la planta tras una exposición a un patógeno; es un tipo de resistencia inducida. La respuesta confiere resistencia frente a una infección secundaria por patógenos biotróficos, necrotróficos y hemibiotróficos. En particular, SAR es más efectiva contra biotrofos mientras que la resistencia sistémica inducida es más efectiva contra necrotrofos y fitófagos. Se presenta en la mayoría de especies botánicas, variando el tiempo y nivel de protección según especies y efectores. La resistencia sistémica adquirida es inducida por patógenos y posee las siguientes características: i) se inicia con la activación local de la respuesta de inmunidad inducida por PAMP-PTI o inmunidad inducida por efector-ETI; ii) su señalización a larga distancia es mediada por el ácido salicílico y otros metabolitos vegetales; y iii) la expresión en los tejidos alejados del inductor está asociada con la activación de genes que codifican proteínas PR.

resistencia sistémica inducida

Mecanismo activo de defensa en el que organismos colonizadores de la rizosfera, fundamentalmente hongos y bacterias promotoras del crecimiento, causan la inducción de mecanismos generales de defensa que permiten proteger a la planta de una amplia gama de patógenos y fitófagos. Es un tipo de resistencia inducida, y es fundamentalmente activa contra necrotrofos y artrópodos fitófagos, mientras que la resistencia sistémica adquirida (SAR) es más efectiva contra biotrofos.

compuestos orgánicos volátiles, COV

Mezcla de metabolitos secundarios, lipofílicos, de bajo peso molecular y alta presión de vapor a temperatura ambiente, por lo que son volátiles y liberados a la atmósfera en forma gaseosa, aunque pueden difundir tanto en la fase gaseosa como en la fase acuosa. Se han descrito en todos los tipos de organismos, especialmente en bacterias, hongos, artrópodos y plantas. Juegan un papel muy importante en el campo de la Sanidad Vegetal, ya que actúan como señales químicas en la interacción planta–microorganismo–insecto. Su emisión puede ser resultado directo del metabolismo del patógeno o, más frecuentemente, de la activación de rutas defensivas en la planta. Sus funciones principales son: i) atracción de enemigos naturales de plagas (tritrofía); ii) señalización de defensas intraplanta e interplantas, o iii) alerta a plantas vecinas (comunicación entre plantas). Entre los ejemplos más conocidos de emisión de volátiles en plantas infectadas están: el incremento de metilsalicilato y linalool en plantas de tabaco infectadas con el virus del mosaico del tabaco (TMV), la liberación de metilsalicilato y alcohol bencílico en tomates infectados con la bacteria Ralstonia solanacearum antes de la aparición de síntomas, o la emisión de terpenoides, como el limoneno, β-ocimeno, o α-pineno, inducidos en infecciones fúngicas y en virosis. La liberación de compuestos azufrados, como dimetil disulfuro o dimetil trisulfuro son frecuentes en bacteriosis. La detección de estos u otros volátiles, supone un potencial biomarcador para un diagnóstico o una detección temprana, anterior a la manifestación de síntomas.

Sociedad Española de Fitopatología
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