Tipo de transmisión no circulante, frecuente en pulgones y ciertos virus, en la que el agente patógeno es adquirido y transmitido por un vector tras un corto período de tiempo de alimentación o prueba en una planta infectada (segundos-minutos), y es retenido por el vector en la cutícula del estilete, también por un corto período de tiempo (horas). El agente patógeno puede pasar del estilete o del esófago (de hecho, se pueden detectar patógenos de plantas en insectos no vectores), pero no son retenidos, ni se multiplica el patógeno en el vector, ni pasa a su descendencia. El patógeno se adquiere-inocula, en el caso de pulgones, por un mecanismo de ingestión-salivación en las células de la epidermis o mesófilo de las plantas. No posee período de latencia. Generalmente, un período de ayuno previo favorece su transmisión, y en la ecdisis o muda se pierde el patógeno. Existe una baja especificidad patógeno-vector y disminuye drásticamente la transmisión tras una inoculación secuencial realizada por el mismo individuo vector, debido a su bajo período de retención. Es el tipo de transmisión de los géneros de virus: Alfamovirus, Bromovirus, Carlavirus, Cucumovirus, Vitivirus, Fabavirus, Macluravirus, y Potyvirus, siendo este último el grupo de virus de plantas más numeroso, al cual pertenecen virus de importancia económica como el virus Y de la patata o papa (Potato virus Y-PVY) o el virus de la sharka o viruela del ciruelo (Potyvirus plumpoxi, Plum pox virus-PPV). Estos potivirus requieren la presencia de un factor asistente de la transmisión, componente ayudante o HC. No obstante, la existencia de mutantes de potivirus no transmisibles por pulgón, aunque produzcan dicho factor funcionalmente activo, demuestra la implicación de otros factores en el proceso, entre ellos una región de tres aminoácidos (asparagina-alanina-glicina, DAG) en el extremo amino terminal de la cápsida. En el caso concreto de los cucumovirus (como el virus tipo del mosaico del pepino, Cucumber mosaic virus-CMV) emplea la estrategia de la proteína de la cápsida en la transmisión, mediante la cual el virión se une a la cutícula del pulgón directamente sin mediar ningún factor de transmisión.
glándulas salivales
Aquellas que poseen por parejas la mayoría de insectos. Se sitúan debajo de la parte anterior del canal alimenticio. No siempre segregan saliva, pero generalmente en cada glándula existe un ensanchamiento del ducto de cada una que sirve de reservorio de la secreción. Juegan un papel importante en la transmisión de agentes patógenos ya sea por mecanismos de ingestión-salivación mediante los cuales se adquieren e inoculan por pulgones los virus de transmisión no persistente (como los virus de los géneros Potyvirus, Cucumovirus y otros). También son determinantes en aquellos patógenos denominados circulantes, especialmente algunos virus y bacterias, que al ser ingeridos por el vector traspasan las barreras del sistema digestivo, llegan a la hemolinfa y generalmente se acumulan en las glándulas salivales del vector, por medio de complejos mecanismos en los que se implican la cápsida y diversas proteínas e incluso endosimbiontes. Allí pueden replicarse o multiplicarse o no, antes de ser transmitidos.
transmisión no circulante
La de aquellos patógenos, frecuentemente virus y algunas especies bacterianas, que una vez adquiridos no pueden atravesar las barreras del sistema digestivo del insecto vector. Los patógenos adquiridos se asocian a la cutícula del intestino anterior del vector. Engloba a patógenos de transmisión no persistente y semipersistente, como virus de los géneros Cucumovirus o Potyvirus y otros transmitidos por pulgones o a la bacteria Xylella fastidiosa limitada a xilema transmitida por cicadélidos y cercópidos. La bacteria es retenida en la cutícula de la región cibarial y precibarial del insecto vector y la coloniza. No es necesario un período de latencia para X. fastidiosa por lo que el vector puede inocular la bacteria inmediatamente después de adquirirla.
transmisión semipersistente
Aquella de tipo no circulante que combina características intermedias entre los tipos de transmisión no persistente y persistente, siendo más frecuente entre los virus transmitidos por coleópteros, mosca blanca, ácaros y nematodos que entre los transmitidos por pulgones. Algunos virus de importancia económica son eficazmente transmitidos por pulgones de esta forma, como el virus de ARN de la tristeza de los cítricos (Closterovirus tristezae, Citrus tristeza virus-CTV) confinado al floema. Los patógenos transmitidos de forma semipersistente se caracterizan por un tiempo de retención en el vector de pocos días, un tiempo de adquisición de pocas horas, no poseen período de latencia y el tejido donde adquiere/inocula el vector puede ser la epidermis, parénquima y floema (según el virus, ya que éstos pueden ser confinados o no confinados al floema de la planta infectada). No tiene efecto en la transmisión un período previo de ayuno del vector, tras la ecdisis o muda se pierde la capacidad de transmitir el patógeno, la especificidad patógeno-vector es intermedia y disminuye notablemente la eficacia de transmisión en inoculaciones secuenciales del mismo individuo vector.
virus de estilete
Aquellos cuyas partículas son portadas de forma reversible en el estilete de pulgones y son transmitidos mediante un mecanismo no circulante (no persistente). El virus es adquirido y transmitido por el vector tras un corto período de tiempo de alimentación o prueba en una planta infectada (segundos-minutos), y es retenido en la cutícula del estilete del vector durante un corto período (horas). La retención del virus en la punta del estilete está mediada por la proteína HC (componente ayudante) que actúa como un factor clave para la transmisión del virus, así como otros factores.
virus no persistente
Aquel que es retenido en el vector durante escasas horas.