Denominación común de la enfermedad causada por las especies bacterianas del complejo Allorhizobium vitis (anteriormente denominadas Agrobacterium tumefaciens biovar 3, Agrobacterium vitis, o Rhizobium vitis) en vid (Vitis spp.). Otras especies como Rhizobium rhizogenes, también los producen, pero con menor frecuencia. Se caracteriza por la aparición de tumores en cuello, raíces y en la parte aérea por migración sistémica de las especies patógenas causantes en los distintos cultivares de vid. Las plantas sintomáticas deben de ser destruidas.
roña de la vid
tumor
1. Crecimiento desmesurado de un tejido vegetal como consecuencia de la infección por un patógeno (virus, bacteria, hongo o nematodo). Masa de células transformadas, con crecimiento y multiplicación anormales que presenta hipertrofia e hiperplasia de las células vegetales. Supone un sobrecrecimiento masivo de tejido o tejidos del huésped, frecuentemente con aspecto esférico y rugoso, que crece independientemente de los tejidos circundantes y puede invadir otros tejidos. Los inducidos por especies bacterianas de los géneros Rhizobium y Agrobacterium se originan al transferir su plásmido Ti a la célula huésped o anfitriona donde se origina el tumor. Otras bacterias que pueden inducir tumores son diversos patovares de Pseudomonas syringae, Pantoea agglomerans pv. gypsophilae y pv. betae, Rhizobacter dauci y Rhodococcus fascians. Los tumores vegetales también pueden ser causados por hongos como Physoderma (Urophlyctis) leproides que produce de la lepra de la remolacha, o por especies de nematodos del género Meloidogyne en numeras especies de plantas. 2. (crown gall). Denominación común de la enfermedad causada por varios géneros y especies bacterianas como: Rhizobium (Agrobacterium) tumefaciens, Agrobacterium fabrum, Allorhizobium vitis, R. radiobacter, R. rhizogenes, R. rubi, R. larrymoorei, R. nepotum, y R. skierniewicense, entre otras, en diversos huéspedes o anfitriones, principalmente especies de frutales y rosal, pero también en otros muy diversos, como: albaricoquero o damasco (Prunus armeniaca), almendro (P. dulcis), avellano (Corylus avellana), caqui (Diospyros kaki), cerezo (P. avium), ciruelo (P. domestica), chopo (Populus tremula), crisantemo (Chrysanthemum spp.), Ficus benjamina, frambueso (Rubus idaeus), manzano (Malus domestica), melocotonero o durazno (P. persica), membrillero (Cydonia oblonga), mimbrera (Salix viminalis), nogal (Juglans regia), olivo (Olea europaea), peral (Pyrus communis), pimiento (Capsicum annuum), rosal (Rosa spp.), sauce (Salix spp.) y vid (Vitis vinifera), todos ellos identificados en España. Se caracteriza por la aparición de tumores en cuello y raíces que en principio son claros, pero se vuelven oscuros y rugosos, depreciando el valor de las plantas de vivero, ya que deben ser destruidas por mostrar síntomas. Los tumores bacterianos pueden afectar a más de 640 especies y dependiendo de su número, volumen y situación en cuello, raíces o parte aérea provocan pérdidas de vigor. Los tumores tienen un tamaño variable (de pocos milímetros hasta más de 10 cm de diámetro). Se producen en heridas en cuello o raíces y a veces también en la parte aérea. Inicialmente son nódulos pequeños, claros y carnosos, que adquieren luego color pardo y se suberiza su epidermis. Todas las especies causantes de tumores son habitantes del suelo y la rizosfera, donde perciben o detectan químicamente la presencia de una herida en las raíces y se genera un quimiotactismo y el proceso de transferencia del T-ADN, que codifica para la síntesis de auxinas y citoquinina.