Sigla del inglés. En español, patrones moleculares asociados a patógenos. Son pequeñas secuencias de moléculas con motivos conservados que se repiten en grupos de bacterias y otros patógenos, que tienen un papel clave en la inmunidad innata y en el reconocimiento de las plantas y su resistencia a patógenos cuando las PAMP son reconocidas por receptores de reconocimiento de patrones (PRRs, del inglés pattern recognition receptors), que se encuentran en la superficie vegetal. Se trata en general de moléculas (elicitores), producidas por un agente microbiano o resultantes de su actividad desintegradora de la pared celular vegetal, que inducen una respuesta defensiva en la planta. Comprenden una variedad de estructuras moleculares altamente conservadas, comunes en el conjunto de un tipo de patógenos para cuyos ciclos vitales son esenciales. Como son: i) los fragmentos flg22 y flg28 de la proteína del flagelo de las bacterias, y ii) las moléculas resultantes de la degradación de la pared celular (glucanos, mananos, quitina, quitosano, péptidos) y de la membrana (ergosterol) de los hongos y oomicetos. Los lipopolisacáridos bacterianos son el prototipo de PAMP. Otros PAMP incluyen al ácido lipoteicoico para las bacterias grampositivas, peptidoglucanos, y variantes de ácidos nucleicos normalmente asociados con virus. Estos patrones moleculares esenciales para el reconocimiento de los microorganismos por parte de las células vegetales, responden de manera distinta según el microorganismo identificado.
inmunidad inducida por PAMP
Respuesta defensiva del huésped o anfitrión que inhibe el crecimiento microbiano y contribuye a la resistencia no-huésped. El establecimiento de agentes patógenos (parasitismo) de una especie vegetal requiere la supresión de las respuestas defensivas asociadas a la inmunidad inducida por PAMPs, que es efectuada por moléculas secretadas por el patógeno, denominadas efectores o factores de virulencia, y determina la denominada susceptibilidad mediada por efector.
DAMPs
Sigla del inglés. En español, patrones moleculares asociados al daño. Además del ataque de patógenos, la reubicación de varias moléculas endógenas o partes de moléculas, generalmente al medio extracelular, como resultado del daño tisular o celular, se percibe como una señal de peligro y conduce a la inducción de respuestas inmunitarias innatas. Estos inductores endógenos reubicados se denominan patrones moleculares asociados al daño (DAMP). Los de las plantas son de naturaleza citosólica y se liberan en el espacio extracelular después del daño a la célula causado por un traumatismo o un patógeno. Las plantas utilizan las vías de inmunidad desencadenada por patrones (PTI, pattern triggered immunity) e inmunidad desencadenada por efectores (ETI, effector triggered immunity) para combatir el estrés, trauma y los patógenos. La PTI es la primera línea de defensa en las plantas y es activada por los PAMP para iniciar la señalización en toda la planta de que se ha producido daño en una célula. Junto con el PTI, también se liberan DAMP en respuesta a este daño.
entrenudo corto infeccioso de la vid
Denominación común de la enfermedad, presente en todas las zonas vitícolas, causada por el virus del entrenudo corto infeccioso de la vid (Grapevine fanleaf virus-GFLV), familia Secoviridae, género Nepovirus, especie Nepovirus foliumflabelli. Sus huéspedes o anfitriones además del género Vitis sp., son diferentes especies de plantas herbáceas y hortícolas, por ejemplo, Nicotiana tabacum, Chenopodium sp., alubia, habichuela, alubia, habichuela, judía, fríjol, frijol o poroto y pepino, entre otras. Los síntomas más llamativos en la hoja de la vid corresponden a senos peciolares abiertos, nervios principales con tendencia a juntarse, dentición acusada y mosaicos, es típica la hoja en forma de abanico. Los pámpanos muestran ramificación anormal, nudos dobles, entrenudos cortos, proliferación de nietos, fasciaciones y bifurcaciones, madera aplastada y crecimiento en zigzag. Los racimos presentan corrimiento total o parcial de bayas. Tanto las raíces principales como secundarias aparecen en menor número, con más grosor y menor longitud que en las de plantas sanas. Genera un agostamiento irregular. Se transmite fundamentalmente mediante propagación vegetativa y en condiciones naturales por el vector nematodo ectoparásito Xiphinema index. Presente en España.
podredumbre negra de la vid
Denominación común de enfermedad causada por el hongo Guignardia bidwellii (sin. Phyllosticta ampelicida) en vid, patógeno que está presente en zonas vitícolas de clima cálido y húmedo. Tras la primera infección, se forman los picnidios que producen conidias capaces de generar nuevas infecciones. En hoja la infección se manifiesta en forma de manchas de contorno poligonal, inicialmente de color cremoso, y luego de un tono rojo ladrillo. Las lesiones en pámpanos, zarcillos e inflorescencias aparecen esporádicamente en forma de chancros elípticos o alargados, con aspecto de podredumbre blanda, que suelen causar la marchitez de la inflorescencia que termina cubriéndose de puntos negros. En racimos, aparecen lesiones de color pardo o violeta sobre las bayas, que se arrugan, se marchitan y acaban momificándose.
receptor de reconocimiento de patrones
Proteínas que se encuentran en la membrana plasmática de las células vegetales y que pueden reconocer estructuras moleculares específicas asociadas con microorganismos (MAMP) o con células vegetales dañadas (DAMP). El hecho de que la mayoría de las plantas sean resistentes al ataque de organismos fitopatógenos se debe, en gran parte, a su capacidad para reconocer patrones comunes, denominados PAMP. El reconocimiento se lleva a cabo por los receptores de reconocimiento de patrones. PAMP bacterianos como la flagelina o el factor de elongación TU son reconocidos por receptores específicos como FLS2 o EFR1, respectivamente, en distintas especies vegetales. El reconocimiento pone en marcha toda una cascada de transducción de la señal que implica la inducción de genes de defensa, la producción de estrés oxidativo y reacciones de reforzamiento de la pared celular como la deposición de callosa que, en conjunto, o individualmente, detienen la progresión del patógeno mediante el mecanismo de defensa conocido como inmunidad activada por patrón. Por tanto, un patógeno capaz de producir enfermedad en una planta, ha tenido que ser capaz de superar esta barrera inicial impuesta por la inmunidad activada por patrón. Se han descrito numerosos PRR que regulan la inmunidad activada por patrón en respuesta a la interacción con bacterias, hongos, oomicetos, nematodos e insectos.
resistencia sistémica adquirida
Respuesta de resistencia de la planta tras una exposición a un patógeno; es un tipo de resistencia inducida. La respuesta confiere resistencia frente a una infección secundaria por patógenos biotróficos, necrotróficos y hemibiotróficos. En particular, SAR es más efectiva contra biotrofos mientras que la resistencia sistémica inducida es más efectiva contra necrotrofos y fitófagos. Se presenta en la mayoría de especies botánicas, variando el tiempo y nivel de protección según especies y efectores. La resistencia sistémica adquirida es inducida por patógenos y posee las siguientes características: i) se inicia con la activación local de la respuesta de inmunidad inducida por PAMP-PTI o inmunidad inducida por efector-ETI; ii) su señalización a larga distancia es mediada por el ácido salicílico y otros metabolitos vegetales; y iii) la expresión en los tejidos alejados del inductor está asociada con la activación de genes que codifican proteínas PR.
sistema inmune basal
Aquel que poseen las plantas que les permite reconocer molecularmente componentes altamente conservados en la mayoría de microorganismos (como por ejemplo la quitina y glucano de la pared fúngica, ergosterol de la membrana plasmática, etc.) y, como consecuencia de ello, activar la expresión de defensas basales inespecíficas que interfieren con el establecimiento del parasitismo. La proximidad de este sistema con el sistema de inmunidad innato en mamíferos ha dado lugar a que para referir dichos componentes se utilice el acrónimo PAMP, que está siendo reemplazado por MAMP, en reconocimiento de que los microorganismos no patogénicos de plantas poseen tales patrones moleculares.
lipopolisacárido, LPS
Sustancia compleja que incluye un polisacárido, basado en glucosa, galactosa, N-acetilglucosamina y otros azúcares, unidos a lípidos. Constituyen junto a las lipoproteínas los componentes mayoritarios de las paredes celulares (membrana externa) de las bacterias gramnegativas. Son los responsables de la especificidad antigénica de las bacterias. Están conformados por una región lipofílica, el lípido A, unido a la membrana, que a su vez se une a una estructura conservada de sacáridos hidrofílicos, y finalmente a una zona hipervariable formada por unidades del antígeno O (antígeno somático). Las plantas pueden detectar la presencia de estos compuestos, por lo que son considerados como patrones moleculares asociados a patógenos. La relación entre el LPS y la virulencia bacteriana ha sido caracterizada funcionalmente en distintos géneros y especies bacterianas.
MAMP
Sigla del inglés. En español, Patrones Moleculares asociados a Microorganismos. Son moléculas conservadas en microorganismos que son reconocidas por el sistema inmune innato de la planta y que generan una respuesta de defensa. Los MAMP presentes en algunos microorganismos, como rizobacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGPR), permiten inducir una respuesta de defensa en la planta que mejora su protección frente a patógenos.
patrones moleculares asociados a microbios (MAMP)
resistencia básica
Resistencia ofrecida por las plantas en un primer nivel básico de defensa frente a microorganismos potencialmente parásitos. Además de las barreras físicas o química preformadas, las plantas poseen un sistema inmune basal que les permite reconocer molecularmente componentes altamente conservados en la mayoría de microorganismos (como quitina y glucanos de la pared fúngica, ergosterol de la membrana plasmática, etc.) y, como consecuencia de ello, activar la expresión de defensas basales inespecíficas que interfieren con el establecimiento del parasitismo. Para lograr establecer el parasitismo, los microorganismos deben evitar la inducción o suprimir la acción de las defensas basales, lo cual permite a los agentes fitopatógenos adquirir patogenicidad específica de especie y establecer su gama de plantas susceptibles (huéspedes o anfitriones). Superpuesto con el sistema inmune basal, las plantas han evolucionado adquiriendo un segundo y más especializado sistema de reconocimiento molecular de sus patógenos, que es gobernado por los productos de genes de resistencia (R). Dichos genes mantienen una relación gen a gen con los genes de las razas del patógeno (Avr) que determinan la expresión de la resistencia. Este sofisticado modelo de interacciones moleculares entre genes implicados en la resistencia general y la resistencia específica es considerado el nuevo dogma central de la Fitopatología según “La Sanidad Vegetal en la agricultura y la silvicultura: retos y perspectivas para el siglo XXI”.
brote
1. Población aislada de una plaga (fitófago, patógeno o mala hierba) o vector, detectada recientemente y la cual se espera que sobreviva en el futuro inmediato, según la terminología de la FAO, 2022. Glosario de términos fitosanitarios NIMF nº 5. 2. Tallo nuevo del crecimiento del año antes del agostamiento, que tiene yemas y hojas.