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Mostrando 7 resultados para "clorosis férrica"

clorosis férrica

Fisiopatía causada por una deficiencia de hierro y caracterizada por amarilleamiento foliar internervial. Es particularmente frecuente en suelos calizos.

calcio, Ca

Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes, de número atómico 20. Este macronutriente juega un papel importante en la permeabilidad de la membrana y en la estabilidad de la pared celular, por lo que resulta de importancia en la conservación de los frutos. Constituye del 0,20 % al 3 % del peso seco de las hojas. La mayor parte se acumula extracelularmente. Existe en forma iónica en la solución del suelo y como ion intercambiable en los coloides del mismo, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia en la planta produce crecimiento vegetativo y reproductivo lento e interferencia con la absorción de potasio. Las hojas comienzan a curvarse, se abarquillan y rizan, muestran manchas irregulares de color marrón amarillento por el borde y superficie del limbo. El desarrollo floral es lento y las raíces disminuyen. Se produce un retraso generalizado en el crecimiento de la planta que incide significativamente en el rendimiento de la cosecha. Normalmente la carencia es más frecuente en cultivos hidropónicos y suelos volcánicos y ácidos. Su exceso es de difícil detección pues es el causante del bloqueo de varios nutrientes provocando carencias de potasio, magnesio y hierro. Las puntas de las hojas muestran puntos negros o aspecto quemado. Su síntoma más característico es la típica clorosis férrica. El calcio está presente en cantidades adecuadas en la mayoría de los suelos, pero en suelos ácidos se puede bloquear su absorción. Las raíces con deficiencia se vuelven negras y se pudren. Los síntomas de la deficiencia de calcio aparecen primero en las hojas y tejidos jóvenes, el crecimiento se inhibe y las plantas muestran una apariencia arbustiva. Las nervaduras también toman una típica coloración café en hojas completamente necróticas. En el fruto se suele desarrollar una podredumbre seca como en pimiento o chile y tomate, o pueden aparecer coloraciones bronceadas como en banano. Un exceso de calcio es nocivo ya que reduce el crecimiento y provoca el oscurecimiento de la planta afectada y puede ser responsable de deficiencias de boro, manganeso, magnesio, zinc o cinc, incluso también de cobre.

carencia inducida

Deficiencia en un elemento mineral que se encuentra presente en el medio en cantidad elevada, y cuya absorción es reducida por condiciones físicas o químicas desfavorables del medio, o por un exceso de un elemento mineral antagonista. Por ejemplo, la clorosis férrica en suelos calizos, o la carencia de magnesio inducida por un exceso de potasio, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

cobre, Cu

Elemento químico metálico, de número atómico 29, color rojo pardo, brillante, maleable y excelente conductor del calor y la electricidad, abundante en la corteza terrestre nativo o, más corrientemente, como sulfuro. Elemento esencial del grupo de los micronutrientes de las plantas, su contenido insuficiente provoca fisiopatías. También el exceso de potasio, fósforo y otros micronutrientes, puede causar indirectamente deficiencia de cobre, así como el pH elevado en las raíces. En el suelo existe en forma de complejos y, en menor cantidad, en forma iónica en la solución del suelo. Los síntomas de su deficiencia en las hojas jóvenes dependen de cada cultivo, pero normalmente comienzan por enrollamiento y una leve clorosis, sea en toda la hoja o bien en las venas de las nuevas. En las zonas cloróticas pueden formarse pequeños puntos necróticos especialmente en los bordes de la hoja. A medida que los síntomas progresan, las hojas nuevas son más pequeñas, pierden su brillo y en algunos casos pueden marchitarse. Su carencia o déficit puede deberse a su bajo contenido en el suelo o sustrato, pero frecuentemente se debe a un pH alto o, en algunos suelos, a un exceso de hierro, aluminio, manganeso o cal. La carencia de cobre se muestra generalmente en las hojas jóvenes, que se marchitan y resecan, suelen curvarse y quedar colgando de la planta flácidas. Las hojas suelen mostrar una ligera coloración o tono azulado. Los meristemos apicales pueden necrosarse y morir, impidiendo el desarrollo de ramas o ramillas laterales, y el normal desarrollo de la planta se detiene. La apariencia de la planta es compacta y los tallos se acortan, mientras que en las flores el color suele ser más claro de lo normal. Su exceso se manifiesta como clorosis férrica internervial, pues afecta a la absorción del hierro y, en ocasiones, de molibdeno o zinc. Crecen menos ramas y las raíces decaen o se tornan gruesas y de lento crecimiento y puede afectar el desarrollo de la raíz, que se necrosa o quema en las puntas generando un crecimiento lateral descompensado. El cobre es componente de muchas enzimas e interviene en los sistemas de transporte. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 3 a 7 ppm de materia seca, aunque puede encontrarse cantidades mucho más elevadas pues es utilizado, en ocasiones, como fungicida y bacteriostático. Los compuestos cúpricos que se utilizan tanto en agricultura convencional como en agricultura ecológica, tienen una larga trayectoria de utilización en los cinco continentes, desde los inicios de uso del caldo bordelés hacia 1865 como fungicida para el control del mildiu de la vid en Francia. Desde entonces, una gran cantidad de productos fungicidas y bactericidas basados en distintos compuestos de cobre han sido desarrollados y comercializado. Las principales ventajas de este tipo de productos fitosanitarios son: i) una toxicidad relativamente alta para numerosos hongos y bacterias fitopatógenos; ii) su bajo costo; iii) una baja toxicidad para los mamíferos; y iv) su estabilidad química y efectos residuales prolongados. Pero también se han detectado un número creciente de inconvenientes como: i) la fitotoxicidad en determinados estados fenológicos de muchas especies de frutales y plantas hortícolas; ii) el desarrollo de cepas de bacterias resistentes al cobre; y iii) su acumulación en el suelo y los efectos negativos en la microbiota del mismo. Por ello, hay actualmente una presión regulatoria global para limitar el uso de los productos basados en Cu, que ha dado lugar a varias restricciones, limitando el número de tratamientos.

hierro

Elemento mineral esencial del grupo de micronutrientes. Componente de muchos enzimas, participa en los procesos de oxidación -reducción. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 10 a 1.000 ppm de materia seca, aunque esas determinaciones, al contrario de lo que sucede con los demás elementos esenciales, no constituyen un buen indicador del estado nutritivo de la planta. Se encuentra en solución en el suelo en forma iónica, tanto férrica (Fe+++) como ferrosa (Fe++), siendo esta última la que es absorbible por la planta, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia se manifiesta como un amarilleamiento intervenal de las hojas conocido comúnmente como clorosis férrica, fisiopatía que puede ser general en todas las hojas de la planta. Su déficit agudo suele influir en la madurez de los frutos, que son de menor tamaño y piel más fina y presentan falta de color. Influye disminuyendo en contenido en sólidos solubles totales en los zumos. Su exceso es relativamente raro, pero cuando se produce la planta muestra hojas bronceadas y con manchas de color marrón oscuro y la absorción de fósforo se deteriora.

clorosis de la lechuga

1. Denominación común de la enfermedad causada por el virus de la clorosis de la lechuga (Lettuce chlorosis virus-LCV), familia Closteroviridae, género Crinivirus, especie Crinivirus lactucachlorosi. Sus huéspedes o anfitriones cultivados más importantes son lechuga y alubia, habichuela, judía, fríjol, frijol o poroto. Causa en este último anfitrión, una relativamente nueva enfermedad, caracterizada por el moteado internervial y amarilleo en hojas medias y bajas, dejando el nervio verde, a la vez que se vuelven más frágiles. Las vainas se deforman curvándose y engrosan las semillas. Los síntomas que produce son muy similares a los generados por el desorden amarillo de la judía (Bean yellow disorder virus-BnYDV). Ambos virus suponen un factor limitante del cultivo. Se transmite por la mosca blanca Bemisia tabaci. El virus está presente en España. 2. Fisiopatía causada por una deficiencia de hierro.

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