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Mostrando 18 resultados para "hierro"

hierro

Elemento mineral esencial del grupo de micronutrientes. Componente de muchos enzimas, participa en los procesos de oxidación -reducción. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 10 a 1.000 ppm de materia seca, aunque esas determinaciones, al contrario de lo que sucede con los demás elementos esenciales, no constituyen un buen indicador del estado nutritivo de la planta. Se encuentra en solución en el suelo en forma iónica, tanto férrica (Fe+++) como ferrosa (Fe++), siendo esta última la que es absorbible por la planta, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia se manifiesta como un amarilleamiento intervenal de las hojas conocido comúnmente como clorosis férrica, fisiopatía que puede ser general en todas las hojas de la planta. Su déficit agudo suele influir en la madurez de los frutos, que son de menor tamaño y piel más fina y presentan falta de color. Influye disminuyendo en contenido en sólidos solubles totales en los zumos. Su exceso es relativamente raro, pero cuando se produce la planta muestra hojas bronceadas y con manchas de color marrón oscuro y la absorción de fósforo se deteriora.

bronceado

Denominación común de una fisiopatía con síntoma caracterizado por la aparición en la planta de un color bronce provocado por su exposición a ozono, toxicidad del hierro, deficiencia en zinc o cinc, o también por algunos agentes patógenos.

calcio, Ca

Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes, de número atómico 20. Este macronutriente juega un papel importante en la permeabilidad de la membrana y en la estabilidad de la pared celular, por lo que resulta de importancia en la conservación de los frutos. Constituye del 0,20 % al 3 % del peso seco de las hojas. La mayor parte se acumula extracelularmente. Existe en forma iónica en la solución del suelo y como ion intercambiable en los coloides del mismo, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia en la planta produce crecimiento vegetativo y reproductivo lento e interferencia con la absorción de potasio. Las hojas comienzan a curvarse, se abarquillan y rizan, muestran manchas irregulares de color marrón amarillento por el borde y superficie del limbo. El desarrollo floral es lento y las raíces disminuyen. Se produce un retraso generalizado en el crecimiento de la planta que incide significativamente en el rendimiento de la cosecha. Normalmente la carencia es más frecuente en cultivos hidropónicos y suelos volcánicos y ácidos. Su exceso es de difícil detección pues es el causante del bloqueo de varios nutrientes provocando carencias de potasio, magnesio y hierro. Las puntas de las hojas muestran puntos negros o aspecto quemado. Su síntoma más característico es la típica clorosis férrica. El calcio está presente en cantidades adecuadas en la mayoría de los suelos, pero en suelos ácidos se puede bloquear su absorción. Las raíces con deficiencia se vuelven negras y se pudren. Los síntomas de la deficiencia de calcio aparecen primero en las hojas y tejidos jóvenes, el crecimiento se inhibe y las plantas muestran una apariencia arbustiva. Las nervaduras también toman una típica coloración café en hojas completamente necróticas. En el fruto se suele desarrollar una podredumbre seca como en pimiento o chile y tomate, o pueden aparecer coloraciones bronceadas como en banano. Un exceso de calcio es nocivo ya que reduce el crecimiento y provoca el oscurecimiento de la planta afectada y puede ser responsable de deficiencias de boro, manganeso, magnesio, zinc o cinc, incluso también de cobre.

carencia de macro o micronutrientes

Los macronutrientes (azufre, calcio, fósforo, magnesio, potasio y nitrógeno) son absorbidos por la planta en cantidades relativamente elevadas. Los micronutrientes (hierro, boro, cloro, cobre, manganeso, molibdeno y zinc o cinc) se absorben en menores cantidades. Los síntomas carenciales de los mismos causan fisiopatías.

clorosis de la lechuga

1. Denominación común de la enfermedad causada por el virus de la clorosis de la lechuga (Lettuce chlorosis virus-LCV), familia Closteroviridae, género Crinivirus, especie Crinivirus lactucachlorosi. Sus huéspedes o anfitriones cultivados más importantes son lechuga y alubia, habichuela, judía, fríjol, frijol o poroto. Causa en este último anfitrión, una relativamente nueva enfermedad, caracterizada por el moteado internervial y amarilleo en hojas medias y bajas, dejando el nervio verde, a la vez que se vuelven más frágiles. Las vainas se deforman curvándose y engrosan las semillas. Los síntomas que produce son muy similares a los generados por el desorden amarillo de la judía (Bean yellow disorder virus-BnYDV). Ambos virus suponen un factor limitante del cultivo. Se transmite por la mosca blanca Bemisia tabaci. El virus está presente en España. 2. Fisiopatía causada por una deficiencia de hierro.

clorosis férrica

Fisiopatía causada por una deficiencia de hierro y caracterizada por amarilleamiento foliar internervial. Es particularmente frecuente en suelos calizos.

cobre, Cu

Elemento químico metálico, de número atómico 29, color rojo pardo, brillante, maleable y excelente conductor del calor y la electricidad, abundante en la corteza terrestre nativo o, más corrientemente, como sulfuro. Elemento esencial del grupo de los micronutrientes de las plantas, su contenido insuficiente provoca fisiopatías. También el exceso de potasio, fósforo y otros micronutrientes, puede causar indirectamente deficiencia de cobre, así como el pH elevado en las raíces. En el suelo existe en forma de complejos y, en menor cantidad, en forma iónica en la solución del suelo. Los síntomas de su deficiencia en las hojas jóvenes dependen de cada cultivo, pero normalmente comienzan por enrollamiento y una leve clorosis, sea en toda la hoja o bien en las venas de las nuevas. En las zonas cloróticas pueden formarse pequeños puntos necróticos especialmente en los bordes de la hoja. A medida que los síntomas progresan, las hojas nuevas son más pequeñas, pierden su brillo y en algunos casos pueden marchitarse. Su carencia o déficit puede deberse a su bajo contenido en el suelo o sustrato, pero frecuentemente se debe a un pH alto o, en algunos suelos, a un exceso de hierro, aluminio, manganeso o cal. La carencia de cobre se muestra generalmente en las hojas jóvenes, que se marchitan y resecan, suelen curvarse y quedar colgando de la planta flácidas. Las hojas suelen mostrar una ligera coloración o tono azulado. Los meristemos apicales pueden necrosarse y morir, impidiendo el desarrollo de ramas o ramillas laterales, y el normal desarrollo de la planta se detiene. La apariencia de la planta es compacta y los tallos se acortan, mientras que en las flores el color suele ser más claro de lo normal. Su exceso se manifiesta como clorosis férrica internervial, pues afecta a la absorción del hierro y, en ocasiones, de molibdeno o zinc. Crecen menos ramas y las raíces decaen o se tornan gruesas y de lento crecimiento y puede afectar el desarrollo de la raíz, que se necrosa o quema en las puntas generando un crecimiento lateral descompensado. El cobre es componente de muchas enzimas e interviene en los sistemas de transporte. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 3 a 7 ppm de materia seca, aunque puede encontrarse cantidades mucho más elevadas pues es utilizado, en ocasiones, como fungicida y bacteriostático. Los compuestos cúpricos que se utilizan tanto en agricultura convencional como en agricultura ecológica, tienen una larga trayectoria de utilización en los cinco continentes, desde los inicios de uso del caldo bordelés hacia 1865 como fungicida para el control del mildiu de la vid en Francia. Desde entonces, una gran cantidad de productos fungicidas y bactericidas basados en distintos compuestos de cobre han sido desarrollados y comercializado. Las principales ventajas de este tipo de productos fitosanitarios son: i) una toxicidad relativamente alta para numerosos hongos y bacterias fitopatógenos; ii) su bajo costo; iii) una baja toxicidad para los mamíferos; y iv) su estabilidad química y efectos residuales prolongados. Pero también se han detectado un número creciente de inconvenientes como: i) la fitotoxicidad en determinados estados fenológicos de muchas especies de frutales y plantas hortícolas; ii) el desarrollo de cepas de bacterias resistentes al cobre; y iii) su acumulación en el suelo y los efectos negativos en la microbiota del mismo. Por ello, hay actualmente una presión regulatoria global para limitar el uso de los productos basados en Cu, que ha dado lugar a varias restricciones, limitando el número de tratamientos.

conjugado

Anticuerpo, antígeno, sustancia inerte, metal, proteína o agente patógeno marcado con enzimas (normalmente fosfatasa alcalina o peroxidasa), biotina, avidina o estreptavidina, isotiocianato de fluoresceína u otros fluorocromos, proteína verde fluorescente, oro coloidal, hierro o cualquier elemento, compuesto o sustancia que le confiera nuevas propiedades delatoras. El objetivo del marcado es facilitar la detección o cuantificación de un organismo o compuesto tras producirse la reacción antígeno-anticuerpo, su multiplicación en una colonia o la infección en una planta convencional o transgénica.

decoración

Técnica serológica de microscopía electrónica en la que la muestra es incubada primero con anticuerpos específicos del agente patógeno (muestra) marcados con una sustancia densa a los electrones (como oro coloidal o hierro), o con anticuerpos específicos (producidos en una especie animal determinada) y posteriormente con inmunoglobulinas anti o contra la especie primera, conjugadas con oro coloidal, antes de su observación. La imagen del objeto en estudio aparecerá recubierta (decorada) con los anticuerpos que hayan reconocido específicamente a los epítopos contenidos en la muestra estudiada, facilitando su localización en los tejidos vegetales o del vector, y su detección e identificación específica.

elemento mineral esencial

Todos y cada uno de los elementos minerales indispensables para el desarrollo vegetal en cualquier situación ecológica. Además de los elementos que proporcionan el agua y la atmósfera (carbono, hidrógeno y oxígeno), las plantas vasculares necesitan de otros 13 elementos minerales que, de acuerdo con la cantidad necesaria para su desarrollo, se clasifican en dos grupos: i) macronutrientes, que incluyen azufre, calcio, fósforo, magnesio, nitrógeno y potasio, y ii) micronutrientes, que son boro, cloro, cobre, hierro, manganeso, molibdeno y zinc.

gradilla

Utensilio de hierro plastificado, plástico o acero inoxidable, que se utiliza en el laboratorio para mantener verticales y ordenados tubos de ensayo y viales.

manganeso, Mn

Elemento mineral esencial del grupo de los micronutrientes. Interviene en procesos de oxidación-reducción, siendo esencial en el fotosistema II. Se encuentra en las hojas a concentraciones superiores a 20 ppm de materia seca. Existe en solución en el suelo en forma iónica y como ion intercambiable. Su disponibilidad para las plantas disminuye al aumentar el pH del suelo. Los síntomas de su deficiencia se asemejan a los de la deficiencia de hierro y se manifiestan en las hojas jóvenes como clorosis internervial (hojas amarillas con venas verdes) y, en ocasiones, manchas bronceadas hundidas en las áreas cloróticas internerviales. Su exceso provoca clorosis foliar en hojas jóvenes y aparición de manchas color óxido o café. Suelen aparecer necrosis marginales en el limbo de la hoja y su ápice.

micronutriente

Elemento mineral esencial que se precisa en pequeñas cantidades en las plantas. Su concentración en los tejidos es de partes por millón. Básicamente actúan como activadores o cofactores de enzimas, o bien como componentes de las cadenas de transporte electrónico. Se incluye en este grupo a los elementos hierro (Fe), cobre (Cu), boro (B), zinc (Zn), manganeso (Mn), molibdeno (Mo) y cloro (Cl), según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

peroxidasa

Enzima oxidativo, con un complejo porfirina-hierro, que cataliza una reacción en la cual el peróxido de hidrógeno es el aceptor de electrones. La mayoría de las peroxidasas se encuentran en las plantas localizadas en la pared, el citosol y las vacuolas. Algunas están implicadas en procesos de polimerización en la pared. La de rábano picante se utiliza para conjugar anticuerpos de uso en detección mediante técnicas ELISA y otras. Su sustrato delator común es el peróxido de hidrógeno (H2O2).

pioverdina

Sideróforo fluorescente, de color verde-amarillento y soluble en agua, producidos por diversas especies del género Pseudomonas, incluyendo especies fitopatógenas. Como otros sideróforos, las pioverdinas son agentes quelantes de hierro y secuestran el hierro soluble en el medio, de manera que solo pueda ser utilizado por la bacteria productora de la pioverdina.

roya del estátice

Denominación común de la enfermedad causada por el hongo heteroico Uromyces limonii, cuyo ciclo vital tiene lugar en dos huéspedes o anfitriones diferentes: Statice gmelinii (estátice siberiano) y S. sinuatum (sin. Limonium sinuatum) (capitana, capitanos, consuelda de Cádiz, estátice, flor de paja, mano de hierro, siempreviva, siempreviva azul, siempreviva de flor, státice), ambos de la familia Plumbaginaceae. La enfermedad afecta a tallos y hojas, principalmente a las basales, donde se generan manchas amarillentas en el haz, y gradualmente se van formando pústulas abultadas de color marrón claro y forma redondeada. En los tallos se generan pústulas ligeramente alargadas, de color marrón claro a oscuro, que suponen la deformación de tallos y brácteas. El hongo se disemina por el uso de material vegetativo infectado, por el viento, lluvia y agua de riego contaminada con esporas, así como mediante prácticas culturales en las que se empleen herramientas o ropa de operarios infestada. Enfermedad de amplia distribución mundial.

sideróforo

Molécula orgánica de bajo peso molecular, soluble y quelante de hierro, por el que tiene muy alta afinidad; son sintetizados por muchas bacterias y hongos para facilitar el transporte de este metal. El ion hierro Fe+++ tiene muy poca solubilidad a pH neutro y por ello no puede ser utilizado por los microorganismos. Los sideróforos son secretados al medio exterior y forman complejos con estos iones, siendo captados nuevamente por las células mediante receptores específicos; una vez dentro de la célula, el hierro es reducido. Suelen ser específicos del microorganismo que lo produce, y pueden tener acción antibiótica. La inhibición de la germinación asociada a la actividad microbiana puede ser también consecuencia de la inaccesibilidad a determinados cationes requeridos para la germinación. Un caso característico de ello es la retención de Fe por los sideróforos producidos por bacterias del grupo de las Pseudomonas fluorescentes (P. fluorescens, P. putida), que da lugar a la inhibición de la germinación en el suelo de las clamidosporas de las formae speciales de Fusarium oxysporum y en general de otros microorganismos rizosféricos. Estas interacciones también pueden tener lugar sobre la superficie de hojas o frutos. Hay una gran variedad de moléculas de sideróforos producidos por bacterias y hongos. Diversas especies de gramíneas también secretan productos quelantes de hierro, como el ácido mucigénico, denominados fitosideróforos.

sistema biotina/avidina

Sistema muy utilizado en biología como marcador en numerosos métodos de detección de proteínas y ácidos nucleicos. La unión no covalente biotina-avidina es muy estable. La constante de afinidad del complejo biotina-avidina es de 1015 M-1, una de las más altas conocidas (como referencia, la afinidad entre antígeno y anticuerpo suele ser de alrededor de 1012 M-1). La estreptavidina es la proteína marcadora de uso más habitual ya que es no glicosilada y muestra niveles bajos de unión inespecífica y ha sustituido a la avidina que es una glicoproteína altamente catiónica y puede producir coloración de fondo inespecífica en algunas aplicaciones, debido a sus residuos cargados positivamente y componentes de oligosacáridos. El sistema es muy utilizado y hace posible que el uso de moléculas (frecuentemente anticuerpos) o compuestos biotinilados sean revelados con estreptavidina marcada o conjugada con enzimas, oro coloidal, hierro, fluorocromos, etc. o cualquier sustancia o elemento delator. El sistema es utilizado en técnicas ELISA, citometría de flujo, inmunotransferencia, inmunohistoquímica, inmunoelectromicroscopía de decoración, adquisición de imágenes fluorescentes, sondas de ADN para hibridación Southern o in situ, o detección en general. También se usan resinas y gránulos magnéticos de estreptavidina conjugada para aislar proteínas, células y ADN, o en separación biológica.

Sociedad Española de Fitopatología
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