Término en desuso para referirse al elemento genético extracromosómico circular que se replica de manera independiente al cromosoma bacteriano, que también se puede integrar al genoma de la bacteria y replicarse como parte de él. Equivale a un plásmido.
plásmido
Molécula generalmente circular de ADN de doble cadena que se replica autónomamente y se encuentra situada extracromosómicamente en los procariotas. Aunque la gran mayoría de plásmidos son circulares, se han identificado plásmidos lineales en bacterias de varios géneros, como Rhodococcus, Salmonella, o Streptomyces. Una de sus principales características es la de no ser esenciales para el normal desarrollo del organismo que los posee, aunque en ocasiones puede permitir que el organismo se desarrolle en un ambiente hostil. Debido a que son mantenidos establemente en muy diversas condiciones, se asume que confieren alguna ventaja selectiva al portador. De hecho, muchos plásmidos codifican importantes funciones en bacterias fitopatógenas. Las bacterias fitopatógenas pueden contener plásmidos o no; cuando los portan, su número es variable, de uno a seis tipos diferentes de plásmidos o más. Generalmente están en un número de copia medio o bajo, desde 6-9 copias en cepas de Pseudomonas syringae hasta 10 o más copias en ciertas cepas de especies de Pectobacterium. El tamaño es también muy variable, desde aproximadamente 1 kb hasta más de 2 Mb. Aunque no hay una relación estricta entre el tamaño de los plásmidos y la especie fitopatógena, los plásmidos más grandes suelen encontrarse en cepas de Agrobacterium, Rhizobium y Ralstonia. Pueden ser nativos, crípticos, movilizables o conjugativos Pueden ser eliminados de la célula bacteriana.