Aquellas que poseen por parejas la mayoría de insectos. Se sitúan debajo de la parte anterior del canal alimenticio. No siempre segregan saliva, pero generalmente en cada glándula existe un ensanchamiento del ducto de cada una que sirve de reservorio de la secreción. Juegan un papel importante en la transmisión de agentes patógenos ya sea por mecanismos de ingestión-salivación mediante los cuales se adquieren e inoculan por pulgones los virus de transmisión no persistente (como los virus de los géneros Potyvirus, Cucumovirus y otros). También son determinantes en aquellos patógenos denominados circulantes, especialmente algunos virus y bacterias, que al ser ingeridos por el vector traspasan las barreras del sistema digestivo, llegan a la hemolinfa y generalmente se acumulan en las glándulas salivales del vector, por medio de complejos mecanismos en los que se implican la cápsida y diversas proteínas e incluso endosimbiontes. Allí pueden replicarse o multiplicarse o no, antes de ser transmitidos.
bacteria
De forma genérica, se continúa aún empleando el término para referirse a todos los procariotas, si bien se distinguen dos Dominios claramente diferenciados: Bacteria, las bacterias propiamente dichas, y Archaea. Ambos Dominios, aunque comparten muchas características, se diferencian por una serie de características generales (entre otras, composición de la membrana citoplasmática, de la pared o de los ARNt). Entre los procariotas patógenos de plantas, que pertenecen todos al dominio Bacteria, se han considerado tradicionalmente dos grupos, los que poseen pared celular y los que carecen de la misma (Mollicutes). Las bacterias son organismos unicelulares, con diámetro medio de 1 µm y longitud generalmente de 0,1 a 10 µm. Carecen de membrana nuclear y se multiplican por bipartición o escisión. Se clasifican por su forma en cocos, bacilos, vibrios y espirilos, entre otras. Las bacterias fitopatógenas producen enfermedades en plantas, habitan los espacios intercelulares de los órganos vegetales (apoplasto), floema o xilema y pueden sobrevivir también, dependiendo de la especie, en suelo o sustrato y agua (algunas de ellas en forma viable no cultivable in vitro), en insectos vectores donde se pueden multiplicar en las glándulas salivales o en la hemolinfa y en muchos otros hábitats. Cuando se define una nueva familia, género, especie o subespecie procariótica, no es reconocida oficialmente hasta su publicación en las listas periódicas del International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology (IJSEM) tras su validación por el International Committee on Systematics of Prokaryotes (ICSP), mientras tanto aparece entre comillas, y su publicación en IJSM debe incluir una descripción detallada de las características y rangos diferenciales de la nueva especie, el nombre propuesto y el deposito en dos colecciones de cultivos microbianos. Si la nueva especie se publica en una revista distinta, la validación y aceptación formal debe solicitarse y aparecer como nombre aprobado en la lista que periódicamente se publica en el IJSEM, y que es elaborada por el ICSP, responsable de supervisar la taxonomía de bacterias y arqueas.
bulbo
1. Órgano vegetal, generalmente subterráneo, en el que se almacenan nutrientes. 2. Parte proximal del esófago o faringe muscular de los nematodos. Allí se ubican tres glándulas salivales que varían de número según el grupo, después hay una región llamada istmo donde se ubica el anillo nervioso, en la mitad del esófago se encuentra el metacorpus o bulbo medio que tiene como función impulsar el alimento hacia el intestino. La parte del esófago anterior al bulbo medio se denomina procorpus, en algunas especies el procorpus y el metacorpus está fusionados.
hemolinfa
Líquido interno o fluido de invertebrados con un sistema circulatorio abierto, como moluscos y artrópodos (insectos, arácnidos y crustáceos). La hemolinfa, generalmente gris o incolora, transporta nutrientes a los tejidos y participa en la muda. En los nematodos está contenida en el pseudocele. No riega directamente todas las células y órganos del artrópodo, sino que el tegumento que los cubre posee una membrana basal de tejido conectivo, cuyas propiedades controlan el intercambio de materiales entre las células y la hemolinfa, que se distribuye por todo el cuerpo del artrópodo de forma más o menos libre. Normalmente representa entre un 5 y un 40 % del peso del individuo, según la especie. En ella se encuentran las células del sistema inmune de los invertebrados, y las células implicadas en la coagulación. Está compuesta principalmente por agua en un 90 % y el resto por diversos compuestos orgánicos e inorgánicos, que incluyen lípidos, azúcares (trehalosa), glicerol, aminoácidos y hormonas. Cerca del 10 % del volumen de la hemolinfa está ocupado por células, los hemocitos, que tienen capacidad de fagocitar. A menudo posee un pigmento para el transporte de oxígeno, denominado hemocianina. Los hongos entomopatógenos, utilizados en control biológico, actúan reduciendo el movimiento de componentes de la hemolinfa. Los Mollicutes fitopatógenos (espiroplasmas y fitoplasmas) tras ser adquiridos (ingeridos) por los insectos vectores durante la ingestión de la savia del floema, se ubican en la cavidad corporal del insecto, por la región media del canal alimenticio del intestino. Probablemente se ubican dentro de las células del insecto mediante un proceso de internalización mediado por un receptor. Una vez dentro de las células del epitelio del canal alimenticio, los Mollicutes se multiplican y posteriormente se movilizan a través del plasmalema y lámina basal de las células del insecto hacia su sistema circulatorio. Utilizando a la hemolinfa como medio de transporte y multiplicación, migran hacia las glándulas salivales de donde son expulsados junto con la saliva hacia el floema en el subsiguiente período alimenticio del insecto en una planta huésped o anfitriona. Este proceso es en el caso de las bacterias fastidiosas limitadas al floema.
istmo
Porción relativamente estrecha en el esófago de nematodos, entre el metacorpus y la región basal, donde se localiza el anillo guía o anillo nervioso, tras las glándulas salivales.
transmisión circulante
La de aquellos patógenos denominados circulantes (internos), fundamentalmente algunos virus, que al ser ingeridos por el vector consiguen traspasar las barreras del sistema digestivo, llegar a la hemolinfa y generalmente acumularse en las glándulas salivales del vector, por medio de complejos mecanismos en los que se implican la proteína de la cápsida y otras proteínas e incluso a endosimbiontes. Pueden ser propagativos (si se multiplican o replican en el vector, aumentando su carga viral o título) o no propagativos. La mayoría de los virus de transmisión circulante (interna) están asociados a floema y se requieren largos períodos de prueba y alimentación para poder adquirirlos e inocularlos de forma eficiente.
transmisión circulante no propagativa
La de aquellos patógenos circulantes asociados a floema, que a pesar de acumularse en las glándulas salivales no se multiplican o replican en el vector. Constituyen un ejemplo de patógenos circulantes no propagativos los virus transmitidos por pulgones del género Luteovirus (como el virus del amarilleo enanizante de la cebada, Barley yellow dwarf virus-BYDV) en cuya transmisión hay dos proteínas implicadas: i) la proteína de la cápsida (capsómeros de 22-24c kDa) que facilita al virión atravesar la barrera del intestino posterior del pulgón, y ii) la proteína de lectura abierta o RT (read-through protein) de 55-58 kDa que facilita el transporte del virión a través de las glándulas salivales, mediante un complejo mecanismo.
transmisión circulante propagativa
La de aquellos patógenos circulantes (fundamentalmente algunos virus y algunas especies bacterianas) asociados al floema, que al ser ingeridos por el vector consiguen traspasar las barreras del sistema digestivo, llegar a la hemolinfa y acumularse en las glándulas salivales del vector. Estos patógenos se multiplican o replican en el vector, aumentando su carga viral o bacteriana. Como ejemplos: i) el virus del rizado amarillo del tomate o virus de la hoja cuchara del tomate (Tomato yellow leaf curl virus-TYLCV), transmitido por la mosca blanca Bemisia tabaci y en cuya transmisión circulante está implicada una bacteria endosimbionte tipo C de la mosca blanca. Se han encontrado diferencias de eficacia en la transmisión según el biotipo de la mosca blanca presente. Los biotipos B y Q se muestran muy eficaces, y ii) las especies bacterianas de ´Candidatus Liberibacter´, asociadas a la enfermedad del HLB de los cítricos, transmitidas por distintas especies de psílidos (especialmente por la psila africana Trioza erytreae, y por el psílido asiático Diaphorina citri). Tanto aumenta el título o carga del patógeno en los vectores de transmisión circulante propagativa, que el análisis de vectores capturados en trampas constituye un método recomendado para monitorear áreas extensas y detectar si está presente, en condiciones naturales de campo, el patógeno de interés.
virus circulante
Aquel persistente que al ser ingerido por el vector consigue llegar a la hemolinfa y generalmente acumularse en las glándulas salivales del vector. Pueden ser virus circulantes no propagativos o circulantes propagativos, en cuyo caso se replican en el vector, aumentando su título o carga viral.