Propanotriol, líquido claro y espeso, componente importante de muchos lípidos. Es el producto de una vía metabólica secundaria de la glicolisis. Se usa mezclado con agua o alcohol como crioprotector o volumen a volumen para conservar antisueros, anticuerpos monoclonales o conjugados enzimáticos durante largos períodos de almacenamiento a 4 oC o a -20 oC (en este caso no se congela).
azul de lactofenol
Colorante a base de lactofenol, glicerol, agua y azul de anilina, que tiñe las partes vivas de células fúngicas tras un ligero calentamiento. Se trata de una tinción simple (un solo colorante) utilizada para observar estructuras fúngicas.
crioprotector
Distintas sustancias utilizadas en el proceso de crioconservación para reducir o eliminar los daños producidos por la congelación. Protegen del daño que se pueda producir en las células microbianas en el momento de la congelación. Existen diversos compuestos que se pueden utilizar como crioprotectores, pero el que se utiliza con más frecuencia es el glicerol, a una concentración del 15 al 20 %, incluso al 50 % para antisueros y diluciones de anticuerpos. También se utiliza, principalmente, el dimetilsulfóxido, la leche descremada y carbohidratos como glucosa, lactosa, sacarosa, inositol, entre otros productos. En su elección influye el tipo de microorganismo que se desee conservar.
hemolinfa
Líquido interno o fluido de invertebrados con un sistema circulatorio abierto, como moluscos y artrópodos (insectos, arácnidos y crustáceos). La hemolinfa, generalmente gris o incolora, transporta nutrientes a los tejidos y participa en la muda. En los nematodos está contenida en el pseudocele. No riega directamente todas las células y órganos del artrópodo, sino que el tegumento que los cubre posee una membrana basal de tejido conectivo, cuyas propiedades controlan el intercambio de materiales entre las células y la hemolinfa, que se distribuye por todo el cuerpo del artrópodo de forma más o menos libre. Normalmente representa entre un 5 y un 40 % del peso del individuo, según la especie. En ella se encuentran las células del sistema inmune de los invertebrados, y las células implicadas en la coagulación. Está compuesta principalmente por agua en un 90 % y el resto por diversos compuestos orgánicos e inorgánicos, que incluyen lípidos, azúcares (trehalosa), glicerol, aminoácidos y hormonas. Cerca del 10 % del volumen de la hemolinfa está ocupado por células, los hemocitos, que tienen capacidad de fagocitar. A menudo posee un pigmento para el transporte de oxígeno, denominado hemocianina. Los hongos entomopatógenos, utilizados en control biológico, actúan reduciendo el movimiento de componentes de la hemolinfa. Los Mollicutes fitopatógenos (espiroplasmas y fitoplasmas) tras ser adquiridos (ingeridos) por los insectos vectores durante la ingestión de la savia del floema, se ubican en la cavidad corporal del insecto, por la región media del canal alimenticio del intestino. Probablemente se ubican dentro de las células del insecto mediante un proceso de internalización mediado por un receptor. Una vez dentro de las células del epitelio del canal alimenticio, los Mollicutes se multiplican y posteriormente se movilizan a través del plasmalema y lámina basal de las células del insecto hacia su sistema circulatorio. Utilizando a la hemolinfa como medio de transporte y multiplicación, migran hacia las glándulas salivales de donde son expulsados junto con la saliva hacia el floema en el subsiguiente período alimenticio del insecto en una planta huésped o anfitriona. Este proceso es en el caso de las bacterias fastidiosas limitadas al floema.
hidrólisis
Rotura catalítica de macromoléculas o polímeros en sus constituyentes con la incorporación de los elementos del agua. La hidrólisis de las proteínas proporciona aminoácidos, la de los glúcidos proporciona monosacáridos o disacáridos, la de los ácidos nucleicos, nucleótidos, y la de las grasas, glicerol y ácidos grasos.
lipasa
Enzima (acil hidrolasa) inespecífica que cataliza la hidrólisis de las grasas a glicerol y ácidos grasos.
medio de montaje
En microscopía, aquel utilizado para rellenar la muestra o espécimen entre el portaobjetos (en la cual ya está fijada) y el cubreobjetos. Su misión es proteger la muestra o especialmente la delicada sección de tejidos, y suministrar un campo óptico claro. Existe una amplia gama disponible comercialmente, entre los más frecuentemente utilizados, están: Bálsamo del Canadá (actualmente en desuso debido a su alto coste y que se endurece y amarillea con los años), Permout (idóneo por su versatilidad), Merkoglass-EM Glass (apropiado en general y muy utilizado para tinciones con azul nitrotetrazolio-NBT), BioMount (muy utilizado para reacciones con anticuerpos marcados con oro coloidal), Euparal (útil si el tejido, la tinción o la matriz no toleran el xileno, usual en muchas técnicas de inmunolocalización), Gel/Mount (útil en inmunolocalización fluorescente o criosección en fresco), gelatina de glicerina, medio de goma arábiga y glicerol/PBS (muy comunes para muestras frescas), Vaspar (mezcla de vaselina y parafina fundida 1:1) y barniz pintauñas, utilizados estos dos últimos para sellar los bordes de cubreobjetos y evitar evaporación.
medio de montaje acuoso
Se utiliza para fijar la muestra antes de su observación sobre un portaobjetos al microscopio óptico. Los más comunes son los acuosos, como Aquatex®, gelatina y gelatina de glicerol (común en microbiología), glicerol para microscopia de fluorescencia y sorbitol F líquido (jarabe de sorbitol que no cristaliza).
pocillo
1. Vasija o pequeño recipiente empotrado en una superficie para recoger o contener un líquido. Receptáculo, generalmente cilíndrico e integrado en placas de poliestireno o polivinilo, las cuales se usan como parte de ensayos de diagnóstico e identificación, como las placas, generalmente de 96 pocillos de volumen máximo de 350 µL, usadas en reacciones de la técnica ELISA. El volumen de cada pocillo suele variar de 5 a 350 µL, según microplacas. 2. Aquellas rendijas o canales realizados en geles de agarosa para depositar la muestra. El gel se fabrica disolviendo polvo de agarosa en una solución tampón en ebullición. A continuación, se deja enfriar la solución a 55 °C y se vierte en un soporte, donde se solidifica. Se sumerge después el soporte en un equipo de electroforesis de electrodos que contiene solución tampón. Para preparar las muestras para la electroforesis, estas se mezclan con componentes que les agregan densidad, como el glicerol o la sacarosa. Estos proporcionan a las muestras más densidad que la del tampón de electroforesis. Las muestras pueden entonces colocarse por medio de una micropipeta en las rendijas visibles en el gel o pocillos, con la ayuda de una plantilla. Por su densidad, las muestras se sumergen en la solución tampón y permanecen en los pocillos.
prueba de anillo
1. Evaluación independiente de una prueba por varios laboratorios. 2. Prueba serológica, actualmente en desuso, en la que la solución de antígeno se mezcla con glicerol y se coloca en un tubo de ensayo, y el anticuerpo o anticuerpos se colocan cuidadosamente encima en la parte superior de la solución de antígenos. Al difundir los líquidos uno en otro, se genera un precipitado de antígeno y anticuerpos en forma un anillo opalescente visible, allí donde se produzca la equivalencia.
seroteca
Lugar del laboratorio donde se mantienen almacenadas, registradas y debidamente identificadas muestras o cantidades de antisueros, de anticuerpos monoclonales o de recombinantes, en condiciones de seguridad y habitualmente congeladas (-20 o -80 °C) con un crioprotector o mezcladas con glicerol bidestilado y estéril añadido volumen a volumen. También suelen mantenerse liofilizadas, conservándose en este caso a 4 °C en lugar seco y oscuro.
temperatura de congelación terminal
La más baja alcanzada durante la criopreservación. Para microrganismos debe ser lo más baja posible y para períodos superiores a unos días, se aconseja guardar tubos cerrados o sellados, que contengan las células microbianas, sumergidos en nitrógeno líquido (-195 °C), o bien en la fase gaseosa del nitrógeno líquido (-140 °C). En el mercado existen variados tipos de armarios congeladores disponibles, de los cuales los más aconsejables son los que alcanzan temperaturas por debajo de -70 °C, para conservación de microorganismos o material biológico. Aquellos que solo alcanzan temperaturas entre –20 y –40 °C, como ocurre con la mayoría, no son aconsejables, entre otras cosas porque debido a la gran concentración de solutos que existen en la suspensión celular, su punto de congelación baja. El daño que se produce en las células es debido a que a estas temperaturas hay frecuentes congelaciones y descongelaciones. Si se añade un crioprotector no iónico, como el glicerol, se reduce la cantidad de hielo que se produce y se evita el aumento de la concentración iónica.