1. Red, generalmente de polisacáridos, que rodea las células de diversas bacterias y hongos. 2. Una o más capas membranosas lipoproteicas, derivadas de una membrana de la célula huésped o sintetizada de novo, que rodean la nucleocápsida de algunos virus, como en los de las familias Rhabdoviridae o Bunyaviridae. Contiene generalmente una bicapa con proteínas o peplómeros, específicos del virus.
partícula viral envuelta
Virión cuya cápsida está rodeada por una envoltura lipídica, frecuentemente bicapa, de origen celular, adquirida durante la gemación a través de membranas del huésped o anfitrión (retículo endoplásmico, Golgi, membrana plasmática, etc.). Contiene proteínas virales, generalmente glicoproteínas, implicadas en el reconocimiento y entrada en la célula. Su función es facilitar la entrada por fusión de membranas y el reconocimiento del huésped-vector. El ejemplo clásico es el virus del bronceado del tomate-TSWV, género Orthotospovirus, de virión esférico y envuelto, característica muy ligada a su transmisión natural por trips. No obstante, esta peculiaridad, rara en virus de plantas, le resta estabilidad frente a detergentes, disolventes y desecación.
mosaico del tomate
Denominación común de la enfermedad causada por el virus del mosaico del tomate (Tomato mosaic virus-ToMV), familia Virgaviridae, género Tobamovirus. Está distribuido por todo el mundo y causa daños en cultivos de tomate, tanto protegidos como al aire libre. También afecta a otras especies de solanáceas cultivadas (pimiento, tabaco, berenjena, pepino dulce), y silvestres de diferentes familias. El síntoma más característico consiste en alteraciones de la forma y color de los foliolos, alternándose áreas cloróticas con otras de color verde normal y verde oscuro (mosaicos), los foliolos se deforman apareciendo rizados, abarquillados o con aspecto filiforme. En infecciones precoces se reduce el crecimiento de la planta, el tamaño y el número de frutos con la consiguiente repercusión negativa en el rendimiento, también puede observarse la caída de flores. La forma esencial de transmisión del virus es mecánica (por contacto de una planta enferma con una planta sana, a través de las manos de los operarios o de herramientas de trabajo contaminadas). Además, el virus es transmitido por la semilla del tomate (envueltas de la semilla y, en menor proporción, en el endospermo). Presente en España.
nucleoproteína
1. Complejo formado por ácidos nucleicos y proteínas. Ejemplos notables de nucleoproteínas son los ribosomas y los nucleosomas, en eucariotas, en los que el ADN nuclear está asociado con histonas. 2. El ácido nucleico componente de una partícula viral y su proteína de envuelta, cápsula o cápsida, que forman el virión.
ovisaco
1. Cavidad ovárica que contiene los huevos en los cóccidos. 2. Envuelta cerosa o filamentosas que encierra los huevos después de la puesta u ovoposición, que se observa en la parte posterior de las hembras de algunos insectos del suborden Homoptera.
quiste
Cuerpo formado por una membrana resistente e impermeable, y un animal, vegetal o microorganismo encerrado en su interior. En hongos, constituye una estructura de reposo con membrana protectora o envuelta similar a una concha. En nematodos hembras es la carcasa portadora de los huevos. En bacterias constituye un tipo especializado de célula bacteriana envuelta en una pared ancha. Suelen ser estructuras de letargo y resistentes a condiciones adversas. En algunas bacterias (como Azotobacter spp.), el enquistamiento ocurre por cambios en la pared celular; el citoplasma se contrae y la pared celular se engrosa. Los quistes de bacterias se diferencian de las endosporas en el proceso de su formación y en el grado de resistencia a condiciones desfavorables, porque las endosporas son mucho más resistentes que los quistes. Las paredes quísticas en bacterias están formadas por el engrosamiento de la pared celular con la agregación de capas de peptidoglicano. Algunos nematodos parásitos que habitan el suelo, como las especies de los géneros Heterodera y Globodera, forman quistes en el transcurso de su desarrollo normal, en los que las paredes están compuestas de quitina reforzada con colágeno, para resistir a las condiciones ambientales adversas y para proteger los huevos que se depositan en su interior. Estos quistes engloban una masa de varios cientos de huevos y están formados por el cuerpo de la hembra muerta. Los nematodos formadores de quistes causan una variedad de enfermedades de las plantas, principalmente en las regiones templadas del mundo. Algunas especies de estos nematodos atacan solo a unas pocas especies de plantas y están presentes en áreas geográficas limitadas, mientras que otras atacan a una gran cantidad de huéspedes o anfitriones y están ampliamente distribuidas. El nematodo Globodera rostochiensis es conocido como el nematodo dorado y causa enfermedades de particular importancia económica en la patata o papa, tomate y berenjena. Los síntomas se manifiestan en forma de rodales diseminados de plantas afectadas, no suelen aparecer hasta ocho o nueve años después de la infestación inicial. A densidades poblacionales altas, se producen pérdidas graves en el rendimiento del cultivo debido a la reducción del tamaño del sistema radicular de la planta atacada. Como consecuencia, se reduce la superficie foliar de la planta, el follaje se vuelve amarillento y si no hay suficiente humedad en el suelo, la planta detiene su crecimiento, se marchita y muere de forma prematura. A nivel histológico las plantas parasitadas generan sitios de alimentación de los nematodos (estructuras denominadas sincitio). Otros nematodos formadores de quistes comunes y sus huéspedes más importantes son Heterodera avenae en cereales, H. glycines en soja o soya, H. schachtii en remolacha azucarera, crucíferas y espinacas, H. tabacum en tabaco y H. trifolii en trébol. La característica diagnóstica de las infecciones por nematodos formadores de quistes es la presencia de quistes en las raíces y, por lo general, la proliferación de raíces y la producción de sistemas radiculares tupidos y poco profundos.
virus
1. Agente patógeno infeccioso constituido por un ácido nucleico (ADN o ARN, en la mayoría de los de vegetales ARN) protegido por envueltas de naturaleza proteica (cápsida) y ocasionalmente lipídica, incapaces de replicarse en ausencia de un entorno celular y dependientes de la maquinaria traduccional de la célula anfitriona, especialmente de sus ribosomas. Los virus de plantas tienen un genoma muy pequeño, 2,5-19 kb, teniendo la mayoría de ellos entre 4 y 6 kb. El ácido nucleico supone entre el 5 y el 40 % del peso total del virión y representa el material genético indispensable para la replicación. El genoma de los virus de plantas puede ser: i) ARN monocatenario de sentido positivo (+ssARN); ii) ARN monocatenario de sentido negativo (-ssARN); iii) ARN de doble cadena (dsARN); iv) ADN de doble cadena (dsADN), o v) ADN de cadena simple (ssADN). El nombre científico de los virus que infectan plantas está basado normalmente en el nombre de la especie botánica huésped o anfitriona (en latín o en otro idioma, generalmente en inglés), seguido del síntoma principal que induce en la planta anfitriona (generalmente en la que fue descrito por primera vez) y la palabra virus. Se tiende a nombrarlos por las iniciales de su nombre y para evitar confusiones se escribe el nombre completo y después la abreviatura. El Comité Internacional para la Taxonomía de Virus (ICTV, http.//www.ictvonline.org/) fija los nombres y establece su clasificación taxonómica. Actualmente el nombre científico se escribe sin cursiva, pero este tipo de letra se emplea en la familia y género, como: el virus del mosaico del tabaco, Tobacco mosaic virus-TMV, familia Virgaviridae, género Tobamovirus. Los virus causan numerosas enfermedades en las plantas cultivadas y ornamentales, alguna de las cuales tienen efectos económicos e incluso humanitarios desastrosos. No obstante, los enfoques metagenómicos han permitido disociar la identificación y detección de virus de su papel como patógenos de cultivos, y descubrir la gran riqueza de virus en comunidades de plantas silvestres. También han permitido demostrar que a menudo los virus son comensales o incluso mutualistas facultativos de las plantas, potenciando la tolerancia a situaciones de estrés como, por ejemplo, la sequía. 2. Para Peter Brian Medawar (Petrópolis, Brasil 28 de febrero de 1915-Londres, Gran Bretaña 2 de octubre de 1987), premio Nobel de Medicina en 1960, los virus son “un conjunto de malas noticias envueltas en proteína”.
peplómero
Proyecciones de la envoltura glicoproteica viral con actividad enzimática. Proteína de fusión viral que forma los picos característicos que se encuentran en la superficie viral que median la unión del virus, fusión, y la entrada en la célula huésped o anfitriona.
cápsula
Estructura superficial que presentan muchas bacterias y algunas levaduras en sus ambientes naturales, consistente en acumulación de material mucoso o viscoso, situado externamente respecto de la pared celular. Esta capa rígida con borde definido, generalmente, contiene glicoproteínas y un gran número de polisacáridos diferentes, incluyendo polialcoholes y aminoazúcares poco solubles en agua. En otras especies la capa es de celulosa y en algunas bacterias grampositivas es polipeptídica. Se denominan cápsulas en sentido estricto las de tipo rígido e integral, capas mucosas o mucus las de tipo flexible y periférico y glicocálix al conjunto de estructuras superficiales bacterianas, exteriores respecto de la pared celular y compuestas por polisacáridos. Confiere a las bacterias importantes propiedades como la adhesión a sustratos inertes o vivos que les permite la colonización de sus nichos ecológicos, formación de biopelículas, a la vez que protege de la desecación, evita el ataque de bacteriófagos y facilita, en algunos casos, la adhesión de la bacteria a las células del huésped.