Proteínas aisladas de tejidos vegetales que son capaces de unirse a glucoproteínas antigénicas en la superficie de las células, provocando la aglutinación celular. Las plantas pueden producir lectinas (que desempeñarían una función similar a los anticuerpos) para neutralizar bacterias del suelo o para protegerse del ataque de hongos u oomicetos. Se encuentran a concentraciones elevadas en semillas de algunas leguminosas, donde se localizan en el citoplasma de los cotiledones y de las células embrionarias. Se presentan en niveles variables en las raíces, ramas y hojas. Se ha estudiado con detalle la lectina de la soja o soya y se ha documentado que el residuo oligosacárido contiene manosa y D-N-acetilglucosamina. No todas las lectinas son glucoproteínas, como la concanavalina A, que es una proteína pura.
aleloquímico
Tipo de semioquímico producido por un organismo (planta, microorganismo, artrópodo, etc.) que influye en el comportamiento, desarrollo o fisiología de otro organismo de distinta especie, y que participa en las dinámicas de salud o integridad física de las plantas, modulando la cantidad de daño o enfermedad que sufre la planta por la acción de organismos nocivos. Los principales aleloquímicos de interés en Sanidad Vegetal incluyen una gran variedad de sustancias, como alcaloides, fenoles, terpenoides y otros compuestos secundarios. Estos compuestos pueden actuar como mecanismos de defensa de las plantas contra patógenos y fitófagos o como estrategias de competencia entre diferentes especies en un ecosistema. Una tendencia actual en Fitopatología es la de utilizar aleloquímicos producidos por la planta, diversos microorganismos, otros organismos del suelo o insectos como compuestos para el control biológico de patógenos. Algunos aleloquímicos de importancia son alcaloides, como la nicotina en plantas de tabaco, que tiene efectos tóxicos sobre ciertos insectos y microorganismos, ayudando a proteger la planta; los fenoles, como el ácido ferúlico y el ácido gálico, que tienen propiedades antimicrobianas y pueden inhibir el crecimiento de patógenos como hongos y bacterias; los terpenoides, como el limoneno y el mirceno, que tienen propiedades antifúngicas y antimicrobianas; algunas proteínas, como las lectinas que pueden unirse a componentes de los patógenos, inhibiendo su crecimiento o interfiriendo con sus mecanismos de infección; y las saponinas, presentes en algunas plantas, que poseen actividad antimicrobiana y pueden afectar la integridad de las membranas celulares de los algunos agentes patógenos. Estos aleloquímicos actúan como defensas naturales y también pueden influir en la competencia entre diferentes especies en un ecosistema agrícola o natural. Los aleloquímicos se subdividen en alomonas —que incluyen compuestos defensivos que generan respuestas negativas; favorecen, por tanto, al emisor pero no al receptor—, kairomonas —que benefician al receptor, por ejemplo atrayendo a un insecto o favoreciendo la oviposición, pero no al emisor— y sinomonas —que favorecen tanto al emisor del compuesto como al receptor, como por ejemplo atrayentes de insectos que favorecen la polinización—.