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elemento mineral esencial

Todos y cada uno de los elementos minerales indispensables para el desarrollo vegetal en cualquier situación ecológica. Además de los elementos que proporcionan el agua y la atmósfera (carbono, hidrógeno y oxígeno), las plantas vasculares necesitan de otros 13 elementos minerales que, de acuerdo con la cantidad necesaria para su desarrollo, se clasifican en dos grupos: i) macronutrientes, que incluyen azufre, calcio, fósforo, magnesio, nitrógeno y potasio, y ii) micronutrientes, que son boro, cloro, cobre, hierro, manganeso, molibdeno y zinc.

azufre

Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes de las plantas, de símbolo químico S, número atómico 16 y masa atómica 32,065. Componente estructural de las proteínas y de multitud de sustancias orgánicas. Constituye del 0,15 al 0,5 % del peso seco de las hojas. En las plantas se le puede encontrar en forma soluble como anión sulfato. Su contenido insuficiente provoca fisiopatías, síntomas de carencia o de deficiencia mineral, que se manifiesta principalmente como clorosis de las hojas jóvenes y decoloración en el envés, que adquiere color rosa, rojo o anaranjado. Su exceso provoca fitotoxicidad en hojas que muestran manchas amarillas que posteriormente se necrosan, y la planta evidencia falta de crecimiento. En la solución de suelo se encuentra, asimismo, como ion sulfato que es absorbido por las plantas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

boro, B

Elemento mineral esencial del grupo de los micronutrientes de las plantas, su contenido insuficiente provoca fisiopatías, síntomas de clorosis y necrosis de los puntos de crecimiento que progresa hacia el centro de las hojas que más tarde caen, pudiendo incluso conducir a la muerte de la planta. Su exceso provoca toxicidad y las hojas más viejas muestran clorosis marginal, sus puntas se vuelven necróticas o adquieren aspecto chamuscado. La necrosis progresa hacia el interior de la hoja y causa su muerte y caída. Puede afectar rápidamente a todas las hojas inferiores. El microelemento interviene en la síntesis del uracilo. Favorece la germinación del polen y el crecimiento en longitud de la raíz. Relativamente inmóvil en las plantas, puede existir en las mismas en forma de anión borato. Se encuentra en las hojas en concentraciones de 1 a 100 ppm de materia seca. En la solución del suelo se encuentra en forma de borato, que es absorbido por las plantas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Los árboles deficientes en boro tienden a florecer excesivamente, pero cuajan pocos frutos. En la corteza de frutos jóvenes de cítricos aparecen unas características manchas amarillentas, que se tornan oscuras al madurar el fruto y en el albedo se forman bolsas de goma. Las plantas deficientes en boro, en general, suelen presentar color verde pálido y quemaduras en el ápice foliar, brotes secos, entrenudos cortos, deformaciones, baja viabilidad del polen y desarrollo de semillas. Su exceso causa amarilleamiento en hojas adultas y manchas necróticas. El pepino, las leguminosas y el girasol son extremadamente sensibles al boro debido a que el margen entre el suministro óptimo y el exceso es muy escaso. La toxicidad por boro es similar a las toxicidades por otros micronutrientes, en las que las hojas más viejas comienzan a mostrar clorosis marginal o necrosis en las puntas.

calcio, Ca

Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes, de número atómico 20. Este macronutriente juega un papel importante en la permeabilidad de la membrana y en la estabilidad de la pared celular, por lo que resulta de importancia en la conservación de los frutos. Constituye del 0,20 % al 3 % del peso seco de las hojas. La mayor parte se acumula extracelularmente. Existe en forma iónica en la solución del suelo y como ion intercambiable en los coloides del mismo, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia en la planta produce crecimiento vegetativo y reproductivo lento e interferencia con la absorción de potasio. Las hojas comienzan a curvarse, se abarquillan y rizan, muestran manchas irregulares de color marrón amarillento por el borde y superficie del limbo. El desarrollo floral es lento y las raíces disminuyen. Se produce un retraso generalizado en el crecimiento de la planta que incide significativamente en el rendimiento de la cosecha. Normalmente la carencia es más frecuente en cultivos hidropónicos y suelos volcánicos y ácidos. Su exceso es de difícil detección pues es el causante del bloqueo de varios nutrientes provocando carencias de potasio, magnesio y hierro. Las puntas de las hojas muestran puntos negros o aspecto quemado. Su síntoma más característico es la típica clorosis férrica. El calcio está presente en cantidades adecuadas en la mayoría de los suelos, pero en suelos ácidos se puede bloquear su absorción. Las raíces con deficiencia se vuelven negras y se pudren. Los síntomas de la deficiencia de calcio aparecen primero en las hojas y tejidos jóvenes, el crecimiento se inhibe y las plantas muestran una apariencia arbustiva. Las nervaduras también toman una típica coloración café en hojas completamente necróticas. En el fruto se suele desarrollar una podredumbre seca como en pimiento o chile y tomate, o pueden aparecer coloraciones bronceadas como en banano. Un exceso de calcio es nocivo ya que reduce el crecimiento y provoca el oscurecimiento de la planta afectada y puede ser responsable de deficiencias de boro, manganeso, magnesio, zinc o cinc, incluso también de cobre.

deficiencia mineral

Contenido de un elemento mineral esencial (macro o microelemento) por debajo del mínimo valor necesario para el crecimiento óptimo de una planta (nivel crítico). Provoca una reducción en el crecimiento o la producción, y si es suficientemente intensa, alteraciones morfológicas o estructurales (síntomas de carencia).

fósforo

Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes. Interviene en reacciones de transferencia de energía y es componente de enzimas, ácidos nucleicos y fosfolípidos, entre otros compuestos orgánicos. Constituye del 0,15 % al 1 % del peso seco de la mayoría de las plantas cultivadas. En las plantas también se encuentra en forma soluble como ortofosfato. Se absorbe del suelo en forma de ion fosfato. Su carencia y exceso provoca fisiopatías. Su carencia generalmente provoca menor crecimiento y menor emisión de nuevos órganos vegetativos, entre ellos hojas y se observan en hojas viejas unas tonalidades púrpuras intervenales y también sobre el envés. La planta toma un aspecto raquítico, crece lentamente y se produce un retraso en la fase de maduración, dependiendo del cultivo. Su exceso puede bloquear ciertos elementos antagonistas como Fe, Zn o Cu. Las bajas temperaturas pueden acarrear una mala asimilación del fósforo, como es frecuente en semilleros de tomate en invierno.

hierro

Elemento mineral esencial del grupo de micronutrientes. Componente de muchos enzimas, participa en los procesos de oxidación -reducción. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 10 a 1.000 ppm de materia seca, aunque esas determinaciones, al contrario de lo que sucede con los demás elementos esenciales, no constituyen un buen indicador del estado nutritivo de la planta. Se encuentra en solución en el suelo en forma iónica, tanto férrica (Fe+++) como ferrosa (Fe++), siendo esta última la que es absorbible por la planta, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia se manifiesta como un amarilleamiento intervenal de las hojas conocido comúnmente como clorosis férrica, fisiopatía que puede ser general en todas las hojas de la planta. Su déficit agudo suele influir en la madurez de los frutos, que son de menor tamaño y piel más fina y presentan falta de color. Influye disminuyendo en contenido en sólidos solubles totales en los zumos. Su exceso es relativamente raro, pero cuando se produce la planta muestra hojas bronceadas y con manchas de color marrón oscuro y la absorción de fósforo se deteriora.

magnesio, Mg

Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes. Componente de la clorofila que interviene como cofactor en numerosas reacciones enzimáticas. Constituye del 0,15 al 1,0 % del peso seco de las hojas. Las plantas lo absorben de la solución del suelo en forma iónica. Los síntomas de deficiencia de magnesio se manifiestan primero en las hojas viejas, pero pueden alterar también las hojas jóvenes si la deficiencia es grave. Los síntomas consisten en amarilleamiento entre los nervios y los bordes de la hoja, lesiones cloróticas que evolucionan a color violeta entre las nervaduras, triángulo verde en la base de las hojas, especialmente en las inferiores que suelen ser las más afectadas. Esta sintomatología sucede después en las hojas jóvenes y finalmente las hojas caen. Un nivel elevado de potasio puede causar la deficiencia de magnesio, ya que un exceso de potasio en el suelo o sustrato limita la cantidad de magnesio que puede absorber la planta, aunque el mismo se encuentre disponible. Un exceso de magnesio, aunque resulta muy improbable que se produzca, puede interferir en la absorción de nitrógeno.

manganeso, Mn

Elemento mineral esencial del grupo de los micronutrientes. Interviene en procesos de oxidación-reducción, siendo esencial en el fotosistema II. Se encuentra en las hojas a concentraciones superiores a 20 ppm de materia seca. Existe en solución en el suelo en forma iónica y como ion intercambiable. Su disponibilidad para las plantas disminuye al aumentar el pH del suelo. Los síntomas de su deficiencia se asemejan a los de la deficiencia de hierro y se manifiestan en las hojas jóvenes como clorosis internervial (hojas amarillas con venas verdes) y, en ocasiones, manchas bronceadas hundidas en las áreas cloróticas internerviales. Su exceso provoca clorosis foliar en hojas jóvenes y aparición de manchas color óxido o café. Suelen aparecer necrosis marginales en el limbo de la hoja y su ápice.

micronutriente

Elemento mineral esencial que se precisa en pequeñas cantidades en las plantas. Su concentración en los tejidos es de partes por millón. Básicamente actúan como activadores o cofactores de enzimas, o bien como componentes de las cadenas de transporte electrónico. Se incluye en este grupo a los elementos hierro (Fe), cobre (Cu), boro (B), zinc (Zn), manganeso (Mn), molibdeno (Mo) y cloro (Cl), según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

molibdeno, Mo

Elemento mineral esencial del grupo de los micronutrientes. Componente de los sistemas enzimáticos nitrogenasa y nitrato reductasa de las plantas, hongos y bacterias. Se encuentra en hojas a concentraciones inferiores a 1 ppm de materia seca. En la solución del suelo se encuentra en forma de anión molibdato, que es absorbido por las plantas. El síntoma principal de la deficiencia de molibdeno es clorosis foliar en la zona media de la planta, con decoloración de las hojas, que suelen mostrar los bordes marrones secos con tonalidades anaranjadas y rosadas en el centro del limbo. Las hojas se marchitan y enrollan. Su exceso causa necrosis foliar marginal que progresa hacia el interior del limbo y causa necrosis y defoliación, que suele afectar a todas las hojas inferiores de la planta.

nitrógeno

Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes. Desempeña fundamentalmente funciones estructurales, al ser componente de multitud de sustancias de los tejidos vegetales También se encuentra en forma soluble como nitratos o aminoácidos. Constituye del 1,5 al 6,0 % del peso seco de las plantas. Estas lo absorben del suelo en forma de nitrato o de amonio, principalmente. En la atmósfera se encuentra en forma molecular (N2), que es fijado en materia orgánica por bacterias del género Rhizobium en simbiosis con las leguminosas, así como por muchas otras especies de bacterias simbióticas y de vida libre, como ciertas de Pseudomonas, Klebsiella, Bacillus y otros géneros. Su deficiencia se suele reconocer por la presencia de hojas amarillas, que primero se observa en las hojas más viejas, en la parte inferior de la planta. La planta moviliza nitrógeno de estas hojas y lo transporta a las hojas jóvenes y los puntos activos de crecimiento, cuando la absorción a través de las raíces es limitada. Finalmente, el crecimiento de la planta se detiene y las hojas caen. En algunas plantas, como el repollo, las hojas se vuelven moradas en lugar de amarillas. Con una deficiencia prolongada de nitrógeno, las plantas y los frutos son de un calibre significativamente menor y con mayor propensión a infecciones. El exceso de nitrógeno suele provocar quemaduras en las hojas, genera un sistema radicular pobre, plantas débiles y con tejidos blandos y más crasos, retraso en producción, rendimiento de baja calidad especialmente en frutos y las plantas presentan una mayor sensibilidad a plagas (fitófagos y patógenos).

potasio, K

Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes. Interviene en procesos de osmorregulación, y permite el alargamiento celular y el control de la apertura estomática. Constituye del 1 al 5 % del peso seco de las hojas. En las plantas se encuentra en forma libre, no combinada. En la solución del suelo se encuentra en forma iónica, en equilibrio con el potasio intercambiable en los coloides del suelo y con el fijado en las arcillas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia se muestra en las hojas más viejas y aparece en las jóvenes solo en casos extremos de carencia que se manifiesta con una clorosis suave en los márgenes de las hojas seguido de quemaduras en las puntas. Los nervios foliares permanecen verdes y se genera una clorosis internervial. Las plantas deficientes en K presentan tejidos menos tupidos, como consecuencia del menor espesor de la cutícula y de la pared celular, menor formación de tejido esclerenquimatoso, menor lignificación y suberización, como en Eucalyptus spp. que es muy sensible a dicha carencia y al inicio de la deficiencia aparecen manchas cloróticas en los espacios entre las nervaduras que se esparcen irregularmente por toda la superficie foliar. Con la evolución de la deficiencia, las manchas se unen formando fajas cloróticas o rojizas en los márgenes de las hojas viejas, con la posterior necrosis de estos tejidos. En general, las hojas se enroscan y arrugan y generalmente caen, constituyendo la defoliación un síntoma bastante típico como ocurre en el olivo. Las hojas jóvenes quedan pequeñas y opacas. El crecimiento de la planta se detiene. En algunas plantas se acumula putrescina cuando existe una marcada deficiencia de potasio. Se utiliza en el abonado de muchos cultivos y su exceso provoca clorosis foliar, especialmente en las hojas jóvenes que muestran quemaduras en la punta y márgenes. No obstante, los efectos más graves del exceso de K son la reducción de la absorción de agua y el bloqueo de otros elementos, principalmente del sodio, boro y magnesio.

Sociedad Española de Fitopatología
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