carencia de macro o micronutrientes
Los macronutrientes (azufre, calcio, fósforo, magnesio, potasio y nitrógeno) son absorbidos por la planta en cantidades relativamente elevadas. Los micronutrientes (hierro, boro, cloro, cobre, manganeso, molibdeno y zinc o cinc) se absorben en menores cantidades. Los síntomas carenciales de los mismos causan fisiopatías.
carencia inducida
Deficiencia en un elemento mineral que se encuentra presente en el medio en cantidad elevada, y cuya absorción es reducida por condiciones físicas o químicas desfavorables del medio, o por un exceso de un elemento mineral antagonista. Por ejemplo, la clorosis férrica en suelos calizos, o la carencia de magnesio inducida por un exceso de potasio, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.
enfermedad carencial
Aquella producida por un déficit o ausencia de un nutriente esencial o microelemento. La carencia también puede darse por condiciones no adecuadas del suelo, como un pH inapropiado, que limiten la solubilidad o la biodisponibilidad de un elemento determinado.
síntoma de carencia
Alteración de la planta debida a la escasa concentración en el medio de algún elemento químico necesario.
amarilleo vírico de la remolacha azucarera
Denominación común de diversos síndromes y enfermedades de la remolacha azucarera infectada por distintos agentes causales, muy similares y difícilmente distinguibles. Entre ellos el closterovirus del amarilleo de la remolacha (Beet yellows virus-BYV), que provoca clorosis en los nervios secundarios de las hojas más jóvenes, que desaparece cuando maduran las hojas, aunque más tarde en estados fenológicos avanzados aparece clorosis internervial en hojas maduras que se engrosan y se vuelven quebradizas. La clorosis evoluciona a amarillo intenso, casi naranja. Las remolachas sintomáticas suelen aparecen en rodales. Los síntomas pueden confundirse con los de la enfermedad biótica de la rizomanía o con carencias nutricionales. Otros virus implicados son el polerovirus del amarilleo moderado de la remolacha (Beet mild yellowing virus-BMYV), el virus del amarilleo de la remolacha occidental (Beet western yellow virus-US-BWYV) y el virus de la clorosis de la remolacha (Beet chlorosis virus-BChV), que causan pérdidas significativas en la producción y en el contenido de azúcar.
aplicación
1. Acción o efecto de aplicar o aplicarse. 2. Programa informático de software diseñado para dispositivos electrónicos (como, teléfonos inteligentes, tabletas u ordenadores/computadoras portátiles) o entornos o sitios web, con el fin de realizar tareas específicas. En Sanidad Vegetal las aplicaciones ofrecen herramientas de apoyo al diagnóstico, identificación de agentes patógenos, prevención y manejo de enfermedades, fitófagos, carencias, y daños abióticos, así como para otros problemas fitosanitarios. Pueden incluir funciones como: reconocimiento de síntomas y signos mediante imágenes, acceso a bases de datos de agentes patógenos, recomendaciones de manejo integrado de plagas, predicción de riesgos basada en condiciones ambientales (granizo, heladas, viento, inundaciones, etc.), riesgos de incendio, comunicación directa con especialistas asesores o registro de incidencias en campos de cultivo o masas forestales. Su objetivo último es facilitar la toma de decisiones rápidas, precisas y sostenibles en la protección y sanidad vegetales.
azufre
Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes de las plantas, de símbolo químico S, número atómico 16 y masa atómica 32,065. Componente estructural de las proteínas y de multitud de sustancias orgánicas. Constituye del 0,15 al 0,5 % del peso seco de las hojas. En las plantas se le puede encontrar en forma soluble como anión sulfato. Su contenido insuficiente provoca fisiopatías, síntomas de carencia o de deficiencia mineral, que se manifiesta principalmente como clorosis de las hojas jóvenes y decoloración en el envés, que adquiere color rosa, rojo o anaranjado. Su exceso provoca fitotoxicidad en hojas que muestran manchas amarillas que posteriormente se necrosan, y la planta evidencia falta de crecimiento. En la solución de suelo se encuentra, asimismo, como ion sulfato que es absorbido por las plantas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.
calcio, Ca
Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes, de número atómico 20. Este macronutriente juega un papel importante en la permeabilidad de la membrana y en la estabilidad de la pared celular, por lo que resulta de importancia en la conservación de los frutos. Constituye del 0,20 % al 3 % del peso seco de las hojas. La mayor parte se acumula extracelularmente. Existe en forma iónica en la solución del suelo y como ion intercambiable en los coloides del mismo, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia en la planta produce crecimiento vegetativo y reproductivo lento e interferencia con la absorción de potasio. Las hojas comienzan a curvarse, se abarquillan y rizan, muestran manchas irregulares de color marrón amarillento por el borde y superficie del limbo. El desarrollo floral es lento y las raíces disminuyen. Se produce un retraso generalizado en el crecimiento de la planta que incide significativamente en el rendimiento de la cosecha. Normalmente la carencia es más frecuente en cultivos hidropónicos y suelos volcánicos y ácidos. Su exceso es de difícil detección pues es el causante del bloqueo de varios nutrientes provocando carencias de potasio, magnesio y hierro. Las puntas de las hojas muestran puntos negros o aspecto quemado. Su síntoma más característico es la típica clorosis férrica. El calcio está presente en cantidades adecuadas en la mayoría de los suelos, pero en suelos ácidos se puede bloquear su absorción. Las raíces con deficiencia se vuelven negras y se pudren. Los síntomas de la deficiencia de calcio aparecen primero en las hojas y tejidos jóvenes, el crecimiento se inhibe y las plantas muestran una apariencia arbustiva. Las nervaduras también toman una típica coloración café en hojas completamente necróticas. En el fruto se suele desarrollar una podredumbre seca como en pimiento o chile y tomate, o pueden aparecer coloraciones bronceadas como en banano. Un exceso de calcio es nocivo ya que reduce el crecimiento y provoca el oscurecimiento de la planta afectada y puede ser responsable de deficiencias de boro, manganeso, magnesio, zinc o cinc, incluso también de cobre.
cobre, Cu
Elemento químico metálico, de número atómico 29, color rojo pardo, brillante, maleable y excelente conductor del calor y la electricidad, abundante en la corteza terrestre nativo o, más corrientemente, como sulfuro. Elemento esencial del grupo de los micronutrientes de las plantas, su contenido insuficiente provoca fisiopatías. También el exceso de potasio, fósforo y otros micronutrientes, puede causar indirectamente deficiencia de cobre, así como el pH elevado en las raíces. En el suelo existe en forma de complejos y, en menor cantidad, en forma iónica en la solución del suelo. Los síntomas de su deficiencia en las hojas jóvenes dependen de cada cultivo, pero normalmente comienzan por enrollamiento y una leve clorosis, sea en toda la hoja o bien en las venas de las nuevas. En las zonas cloróticas pueden formarse pequeños puntos necróticos especialmente en los bordes de la hoja. A medida que los síntomas progresan, las hojas nuevas son más pequeñas, pierden su brillo y en algunos casos pueden marchitarse. Su carencia o déficit puede deberse a su bajo contenido en el suelo o sustrato, pero frecuentemente se debe a un pH alto o, en algunos suelos, a un exceso de hierro, aluminio, manganeso o cal. La carencia de cobre se muestra generalmente en las hojas jóvenes, que se marchitan y resecan, suelen curvarse y quedar colgando de la planta flácidas. Las hojas suelen mostrar una ligera coloración o tono azulado. Los meristemos apicales pueden necrosarse y morir, impidiendo el desarrollo de ramas o ramillas laterales, y el normal desarrollo de la planta se detiene. La apariencia de la planta es compacta y los tallos se acortan, mientras que en las flores el color suele ser más claro de lo normal. Su exceso se manifiesta como clorosis férrica internervial, pues afecta a la absorción del hierro y, en ocasiones, de molibdeno o zinc. Crecen menos ramas y las raíces decaen o se tornan gruesas y de lento crecimiento y puede afectar el desarrollo de la raíz, que se necrosa o quema en las puntas generando un crecimiento lateral descompensado. El cobre es componente de muchas enzimas e interviene en los sistemas de transporte. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 3 a 7 ppm de materia seca, aunque puede encontrarse cantidades mucho más elevadas pues es utilizado, en ocasiones, como fungicida y bacteriostático. Los compuestos cúpricos que se utilizan tanto en agricultura convencional como en agricultura ecológica, tienen una larga trayectoria de utilización en los cinco continentes, desde los inicios de uso del caldo bordelés hacia 1865 como fungicida para el control del mildiu de la vid en Francia. Desde entonces, una gran cantidad de productos fungicidas y bactericidas basados en distintos compuestos de cobre han sido desarrollados y comercializado. Las principales ventajas de este tipo de productos fitosanitarios son: i) una toxicidad relativamente alta para numerosos hongos y bacterias fitopatógenos; ii) su bajo costo; iii) una baja toxicidad para los mamíferos; y iv) su estabilidad química y efectos residuales prolongados. Pero también se han detectado un número creciente de inconvenientes como: i) la fitotoxicidad en determinados estados fenológicos de muchas especies de frutales y plantas hortícolas; ii) el desarrollo de cepas de bacterias resistentes al cobre; y iii) su acumulación en el suelo y los efectos negativos en la microbiota del mismo. Por ello, hay actualmente una presión regulatoria global para limitar el uso de los productos basados en Cu, que ha dado lugar a varias restricciones, limitando el número de tratamientos.
corazón manchado de las remolachas y nabos
Denominación común de la fisiopatía causada por la carencia de boro que produce áreas marrón oscuras o negras en el interior de las raíces de remolachas y nabos.
declive de una planta
Proceso gradual de deterioro del vigor de una planta o degeneración, que puede llevar eventualmente a su muerte. Este fenómeno puede manifestarse a través de varios síntomas, que incluyen: i) defoliación o caída prematura de hojas, clorosis o decoloración; ii) crecimiento reducido, desarrollo lento y estancado; iii) marchitamiento de hojas o tallos; iv) menor rendimiento con reducción significativa de la cantidad y calidad de superficie foliar, flores, frutos o semillas; y v) incremento en la susceptibilidad a infecciones y ataque de insectos. El declive puede estar causado por condiciones ambientales adversas (exceso o falta de agua, temperaturas extremas, mala calidad del suelo o condiciones edáficas inapropiadas), plagas y enfermedades, estrés abiótico (exposición a contaminantes, carencias nutricionales, daño físico), o por senescencia o envejecimiento natural. La identificación de las causas del declive es crucial para intentar recuperar el vigor de la planta y evitar su muerte precoz.
deficiencia mineral
Contenido de un elemento mineral esencial (macro o microelemento) por debajo del mínimo valor necesario para el crecimiento óptimo de una planta (nivel crítico). Provoca una reducción en el crecimiento o la producción, y si es suficientemente intensa, alteraciones morfológicas o estructurales (síntomas de carencia).
desorden fisiológico
Desarreglo de origen abiótico como resultado de la influencia de factores medioambientales, carencia o exceso de algún elemento esencial, efecto de algunas prácticas culturales o de mutaciones genéticas.
desorden vegetativo
1. Desajuste causado por la infección por patógenos, causas climatológicas o del cultivo, carencias, o por la aplicación intencionada o no (residuos) de productos químicos (frecuentemente herbicidas), que provocan desórdenes fisiológicos graves en el crecimiento y desarrollo de la planta, como brotación o floración extemporánea, filodia, proliferación, enanismo, clorosis, cambios bruscos de la pigmentación o coloración foliar, etc., o cualquier modificación aparente del normal comportamiento vegetativo correspondiente a la estación en la que se encuentra vegetando la planta. 2. Denominación común de enfermedades bacterianas asociada a ‘Candidatus Liberibacter solanacearum’ que afecta en España principalmente a apio (Apium graveolens) y zanahoria (Daucus carota).
ensayo biológico
Método de detección de agentes patógenos (transmisibles por inoculación mecánica, injerto, cuscuta o vectores), presentes en una muestra asintomática de la que se desea conocer su estado sanitario, o en aquella sintomática que se desea diagnosticar e identificar a su agente o agentes causales o asociados a los síntomas. Los ensayos biológicos más populares son la inoculación de plantas indicadoras herbáceas por inoculación mecánica o la de plantas indicadoras leñosas por injerto de inoculación. Son sensibles y frecuentemente constituyen la única forma de demostrar la patogenicidad y estimar la virulencia de agentes no cultivables. Pero precisan de instalaciones adecuadas, sofisticadas y costosas para favorecer la expresión de síntomas y evitar la contaminación exterior por vectores, y son lentos ya que precisan de días (en plantas indicadoras herbáceas) y meses o años en plantas leñosas. Hoy día están en desuso por la carencia de personal especializado, su alto coste y lentitud diagnóstica, y por la irrupción de métodos serológicos, de hibridación, amplificación molecular y de secuenciación masiva, que los van sustituyendo. No obstante, durante muchos decenios han constituido la prueba más sensible y única de conocer el estado sanitario para certificar plantas y semillas. 2. (biological test). Medida estimada de la concentración o potencia de acción de una sustancia mediante su efecto en células o tejidos vivos y en Patología vegetal muy utilizada para evaluar la virulencia. 3. (biological assay). Cualquier método, prueba o test, in vivo o in vitro, que implique experimentos en organismos vivos o sus tejidos.
escobas de bruja del olivo
Denominación común de la fisiopatía causada en el olivo por carencia de boro. Se presentan clorosis foliares apicales y brotes en forma de escoba. En caso de ser la deficiencia extrema pueden aparecer malformaciones en los frutos.
estrés
Situación desfavorable de un organismo, tejido o célula, provocada por un agente externo biótico o abiótico. Se manifiesta frecuentemente por producción de etileno, ácido salicílico, ácido jasmónico, ABA, u otras. Se puede producir en numerosas situaciones. El estrés ambiental es frecuente y suele estar provocado por sequía, temperaturas extremas, exceso de luz o déficit de la misma, inundaciones, frío por heladas tardías, calor excesivo, quemaduras foliares o del tronco, ozono, etc. El estrés derivado de prácticas culturales suele ser causado por exceso de humedad de riego, exceso o carencia de nutrientes o por daños químicos debidos a tratamientos. También puede producirse estrés por daños mecánicos o físicos durante la recolección o labores agrícolas.
factor de riesgo
Aquel que puede estar involucrado en la causa de la enfermedad, fisiopatía o carencia observada. Se define en la terminología usual de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), como un factor biótico o abiótico que aumenta la probabilidad de infestación de la unidad epidemiológica por la plaga en sentido amplio. Los factores de riesgo relevantes para la vigilancia deben presentar más de un nivel de riesgo para la población objetivo. Para cada nivel, el riesgo relativo debe estimarse como la probabilidad relativa de infestación en comparación con una línea base con un nivel 1. La consideración de los factores de riesgo en el diseño de una encuesta o prospección permite enfocar los esfuerzos de vigilancia en aquellas áreas donde exista una mayor probabilidad de encontrar la plaga en caso de que esté presente.
foliocelosis de los cítricos
Denominación común de una fisiopatía de los cítricos que produce un moteado de las hojas y se atribuye principalmente a la carencia de zinc.
fósforo
Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes. Interviene en reacciones de transferencia de energía y es componente de enzimas, ácidos nucleicos y fosfolípidos, entre otros compuestos orgánicos. Constituye del 0,15 % al 1 % del peso seco de la mayoría de las plantas cultivadas. En las plantas también se encuentra en forma soluble como ortofosfato. Se absorbe del suelo en forma de ion fosfato. Su carencia y exceso provoca fisiopatías. Su carencia generalmente provoca menor crecimiento y menor emisión de nuevos órganos vegetativos, entre ellos hojas y se observan en hojas viejas unas tonalidades púrpuras intervenales y también sobre el envés. La planta toma un aspecto raquítico, crece lentamente y se produce un retraso en la fase de maduración, dependiendo del cultivo. Su exceso puede bloquear ciertos elementos antagonistas como Fe, Zn o Cu. Las bajas temperaturas pueden acarrear una mala asimilación del fósforo, como es frecuente en semilleros de tomate en invierno.
hipoplásico
Crecimiento anormalmente reducido como resultado de un estrés debido a enfermedad o carencia de nutrientes. La planta presenta tejidos con un número de células inferior al normal, es el contrario de hiperplásico.
macronutriente
Elemento mineral que la planta precisa en cantidades elevadas. Su concentración media en los tejidos es superior al 0,1 %. En este grupo se incluyen los elementos nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre. Su insuficiencia por debajo de un nivel crítico provoca deficiencias y carencias, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.
N
1. Símbolo del nitrógeno, elemento químico que pertenece al grupo de los no metales. Forma parte de los macronutrientes de las plantas, que son necesarios en cantidades elevadas para su desarrollo y su déficit puede originar carencias en ciertas especies. 2. Símbolo de la asparagina, según nomenclatura de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada-Unión Internacional de Bioquímica (IUPAC-IUB). Uno de los aminoácidos de las secuencias de proteínas.
nivel de bioseguridad
Ante la carencia de legislación o de un estándar universalmente aceptado, el nivel de bioseguridad de un laboratorio para trabajar con patógenos de plantas en la Unión Europea (UE) debe basarse en una evaluación del riesgo en cada caso. Se utiliza la misma terminología que la establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la legislación de la UE para patógenos de humanos, animales u organismos modificados genéticamente (OMG). En general, se considera que el nivel de bioseguridad 2 es el adecuado para el trabajo con los organismos fitopatógenos considerados de cuarentena o regulados en la legislación de la UE.
noxa
1. Término en desuso para designar daño o perjuicio. 2. Cualquier componente del contexto natural con la capacidad de generar algún daño a la persona, animal o planta. Para plantas puede tratarse de noxas biológicas (agentes patógenos), físicas o químicas (agentes abióticos causantes de fisiopatías o carencias y daños varios por temperatura, granizo, viento, lluvia u otros factores atmosféricos o climáticos).
pérdida económica
1. Carencia o privación de lo que se poseía. 2. Menoscabo en el valor de la producción debida a plagas, enfermedades o daños directos, que resultan en una disminución de la producción económica que se obtiene de la cosecha o en poscosecha. 3. Cantidad, cosa o valor perdido.
podredumbre apical
Denominación común de una fisiopatía frecuente que afecta a los frutos de tomate y pimiento generalmente cuando son cultivados en invernadero. Causa la muerte de tejidos y necrosis en la parte apical. Está asociada a una serie de estreses ambientales y a carencias locales de calcio en el fruto.
potasio, K
Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes. Interviene en procesos de osmorregulación, y permite el alargamiento celular y el control de la apertura estomática. Constituye del 1 al 5 % del peso seco de las hojas. En las plantas se encuentra en forma libre, no combinada. En la solución del suelo se encuentra en forma iónica, en equilibrio con el potasio intercambiable en los coloides del suelo y con el fijado en las arcillas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia se muestra en las hojas más viejas y aparece en las jóvenes solo en casos extremos de carencia que se manifiesta con una clorosis suave en los márgenes de las hojas seguido de quemaduras en las puntas. Los nervios foliares permanecen verdes y se genera una clorosis internervial. Las plantas deficientes en K presentan tejidos menos tupidos, como consecuencia del menor espesor de la cutícula y de la pared celular, menor formación de tejido esclerenquimatoso, menor lignificación y suberización, como en Eucalyptus spp. que es muy sensible a dicha carencia y al inicio de la deficiencia aparecen manchas cloróticas en los espacios entre las nervaduras que se esparcen irregularmente por toda la superficie foliar. Con la evolución de la deficiencia, las manchas se unen formando fajas cloróticas o rojizas en los márgenes de las hojas viejas, con la posterior necrosis de estos tejidos. En general, las hojas se enroscan y arrugan y generalmente caen, constituyendo la defoliación un síntoma bastante típico como ocurre en el olivo. Las hojas jóvenes quedan pequeñas y opacas. El crecimiento de la planta se detiene. En algunas plantas se acumula putrescina cuando existe una marcada deficiencia de potasio. Se utiliza en el abonado de muchos cultivos y su exceso provoca clorosis foliar, especialmente en las hojas jóvenes que muestran quemaduras en la punta y márgenes. No obstante, los efectos más graves del exceso de K son la reducción de la absorción de agua y el bloqueo de otros elementos, principalmente del sodio, boro y magnesio.
putrescina
Poliamina (1,4-diaminobutano) que se sintetiza a partir de arginina o de ornitina y que está relacionada con una función reguladora de algunos procesos del desarrollo. Se acumula en algunas plantas con carencia o deficiencia grave de potasio.
radiación infrarroja
Radiación de onda larga con longitudes de onda entre aproximadamente 700 nm (límite superior del visible) y 1 mm (límite de las ondas de radar y microondas). Al ser absorbida por los cuerpos genera un incremento de la temperatura. Es utilizada en espectroscopía de reflectancia del infrarrojo cercano. La termografía de infrarrojos es aplicada en agricultura para la monitorización remota del estado fisiológico de los cultivos, que puede ser asociado a la infección por ciertos patógenos y a la detección remota de enfermedades o carencias nutricionales.
raíz
Parte de la planta que crece normalmente bajo la superficie del suelo o sustrato. Presenta una serie de características anatómicas y estructurales como son la ausencia de hojas, yemas, flores y la carencia de clorofila. Fija la planta al suelo y está especializada en la absorción de agua y nutrientes. El sistema radicular puede presentar una raíz principal bien diferenciada, que deriva directamente de la radícula, o numerosas raíces de importancia similar originadas por la ramificación de aquella (raíz fibrosa), según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.
recidiva
Nueva aparición de signos y síntomas de enfermedad o fisiopatía tras un período de recuperación, remisión parcial o total de la planta, o en las carencias una vez agotados los microelementos suplementados a la planta.
red neuronal artificial de múltiples capas
Modelo computacional inspirado en el funcionamiento del cerebro, formado por varias capas de nodos interconectados (neuronas artificiales). En Sanidad Vegetal se aplican para procesar macrodatos, especialmente imágenes de hojas, tallos, tronco, ramas, porte del árbol, flores, frutos, raíces o datos de sensores remotos, para permitir la identificación automática y precisa de síntomas y signos, la diferenciación entre patógenos, carencias, y otros daños abióticos y el apoyo en la detección temprana y control de enfermedades en cultivos y masas forestales.
señal
1. Rasgo o nota que se pone o hay en las cosas para darlas a conocer y distinguirlas de otras, como la que se coloca en una planta muestreada, en una carrera de un gel, en un vial ya abierto (rota su esterilidad), etc. 2. Hito o mojón que se pone para marcar un límite o distancia, como por ejemplo en una parcela experimental o entre tratamientos. 3. Signo o medio que se emplea para luego acordarse de algo. Distintivo o marca. 4. Vestigio que queda de síntomas de una enfermedad, carencia o daño en la planta, como una cicatriz de una herida ya suberizada de daño por granizo, etc. 5. Daño visible, mutación o indicio que induce a hacer juicio del estado de la enfermedad o del fin de ella. 6. Molécula que inicia una interacción cuando se combina con un receptor específico. 7. Presencia de un patógeno, o de sus estructuras, en una planta huésped o sus células, como indicador de enfermedad.
síntoma
Manifestación o indicación de un daño por efecto de una plaga, carencia, estrés o enfermedad, por respuesta del huésped o anfitrión, ya sea visible externamente o únicamente constituya efectos internos, debidos a la presencia de un patógeno, de una fisiopatía o de un daño mecánico a la planta. Los síntomas se pueden clasificar en función de su localización con relación al patógeno en primarios y secundarios. Según las estructuras o procesos afectados se distinguen síntomas morfológicos, fisiológicos e histológicos.
umbral de beneficio, UB
El punto donde se inicia el daño económico de una plaga en sentido amplio, fisiopatía, etc., se denomina umbral de beneficio, y se expresa en kg/ha mediante la fracción: coste del tratamiento o acción fitosanitaria o correctora (€/ha) dividido por el valor de mercado (€/kg) del producto agrícola o forestal. El daño económico aparece cuando la inversión monetaria o coste para suprimir las lesiones originadas por los fitófagos, o el coste de las acciones o medidas fitosanitarias frente a enfermedades o de las enmiendas frente a carencias, es igual a la reducción potencial del valor de la cosecha que genera el problema fitosanitario o carencial. Es decir, el umbral de beneficio representa los kilogramos de producto que hay que preservar o salvar por hectárea para que el tratamiento, la medida fitosanitaria o de enmienda, sea económicamente rentable.
zinc, Zn
Microelemento esencial y de poca movilidad dentro de la planta, pero con numerosas funciones clave en la misma. La estructura y funcionalidad de muchas enzimas y otras proteínas dependen de su presencia. También se requiere para la síntesis de carbohidratos durante la fotosíntesis y en la transformación de los azúcares en almidón. Participa en el metabolismo de hormonas al regular el nivel de auxinas a través de la síntesis del aminoácido triptófano. Es necesario para el desarrollo adecuado de las flores y para el proceso de fecundación, por lo que en condiciones pobres en zinc se ven gravemente afectados los órganos reproductores de las plantas y la producción de polen. Colabora en el mantenimiento e integridad de las membranas celulares y favorece la tolerancia ante patógenos, especialmente del suelo. Es esencial en los sistemas de defensa de las células frente a los radicales libres altamente tóxicos y tiene influencia en la elongación de los brotes y la expansión de las hojas. Constituye el micronutriente más deficiente, en general. Su carencia es habitual en suelos calizos y ricos en fósforo y suele presentarse con mayor frecuencia en suelos arenosos y pobres en materia orgánica, siendo fácilmente lixiviado en terrenos tropicales. Su disponibilidad se reduce a pH superiores a 7,5. Su deficiencia en la planta suele causar en árboles frutales marcados síndromes de hojas pequeñas de color amarillo o verde pálido o blanquecino por el bajo contenido en clorofila en las mismas, aparición de manchas necróticas foliares, acortamiento de entrenudos, formaciones en roseta y enanismo del árbol, que son síntomas muy similares a los que causa el virus del enanismo del ciruelo (Prune dwarf virus-PDV) en almendro. En la vid se observa una marcada disminución del tamaño de los granos de uva. En cereales como arroz, trigo, sorgo o maíz, la carencia se caracteriza por la aparición de puntos foliares amarillentos o blanquecinos que evolucionan a franjas rojizas a lo largo de las nervaduras. Su exceso es poco habitual, pero genera fitotoxicidad a niveles superiores a los 200 ppm, provocando la muerte regresiva de brotes, síntomas de clorosis foliar e inhibición del crecimiento radicular. Las leguminosas como alubia, habichuela, judía, frijol, fríjol o poroto, soja o soya y la espinaca son muy sensibles a la toxicidad por Zn que causa clorosis y necrosis foliares. Se utiliza en algunos productos fitosanitarios como el fosfuro de zinc.
zumo
Líquido obtenido a partir de órganos vegetales exprimiéndolos o majándolos. Supone un producto agrícola, de uso industrial, que puede ser utilizado como bebida, fermentado o no, o alimento (mosto de uva, zumo de naranja, etc.) o de utilidad, como muestra, para detección o diagnóstico. Su calidad organoléptica puede verse comprometida por la infección por determinados agentes patógenos del fruto u órgano, por fisiopatías o carencias y especialmente por factores abióticos adversos para la planta como frío o calor.