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Mostrando 32 resultados para "meristemo"

meristemo

Región de la planta que contiene células en división o potencialmente capaces de hacerlo (meristemos latentes). El término incluye tanto las células meristemáticas (eumeristemo) como las derivadas recientes. Según el tipo de crecimiento que provocan, se clasifican en apicales (crecimiento en longitud) o laterales (crecimiento en espesor). Los meristemos primarios derivan directamente del embrión; cuando células meristemáticas de esta naturaleza quedan aisladas entre tejidos no meristemáticos se denominan meristemos intercalares o remanentes. Cuando los meristemos se originan por desdiferenciación de células adultas se denominan secundarios, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

meristemo apical

El del ápice del tallo y de la raíz, que da lugar a la formación de los tejidos primarios. El meristemo apical del tallo forma los tejidos del mismo basípetamente. Se ordena en una o varias capas superficiales de divisiones anticlinales (túnica), y una masa central con planos de división no orientados (corpus). El meristemo apical de la raíz forma acrópetamente la caliptra, y basípetamente los tejidos de la raíz, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

meristemo fundamental

Parte central del meristemo apical que origina el tejido fundamental (parénquima).

meristemo intercalar

El primario situado a distancia del meristemo apical entre tejido adulto. Además de las iniciales contiene células adultas, lo que le confiere cierta resistencia mecánica, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

meristemo lateral

El ordenado paralelamente a los lados del órgano en el que se ubica, y que mediante la formación de tejidos secundarios contribuye a su crecimiento en espesor; como los del cámbium vascular y suberógeno, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

meristemo radical

Aquel localizado en el ápice radical.

meristemoide

Conjunto de células meristemáticas (centro organizado y no polarizado) que se forma dentro de un tejido de callo. Estas células de citoplasma denso y núcleo prominente poseen potencial para formar órganos adventicios, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

cultivo de meristemos

El de la cúpula o domo meristemático propiamente dicho in vitro. La estructura suele tener una longitud inferior a 0,1 mm. Se utiliza como método de saneamiento en algunas especies como la vid.

ápice

1. Porción terminal del vástago o de la raíz, en la que se ubica el meristemo apical. 2. Parte terminal o extremo de un órgano.

ápice radical

Extremo de la raíz que contiene el meristemo radical o radicular.

cámbium

Meristemo lateral primario remanente, formado por un rastro de células embrionarias derivadas del meristemo apical situado en el extremo de crecimiento y que deja detrás de él, además, tejidos adultos. Es el responsable del crecimiento en grosor de la planta. Puede ser de origen primario (cámbium fascicular) o secundario (cámbium interfascicular, felógeno).

cobre, Cu

Elemento químico metálico, de número atómico 29, color rojo pardo, brillante, maleable y excelente conductor del calor y la electricidad, abundante en la corteza terrestre nativo o, más corrientemente, como sulfuro. Elemento esencial del grupo de los micronutrientes de las plantas, su contenido insuficiente provoca fisiopatías. También el exceso de potasio, fósforo y otros micronutrientes, puede causar indirectamente deficiencia de cobre, así como el pH elevado en las raíces. En el suelo existe en forma de complejos y, en menor cantidad, en forma iónica en la solución del suelo. Los síntomas de su deficiencia en las hojas jóvenes dependen de cada cultivo, pero normalmente comienzan por enrollamiento y una leve clorosis, sea en toda la hoja o bien en las venas de las nuevas. En las zonas cloróticas pueden formarse pequeños puntos necróticos especialmente en los bordes de la hoja. A medida que los síntomas progresan, las hojas nuevas son más pequeñas, pierden su brillo y en algunos casos pueden marchitarse. Su carencia o déficit puede deberse a su bajo contenido en el suelo o sustrato, pero frecuentemente se debe a un pH alto o, en algunos suelos, a un exceso de hierro, aluminio, manganeso o cal. La carencia de cobre se muestra generalmente en las hojas jóvenes, que se marchitan y resecan, suelen curvarse y quedar colgando de la planta flácidas. Las hojas suelen mostrar una ligera coloración o tono azulado. Los meristemos apicales pueden necrosarse y morir, impidiendo el desarrollo de ramas o ramillas laterales, y el normal desarrollo de la planta se detiene. La apariencia de la planta es compacta y los tallos se acortan, mientras que en las flores el color suele ser más claro de lo normal. Su exceso se manifiesta como clorosis férrica internervial, pues afecta a la absorción del hierro y, en ocasiones, de molibdeno o zinc. Crecen menos ramas y las raíces decaen o se tornan gruesas y de lento crecimiento y puede afectar el desarrollo de la raíz, que se necrosa o quema en las puntas generando un crecimiento lateral descompensado. El cobre es componente de muchas enzimas e interviene en los sistemas de transporte. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 3 a 7 ppm de materia seca, aunque puede encontrarse cantidades mucho más elevadas pues es utilizado, en ocasiones, como fungicida y bacteriostático. Los compuestos cúpricos que se utilizan tanto en agricultura convencional como en agricultura ecológica, tienen una larga trayectoria de utilización en los cinco continentes, desde los inicios de uso del caldo bordelés hacia 1865 como fungicida para el control del mildiu de la vid en Francia. Desde entonces, una gran cantidad de productos fungicidas y bactericidas basados en distintos compuestos de cobre han sido desarrollados y comercializado. Las principales ventajas de este tipo de productos fitosanitarios son: i) una toxicidad relativamente alta para numerosos hongos y bacterias fitopatógenos; ii) su bajo costo; iii) una baja toxicidad para los mamíferos; y iv) su estabilidad química y efectos residuales prolongados. Pero también se han detectado un número creciente de inconvenientes como: i) la fitotoxicidad en determinados estados fenológicos de muchas especies de frutales y plantas hortícolas; ii) el desarrollo de cepas de bacterias resistentes al cobre; y iii) su acumulación en el suelo y los efectos negativos en la microbiota del mismo. Por ello, hay actualmente una presión regulatoria global para limitar el uso de los productos basados en Cu, que ha dado lugar a varias restricciones, limitando el número de tratamientos.

crecimiento

1. Acción y efecto de crecer. 2. Conjunto de procesos que provocan un aumento irreversible en el tamaño de los organismos, normalmente acompañado por un incremento de peso. Depende fundamentalmente de los procesos de división y expansión celular. En las plantas, las divisiones celulares están esencialmente confinadas en los meristemos y las células derivadas, próximas a ellos, presentan la expansión celular. El crecimiento primario es el derivado del meristemo apical y es responsable básicamente del crecimiento en longitud. Se denomina crecimiento secundario al que deriva de la actividad de los meristemos laterales (cámbium vascular y suberógeno) y provoca el crecimiento en grosor de las plantas, con independencia del crecimiento en longitud, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. 3. En los microorganismos implica división celular, llevando a un aumento exponencial del número de células iniciales de una población si se dan las condiciones óptimas. El crecimiento bacteriano, por ejemplo, se basa en la división de la célula madre en dos células hijas, en un proceso denominado fisión binaria.

domo

Parte apical del tallo, localizada en la parte superior del meristemo, justo encima del primer primordio foliar. Se utilizan solo uno o dos primordios foliares para realizar microinjerto de ápices caulinares in vitro como técnica de saneamiento.

embrión

Planta incipiente o rudimentaria que se desarrolla dentro del gametofito femenino por fecundación (embrión cigótico) o sin ella (mediante apomixis). En las espermatofitas se encuentra protegido por los tegumentos, que posteriormente constituyen la cubierta seminal. Consta de un eje embrionario con un meristemo en ambos extremos y de una o varias estructuras foliares modificadas (cotiledones) que almacenan reservas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

felógeno

Meristemo secundario que se diferencia en las capas subepidérmicas de los tallos y raíces con crecimiento secundario, y de cuya actividad resulta la formación de un tejido secundario protector hacia el exterior (súber o corcho), y de un tejido parenquimático hacia el interior (felodermis), según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

floema primario

Aquel que deriva directamente del meristemo apical mediante la diferenciación de los cordones de procámbium. Está constituido por el protofloema, que se diferencia en la región de alargamiento celular, y el metaxilema, que se diferencia en las zonas más basales del vástago o la raíz, en las que ha cesado el crecimiento en longitud, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

latencia

1. Tiempo que transcurre entre la infección por un patógeno y la aparición de los primeros signos o síntomas en el huésped o anfitrión. 2. (dormancy). Suspensión temporal del crecimiento visible de cualquier estructura que contiene un meristemo. Se trata de un término genérico que engloba todos los casos, con independencia de la causa que la origina, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

necrosis radical

Denominación común genérica del típico síntoma causado por las siguientes especies de hongos: Ascochyta pisi, Nectria (Neocosmospora) haematococca, Mycosphaerella (Didymella) pinodes, Phoma (Didymella) pinodella, o Thielaviopsis (Berkeleyomyces) basicola. Estos penetran por la zona de elongación radical, pero son incapaces de hacerlo por el ápice radical (una zona de uno o dos milímetros que incluye el meristemo radical y la cofia) y este comportamiento parece ser una característica general de todos los hongos que causan necrosis radicales.

peridermis

Tejido protector producido por un cámbium suberógeno o felógeno, que en las plantas con crecimiento secundario reemplaza a la epidermis. Consta de tres partes: el meristemo que lo produce, la felodermis (tejido parenquimático que se produce hacia el interior del eje) y el súber o corcho, formado hacia el exterior, en el que normalmente las células están suberificadas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

plúmula

Parte del embrión que da origen al tallo. Está constituida por el meristemo caulinar y los primordios foliares.

protodermis

Células derivadas de los meristemos primarios que, por diferenciación, originan los tejidos protectores primarios (epidermis), según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

protoplasto

Célula a la que se ha eliminado totalmente la pared celular mediante métodos enzimáticos o mecánicos. Los protoplastos aislados, al no tener pared necesitan mantenerse en un medio no plasmolítico adecuado cuyo potencial osmótico requiere estar cuidadosamente ajustado para que los protoplastos no lisen. Se han obtenido de gran variedad de tejidos como meristemos, mesófilo de hojas, órganos de reproducción, coleoptilos, raíces, cotiledones, cultivo de callos, etc. Los protoplastos se pueden cultivar in vitro para que regeneren una nueva pared celular, y posteriormente, fusionarlos con otros y mantenerlos en cultivo hasta la regeneración de plantas capaces de florecer. Se han empleado como sistema modelo para inocular virus de plantas y estudiar la replicación viral, en su mayor parte a partir del mesófilo de hojas de tabaco, pues además de ser susceptible a una gran variedad de virus, las hojas de esta planta contienen gran número de células parenquimáticas. Los protoplastos son capaces de fusionarse y su fusión in vitro con la subsiguiente regeneración de plantas híbridas, incluso interespecíficas, constituye un sistema para introducir una mayor diversidad aprovechable en mejora vegetal.

saneamiento

1. Acción y efecto de sanear o suprimir patógenos de las plantas: i) destruyendo estas o sus partes y tratando los utensilios y equipos en contacto con ellas, o ii) tras cultivo in vitro de meristemos o su microinjerto en un patrón adecuado y comprobación del correcto estado sanitario final. 2. (phytosanitation). Medida fitosanitaria de destrucción de material vegetal y descontaminación de herramientas, útiles de trabajo, equipo, contenedores, macetas, espacio de trabajo, manos, guantes, botas, mono de trabajo, etc., para prevenir la diseminación de patógenos o sus vectores. 3. Método cultural de control de enfermedades basados en la reducción del inóculo.

termoterapia

Técnica que se basa en el uso del calor para reducir o eliminar patógenos del tejido vegetal, incluyendo material propagativo. Generalmente se emplea en plantas antes del cultivo de meristemos para producir plantas libres de patógenos, especialmente de virus. Los tratamientos se suelen realizar a temperaturas entre 30 y 42 °C durante un período continuo de uno o dos meses, en función del cultivo y el virus que se desee eliminar. La carga del patógeno disminuye y, en zonas terminales como el ápice meristemático, las posibilidades de obtener plantas libres de patógenos aumentan. El tratamiento por termoterapia de varetas de vid se realiza para el control del fitoplasma ‘Candidatus Phytoplasma vitis’, asociado a la flavescencia dorada, y de Xylella fastidiosa, agente causal de la enfermedad de Pierce. En el caso de semillas la termoterapia es habitual para eliminar patógenos transmitidos por esta vía. Los tratamientos de semillas se basan generalmente en la aplicación de calor seco o mediante agua o vapor de agua caliente. Su aplicación suele presentar problemas, ya que se basa en someter a las semillas a temperaturas capaces de inactivar al patógeno sin dañar la viabilidad de aquellas. Se suele aplicar calor seco para inactivar algunos virus como por ejemplo el mosaico del tomate (Tomato mosaic virus-ToMV) manteniendo las semillas durante 24 horas en una estufa a 80 °C. Este tratamiento inactiva el virus provocando un retraso en la germinación de solo uno a tres días y, si las semillas son de buena calidad, la reducción en el poder germinativo no sobrepasa el 10 %. El uso del calor mediante inmersión de las semillas en agua caliente (o actualmente por vapor de agua caliente en cilindros rotatorios) es muy utilizado para eliminar distintos patógenos transmitidos por las semillas, como Septoria apiicola, Alternaria spp., Rhizoctonia sp., Xanthomonas campestris, etc. Este método, sin embargo, presenta algunos inconvenientes de tipo práctico, pues todas las semillas deben alcanzar la misma temperatura durante el mismo período de tiempo y no se pueden tratar grandes lotes. Tras el tratamiento deben extenderse y secarse rápidamente las semillas o someterlas a corriente de aire. Las semillas viejas no deben ser sometidas a estos procesos, porque pierden en gran medida su poder germinativo.

xilema primario

Aquel que deriva directamente del meristemo apical por la diferenciación de los cordones de procámbium. Está constituido por el protoxilema, que se diferencia en la región de alargamiento celular; y el metaxilema, que se diferencia en zonas más basales del vástago o la raíz en las que ya ha cesado el crecimiento en longitud. En plantas sin crecimiento secundario es el único tejido conductor de agua, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

yema

Extremo inmaduro de un tallo (terminal) o estructura axilar, que consta de un meristemo apical, primordios foliares, hojas plegadas incompletamente desarrolladas, y escamas (brácteas) protectoras, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

Sociedad Española de Fitopatología
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