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Mostrando 18 resultados para "micronutriente"

micronutriente

Elemento mineral esencial que se precisa en pequeñas cantidades en las plantas. Su concentración en los tejidos es de partes por millón. Básicamente actúan como activadores o cofactores de enzimas, o bien como componentes de las cadenas de transporte electrónico. Se incluye en este grupo a los elementos hierro (Fe), cobre (Cu), boro (B), zinc (Zn), manganeso (Mn), molibdeno (Mo) y cloro (Cl), según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

carencia de macro o micronutrientes

Los macronutrientes (azufre, calcio, fósforo, magnesio, potasio y nitrógeno) son absorbidos por la planta en cantidades relativamente elevadas. Los micronutrientes (hierro, boro, cloro, cobre, manganeso, molibdeno y zinc o cinc) se absorben en menores cantidades. Los síntomas carenciales de los mismos causan fisiopatías.

boro, B

Elemento mineral esencial del grupo de los micronutrientes de las plantas, su contenido insuficiente provoca fisiopatías, síntomas de clorosis y necrosis de los puntos de crecimiento que progresa hacia el centro de las hojas que más tarde caen, pudiendo incluso conducir a la muerte de la planta. Su exceso provoca toxicidad y las hojas más viejas muestran clorosis marginal, sus puntas se vuelven necróticas o adquieren aspecto chamuscado. La necrosis progresa hacia el interior de la hoja y causa su muerte y caída. Puede afectar rápidamente a todas las hojas inferiores. El microelemento interviene en la síntesis del uracilo. Favorece la germinación del polen y el crecimiento en longitud de la raíz. Relativamente inmóvil en las plantas, puede existir en las mismas en forma de anión borato. Se encuentra en las hojas en concentraciones de 1 a 100 ppm de materia seca. En la solución del suelo se encuentra en forma de borato, que es absorbido por las plantas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Los árboles deficientes en boro tienden a florecer excesivamente, pero cuajan pocos frutos. En la corteza de frutos jóvenes de cítricos aparecen unas características manchas amarillentas, que se tornan oscuras al madurar el fruto y en el albedo se forman bolsas de goma. Las plantas deficientes en boro, en general, suelen presentar color verde pálido y quemaduras en el ápice foliar, brotes secos, entrenudos cortos, deformaciones, baja viabilidad del polen y desarrollo de semillas. Su exceso causa amarilleamiento en hojas adultas y manchas necróticas. El pepino, las leguminosas y el girasol son extremadamente sensibles al boro debido a que el margen entre el suministro óptimo y el exceso es muy escaso. La toxicidad por boro es similar a las toxicidades por otros micronutrientes, en las que las hojas más viejas comienzan a mostrar clorosis marginal o necrosis en las puntas.

cloro, Cl

Elemento mineral químico gaseoso esencial, del grupo de los micronutrientes de las plantas. De número atómico 17, color verde amarillento y olor sofocante, muy venenoso, fácilmente licuable, muy abundante en la corteza terrestre en forma de cloruros en el agua de mar, en depósitos salinos y en tejidos animales y vegetales. Es usado para blanquear, como plaguicida, en la desinfección de aguas y en la industria de los plásticos. Interviene como micronutriente esencial de las plantas como auxiliar para el metabolismo y la síntesis de clorofila, en la fotolisis del agua en la fotosíntesis, y juega un papel importante en la regulación estomática y en la hidratación de los tejidos y turgencia celular. En la hoja se encuentra a concentraciones superiores a 20 ppm de materia seca, incluso a concentraciones en términos de porcentaje, muy por encima de sus necesidades fisiológicas. En la planta se encuentra como soluto osmóticamente activo (anión cloruro), así como en la solución del suelo. Tanto el exceso como su deficiencia provocan fisiopatías. Concentraciones elevadas de este ion resultan tóxicas para la planta y provocan necrosis en las puntas y alrededor de los márgenes de la hoja, menor tamaño de las mismas y coloración amarillo bronce. Su deficiencia puede presentarse si el sustrato contiene menos de 2 ppm y el pH está lejos de 7. La deficiencia, que es infrecuente, se manifiesta por quemado de hojas en la punta y bordes, que adquieren un color bronceado. El follaje más joven se vuelve verde pálido y se marchita.

cobre, Cu

Elemento químico metálico, de número atómico 29, color rojo pardo, brillante, maleable y excelente conductor del calor y la electricidad, abundante en la corteza terrestre nativo o, más corrientemente, como sulfuro. Elemento esencial del grupo de los micronutrientes de las plantas, su contenido insuficiente provoca fisiopatías. También el exceso de potasio, fósforo y otros micronutrientes, puede causar indirectamente deficiencia de cobre, así como el pH elevado en las raíces. En el suelo existe en forma de complejos y, en menor cantidad, en forma iónica en la solución del suelo. Los síntomas de su deficiencia en las hojas jóvenes dependen de cada cultivo, pero normalmente comienzan por enrollamiento y una leve clorosis, sea en toda la hoja o bien en las venas de las nuevas. En las zonas cloróticas pueden formarse pequeños puntos necróticos especialmente en los bordes de la hoja. A medida que los síntomas progresan, las hojas nuevas son más pequeñas, pierden su brillo y en algunos casos pueden marchitarse. Su carencia o déficit puede deberse a su bajo contenido en el suelo o sustrato, pero frecuentemente se debe a un pH alto o, en algunos suelos, a un exceso de hierro, aluminio, manganeso o cal. La carencia de cobre se muestra generalmente en las hojas jóvenes, que se marchitan y resecan, suelen curvarse y quedar colgando de la planta flácidas. Las hojas suelen mostrar una ligera coloración o tono azulado. Los meristemos apicales pueden necrosarse y morir, impidiendo el desarrollo de ramas o ramillas laterales, y el normal desarrollo de la planta se detiene. La apariencia de la planta es compacta y los tallos se acortan, mientras que en las flores el color suele ser más claro de lo normal. Su exceso se manifiesta como clorosis férrica internervial, pues afecta a la absorción del hierro y, en ocasiones, de molibdeno o zinc. Crecen menos ramas y las raíces decaen o se tornan gruesas y de lento crecimiento y puede afectar el desarrollo de la raíz, que se necrosa o quema en las puntas generando un crecimiento lateral descompensado. El cobre es componente de muchas enzimas e interviene en los sistemas de transporte. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 3 a 7 ppm de materia seca, aunque puede encontrarse cantidades mucho más elevadas pues es utilizado, en ocasiones, como fungicida y bacteriostático. Los compuestos cúpricos que se utilizan tanto en agricultura convencional como en agricultura ecológica, tienen una larga trayectoria de utilización en los cinco continentes, desde los inicios de uso del caldo bordelés hacia 1865 como fungicida para el control del mildiu de la vid en Francia. Desde entonces, una gran cantidad de productos fungicidas y bactericidas basados en distintos compuestos de cobre han sido desarrollados y comercializado. Las principales ventajas de este tipo de productos fitosanitarios son: i) una toxicidad relativamente alta para numerosos hongos y bacterias fitopatógenos; ii) su bajo costo; iii) una baja toxicidad para los mamíferos; y iv) su estabilidad química y efectos residuales prolongados. Pero también se han detectado un número creciente de inconvenientes como: i) la fitotoxicidad en determinados estados fenológicos de muchas especies de frutales y plantas hortícolas; ii) el desarrollo de cepas de bacterias resistentes al cobre; y iii) su acumulación en el suelo y los efectos negativos en la microbiota del mismo. Por ello, hay actualmente una presión regulatoria global para limitar el uso de los productos basados en Cu, que ha dado lugar a varias restricciones, limitando el número de tratamientos.

elemento mineral esencial

Todos y cada uno de los elementos minerales indispensables para el desarrollo vegetal en cualquier situación ecológica. Además de los elementos que proporcionan el agua y la atmósfera (carbono, hidrógeno y oxígeno), las plantas vasculares necesitan de otros 13 elementos minerales que, de acuerdo con la cantidad necesaria para su desarrollo, se clasifican en dos grupos: i) macronutrientes, que incluyen azufre, calcio, fósforo, magnesio, nitrógeno y potasio, y ii) micronutrientes, que son boro, cloro, cobre, hierro, manganeso, molibdeno y zinc.

hierro

Elemento mineral esencial del grupo de micronutrientes. Componente de muchos enzimas, participa en los procesos de oxidación -reducción. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 10 a 1.000 ppm de materia seca, aunque esas determinaciones, al contrario de lo que sucede con los demás elementos esenciales, no constituyen un buen indicador del estado nutritivo de la planta. Se encuentra en solución en el suelo en forma iónica, tanto férrica (Fe+++) como ferrosa (Fe++), siendo esta última la que es absorbible por la planta, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia se manifiesta como un amarilleamiento intervenal de las hojas conocido comúnmente como clorosis férrica, fisiopatía que puede ser general en todas las hojas de la planta. Su déficit agudo suele influir en la madurez de los frutos, que son de menor tamaño y piel más fina y presentan falta de color. Influye disminuyendo en contenido en sólidos solubles totales en los zumos. Su exceso es relativamente raro, pero cuando se produce la planta muestra hojas bronceadas y con manchas de color marrón oscuro y la absorción de fósforo se deteriora.

manganeso, Mn

Elemento mineral esencial del grupo de los micronutrientes. Interviene en procesos de oxidación-reducción, siendo esencial en el fotosistema II. Se encuentra en las hojas a concentraciones superiores a 20 ppm de materia seca. Existe en solución en el suelo en forma iónica y como ion intercambiable. Su disponibilidad para las plantas disminuye al aumentar el pH del suelo. Los síntomas de su deficiencia se asemejan a los de la deficiencia de hierro y se manifiestan en las hojas jóvenes como clorosis internervial (hojas amarillas con venas verdes) y, en ocasiones, manchas bronceadas hundidas en las áreas cloróticas internerviales. Su exceso provoca clorosis foliar en hojas jóvenes y aparición de manchas color óxido o café. Suelen aparecer necrosis marginales en el limbo de la hoja y su ápice.

molibdeno, Mo

Elemento mineral esencial del grupo de los micronutrientes. Componente de los sistemas enzimáticos nitrogenasa y nitrato reductasa de las plantas, hongos y bacterias. Se encuentra en hojas a concentraciones inferiores a 1 ppm de materia seca. En la solución del suelo se encuentra en forma de anión molibdato, que es absorbido por las plantas. El síntoma principal de la deficiencia de molibdeno es clorosis foliar en la zona media de la planta, con decoloración de las hojas, que suelen mostrar los bordes marrones secos con tonalidades anaranjadas y rosadas en el centro del limbo. Las hojas se marchitan y enrollan. Su exceso causa necrosis foliar marginal que progresa hacia el interior del limbo y causa necrosis y defoliación, que suele afectar a todas las hojas inferiores de la planta.

requerimiento nutritivo

Mínima dosis de nutrientes para el adecuado crecimiento y mantenimiento de un organismo o de un cultivo in vitro. Incluye a los macronutrientes y micronutrientes.

traza

1. Huella, vestigio o rastro de una sustancia, producto fitosanitario o de una plaga. 2. Referido a elemento traza, es un sinónimo de micronutriente.

zinc, Zn

Microelemento esencial y de poca movilidad dentro de la planta, pero con numerosas funciones clave en la misma. La estructura y funcionalidad de muchas enzimas y otras proteínas dependen de su presencia. También se requiere para la síntesis de carbohidratos durante la fotosíntesis y en la transformación de los azúcares en almidón. Participa en el metabolismo de hormonas al regular el nivel de auxinas a través de la síntesis del aminoácido triptófano. Es necesario para el desarrollo adecuado de las flores y para el proceso de fecundación, por lo que en condiciones pobres en zinc se ven gravemente afectados los órganos reproductores de las plantas y la producción de polen. Colabora en el mantenimiento e integridad de las membranas celulares y favorece la tolerancia ante patógenos, especialmente del suelo. Es esencial en los sistemas de defensa de las células frente a los radicales libres altamente tóxicos y tiene influencia en la elongación de los brotes y la expansión de las hojas. Constituye el micronutriente más deficiente, en general. Su carencia es habitual en suelos calizos y ricos en fósforo y suele presentarse con mayor frecuencia en suelos arenosos y pobres en materia orgánica, siendo fácilmente lixiviado en terrenos tropicales. Su disponibilidad se reduce a pH superiores a 7,5. Su deficiencia en la planta suele causar en árboles frutales marcados síndromes de hojas pequeñas de color amarillo o verde pálido o blanquecino por el bajo contenido en clorofila en las mismas, aparición de manchas necróticas foliares, acortamiento de entrenudos, formaciones en roseta y enanismo del árbol, que son síntomas muy similares a los que causa el virus del enanismo del ciruelo (Prune dwarf virus-PDV) en almendro. En la vid se observa una marcada disminución del tamaño de los granos de uva. En cereales como arroz, trigo, sorgo o maíz, la carencia se caracteriza por la aparición de puntos foliares amarillentos o blanquecinos que evolucionan a franjas rojizas a lo largo de las nervaduras. Su exceso es poco habitual, pero genera fitotoxicidad a niveles superiores a los 200 ppm, provocando la muerte regresiva de brotes, síntomas de clorosis foliar e inhibición del crecimiento radicular. Las leguminosas como alubia, habichuela, judía, frijol, fríjol o poroto, soja o soya y la espinaca son muy sensibles a la toxicidad por Zn que causa clorosis y necrosis foliares. Se utiliza en algunos productos fitosanitarios como el fosfuro de zinc.

azufre

Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes de las plantas, de símbolo químico S, número atómico 16 y masa atómica 32,065. Componente estructural de las proteínas y de multitud de sustancias orgánicas. Constituye del 0,15 al 0,5 % del peso seco de las hojas. En las plantas se le puede encontrar en forma soluble como anión sulfato. Su contenido insuficiente provoca fisiopatías, síntomas de carencia o de deficiencia mineral, que se manifiesta principalmente como clorosis de las hojas jóvenes y decoloración en el envés, que adquiere color rosa, rojo o anaranjado. Su exceso provoca fitotoxicidad en hojas que muestran manchas amarillas que posteriormente se necrosan, y la planta evidencia falta de crecimiento. En la solución de suelo se encuentra, asimismo, como ion sulfato que es absorbido por las plantas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.

deficiencia mineral

Contenido de un elemento mineral esencial (macro o microelemento) por debajo del mínimo valor necesario para el crecimiento óptimo de una planta (nivel crítico). Provoca una reducción en el crecimiento o la producción, y si es suficientemente intensa, alteraciones morfológicas o estructurales (síntomas de carencia).

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