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Mostrando 46 resultados para "patogenicidad"

patogenicidad

1. Capacidad de un patógeno de causar, generar o incitar enfermedad, independientemente de su virulencia. 2. Estado o condición de ser patógeno.

prueba de patogenicidad

Acción de inocular un patógeno en una planta mediante distintas técnicas, apropiadas al patógeno y anfitrión que se inocule, para demostrar su capacidad de producir o causar enfermedad en la misma, en condiciones experimentales concretas.

atenuación

1. Reducción en virulencia o patogenicidad de un agente patógeno, cuando el microorganismo es repetitivamente subcultivado en condiciones controladas. 2. Proceso de producción de un aislado viral debilitado o de escasa virulencia.

bioensayo

Procedimiento para determinar la presencia o la concentración de una sustancia o de un microorganismo, su fitotoxicidad o patogenicidad, mediante la medida de sus efectos en un sistema vivo mantenido en condiciones controladas.

cariotipo fúngico

Conjunto de cromosomas de un hongo, caracterizado por el número, tamaño, forma y patrón de bandas de los cromosomas. El estudio del cariotipo suele hacerse mediante electroforesis de campo pulsante (pulse-field gel electrophoresis, PFGE), porque a menudo los cromosomas fúngicos son muy pequeños, pero se resuelven bien por PFGE, y porque la técnica es independiente de la meiosis, permitiendo el análisis de hongos y estructuras asexuales. Su análisis se emplea en Fitopatología para identificar especies y cepas patógenas, diferenciar razas de hongos, estudiar variaciones genómicas relacionadas con la virulencia y comprender la evolución y la organización genética de los patógenos fúngicos. La inestabilidad genómica es frecuente en diversas especies de hongos fitopatógenos, como Fusarium oxysporum, y a menudo resulta en variaciones en el cariotipo y en alteraciones de la patogenicidad y virulencia. Esta variabilidad resulta fundamentalmente de reordenaciones cromosómicas y de la presencia de cromosomas accesorios, que son aquellos que están presentes solo en algunas cepas y que además son inestables. Las reordenaciones cromosómicas son la principal causa de las variaciones del cariotipo y tienen un papel importante en la evolución de los hongos fitopatógenos, ya que pueden ser un mecanismo para la generación de nuevas cepas más virulentas. Los cromosomas accesorios son también una importante fuente de polimorfismos en el cariotipo. La transferencia horizontal de cromosomas (HCT, por sus siglas en inglés) podría ser una herramienta esencial para el intercambio genético y la evolución genómica de los hongos. Los hongos fitopatógenos sufren extensas reordenaciones cromosómicas durante los ciclos reproductivos sexuales y asexuales. Estas reordenaciones cromosómicas ocurren mediante mecanismos aún desconocidos, pero poseen muchas ventajas evolutivas, ya sea en términos de adaptación, especiación, modificación o expansión del rango de huéspedes o anfitriones, o en incrementar la virulencia.

cromosoma accesorio

En hongos, aquel que es adicional al conjunto de cromosomas típicos de una especie, denominados cromosomas centrales, básicos o troncales (core chromosomes), y que no es esencial para la supervivencia básica del organismo. Sin embargo, los cromosomas accesorios pueden contener genes que otorguen importantes ventajas adaptativas al patógeno, como patogenicidad, resistencia frente a defensas del huésped o anfitrión, producción de toxinas, o su adaptación a un ambiente específico. Generalmente son clave en la evolución de la patogenicidad, permiten la rápida especialización en nuevos huéspedes, anfitriones u hospedadores y su estudio ayuda a comprender la emergencia de nuevas enfermedades en cultivos o masas forestales. Su presencia en Alternaria alternata, Colletotrichum gloeosporioides y Fusarium oxysporum, es relevante para estos patógenos. Comparados con los cromosomas característicos de la especie, los cromosomas accesorios difieren, entre otros aspectos, en densidad génica, contenido en GC y frecuencia de recombinación, lo que sugiere que pueden haberse adquirido por transferencia horizontal. A pesar de ser dispensables, los cromosomas accesorios tienen un papel muy importante en la patogenicidad en algunas especies de hongos, aunque no en otras. Como ejemplo, se ha observado una pérdida en la producción de toxinas y en la patogenicidad del patotipo de tomate de Alternaria alternata debido a la pérdida de un cromosoma accesorio.

cromosoma específico de linaje

Tipo de cromosoma accesorio pero que únicamente se encuentra en ciertos linajes o cepas de una especie, como en Fusarium oxysporum, donde ciertas cepas tienen uno o más cromosomas que otras cepas no poseen. Generalmente, los cromosomas específicos de linaje contienen genes que pueden conferir ventajas adaptativas relacionadas con virulencia, adquisición de patogenicidad, cambios en la gama de huésped o adaptación al ambiente, entre otras. Estos cromosomas no son necesariamente móviles, aunque pudieran serlo. La nomenclatura de este tipo de cromosomas es a veces ambigua en la literatura científica, ya que algunos autores denominan “cromosomas accesorios dispensables” a aquellos cromosomas específicos de linaje cuya pérdida no afecta al crecimiento del hongo, mientras que otros autores utilizan ambos términos como sinónimos.

cultivo iniciador

Población inicial de un hongo, bacteria u otro microorganismo aislado en condiciones controladas, utilizada como punto de partida para su multiplicación, estudio, diagnóstico, identificación o ensayos de patogenicidad. En un contexto más amplio, es la muestra o población microbiana inicial, pura y controlada, utilizada para iniciar un proceso de fermentación, multiplicación o producción en condiciones de laboratorio o industriales.

elemento genético móvil

Término que agrupa a cualquier elemento genético que se mueve entre células, como islas de patogenicidad (en inglés PIs), integrones, ICEs, y plásmidos, entre otros. Las IS, y otros elementos transponibles, permiten acelerar la evolución de los organismos mediante la generación de diversos tipos de cambios genéticos en el genoma del huésped o anfitrión, siendo lo más frecuente la inactivación génica por inserción física del elemento. Entre otros cambios genéticos, las IS también pueden dar lugar a cambios de expresión génica, ya que diversas IS poseen promotores activos dirigidos hacia el exterior del elemento o terminadores de la transcripción, así como favorecer reorganizaciones genómicas (inversiones, deleciones, traslocaciones, inserción de plásmidos o islas, etc.) mediante recombinación homóloga entre dos copias de una IS.

ensayo biológico

Método de detección de agentes patógenos (transmisibles por inoculación mecánica, injerto, cuscuta o vectores), presentes en una muestra asintomática de la que se desea conocer su estado sanitario, o en aquella sintomática que se desea diagnosticar e identificar a su agente o agentes causales o asociados a los síntomas. Los ensayos biológicos más populares son la inoculación de plantas indicadoras herbáceas por inoculación mecánica o la de plantas indicadoras leñosas por injerto de inoculación. Son sensibles y frecuentemente constituyen la única forma de demostrar la patogenicidad y estimar la virulencia de agentes no cultivables. Pero precisan de instalaciones adecuadas, sofisticadas y costosas para favorecer la expresión de síntomas y evitar la contaminación exterior por vectores, y son lentos ya que precisan de días (en plantas indicadoras herbáceas) y meses o años en plantas leñosas. Hoy día están en desuso por la carencia de personal especializado, su alto coste y lentitud diagnóstica, y por la irrupción de métodos serológicos, de hibridación, amplificación molecular y de secuenciación masiva, que los van sustituyendo. No obstante, durante muchos decenios han constituido la prueba más sensible y única de conocer el estado sanitario para certificar plantas y semillas. 2. (biological test). Medida estimada de la concentración o potencia de acción de una sustancia mediante su efecto en células o tejidos vivos y en Patología vegetal muy utilizada para evaluar la virulencia. 3. (biological assay). Cualquier método, prueba o test, in vivo o in vitro, que implique experimentos en organismos vivos o sus tejidos.

gama de huéspedes o anfitriones

1. Grupo o conjunto de especies de plantas que pueden ser atacadas por un patógeno determinado en condiciones naturales o que han sido ensayadas para verificar la patogenicidad o la virulencia de un organismo, en condiciones experimentales. 2. Especies capaces de sustentar una plaga específica u otro organismo, bajo condiciones naturales, según terminología de la FAO.

grupo de anastomosis

Conjunto de individuos de la misma especie de hongos que son capaces de unir sus hifas y producir plasmogamia o unión del contenido citoplásmico. El caso mejor estudiado es el del basidiomiceto Rhizoctonia solani, para el que se han diferenciado al menos 14 grupos de anastomosis. Cada grupo estaría constituido por aislados del hongo que pueden establecer anastomosis (fusión) entre sus hifas al crecer enfrentados en un medio de cultivo, asumiendo que la compatibilidad para dicha fusión implica cierto grado de relación genética, mientras que aquellos aislados pertenecientes a distintos grupos de anastomosis no presentarían este comportamiento. Se utilizan como sistema para el reconocimiento de grupos del patógeno a nivel subespecífico. A menudo, los distintos grupos de anastomosis de R. solani difieren en su patogenicidad o virulencia, y se diferencian por su espectro de huésped o anfitrión y por la inducción de síntomas específicos en la planta.

heteroinjerto

Injerto entre individuos en el que el donante y receptor son de distinta especie. En ocasiones, además de la propagación vegetativa usual, se realiza para inoculaciones o pruebas de patogenicidad o transmisión entre especies de huéspedes o anfitriones diferentes y no necesariamente compatibles por injerto porque, aunque generen únicamente una unión solo temporal, puede ser suficiente para establecer una breve conexión vascular que dé lugar a la transmisión de ciertos patógenos.

hipersensibilidad

1. La reacción de hipersensibilidad (HR, acrónimo del inglés Hypersensitive Reaction), se debe a una respuesta rápida de defensa de la planta a patógenos incompatibles. No debe ser confundida con la patogenicidad, y puede ocurrir en las combinaciones patógeno-huésped o anfitrión que muestran incompatibilidad, como: i) patógeno virulento-planta no huésped o no anfitriona; ii) patógeno virulento-cultivar resistente; y iii) cepa o mutante no virulento-cultivar sensible. Es la cualidad de algunas plantas extremadamente sensibles, que generan una reacción local, poco tiempo después de la introducción natural o la inoculación artificial de un patógeno y que, debido a la muerte de las células alrededor de los puntos de entrada, impide el desarrollo posterior del patógeno invasor y la aparición de nuevos síntomas. La prueba de hipersensibilidad se utiliza ampliamente para el diagnóstico de bacterias fitopatógenas, ya que la mayoría de las especies fitopatógenas de los géneros Erwinia, Pseudomonas y Xanthomonas, entre otros, inducen HR visible en ciertas especies de plantas en las que no causan enfermedades. Por tanto, si una suspensión de un cultivo puro es capaz de provocar esta reacción será un indicio de que la bacteria en cuestión es fitopatógena. La prueba se realiza mediante infiltración de una suspensión bacteriana densa (107-108 ufc/mL) en el mesófilo de hojas bien desarrolladas, generalmente de tabaco, pero también en tomate, geranio, o vainas de judía o frijol. La reacción es rápida y en menos de 48 h aparece un desecamiento brusco que se observa exclusivamente en la zona infiltrada y que no avanza con el tiempo. También se utiliza, como prueba de diagnóstico en virología mediante inoculación mecánica de plantas indicadoras herbáceas como algunas solanáceas (mayoritariamente del género Nicotiana), quenopodiáceas, cucurbitáceas, etc. La inoculación mecánica de un extracto de la planta infectada por virus, generará en algunos huéspedes lesiones locales, normalmente necróticas, aunque también pueden ser cloróticas, como manifestación de la reacción de hipersensibilidad. 2. Respuesta inmune inflamatoria en mamíferos, frecuente en conejos frente a ciertos inmunógenos ante una segunda exposición a un antígeno ya inyectado durante un protocolo de inmunización.

indexing

Vocablo inglés, también utilizado comúnmente en español. Se refiere al conjunto de procedimientos o pruebas biológicas con una serie o gama de plantas indicadoras, normalmente leñosas inoculadas por injerto, para detectar la presencia de agentes patógenos transmisibles por injerto del material vegetal analizado (algunas bacterias, entre ellas todos los fitoplasmas, micoplasmas entre ellos los espiroplasmas, algunos hongos y oomicetos, virus y viroides). El término también incluye a las pruebas biológicas con una serie de plantas indicadoras herbáceas inoculadas mecánicamente. El procedimiento general consiste en tomar material de una planta problema a analizar y transferirlo por injerto o inoculación mecánica a otra planta (denominada indicadora) que desarrollará, tras un período de tiempo variable, síntomas más o menos característicos del patógeno buscado, caso de estar presente. Normalmente, las plantas inoculadas son mantenidas en las condiciones más apropiadas para la expresión de la infección. La manifestación de síntomas sucede en días en el caso de plantas indicadoras herbáceas, pero en los indicadores leñosos transcurren generalmente meses. El método es muy sensible pues permite la multiplicación del patógeno inoculado por injerto en la planta indicadora hasta provocar síntomas. Se ha realizado extensivamente durante décadas para selección sanitaria en la práctica totalidad de cultivos leñosos y algunos herbáceos como la fresa, antes de la aplicación de otras tecnologías como las serológicas ELISA, la hibridación o la amplificación molecular por PCR en tiempo real o la secuenciación masiva. Posibilita la detección de agentes patógenos transmisibles por injerto, aún de los de etiología desconocida, razón por la que se continúa utilizando en algunos casos específicos y países. Actualmente es habitual simultanear pruebas sensibles y específicas de laboratorio (por ejemplo, se usa la inmunoimpresión-ELISA con anticuerpos monoclonales o RT-PCR en tiempo real, para detección fiable del virus de la tristeza de los cítricos, Closterovirus tristezae o Citrus tristeza virus-CTV, sustituyendo a la clásica planta indicadora de lima mexicana). Así, se logra reducir el uso de plantas indicadoras que resulta lento, caro, no suficientemente específico y precisa personal especializado para la lectura de síntomas y espacio de invernadero o cámara climática para la realización de las pruebas. No obstante, constituye una prueba definitiva, y frecuentemente única, para demostrar la patogenicidad y valorar la agresividad de un agente patógeno en distintos huéspedes o anfitriones. 2. En ocasiones, se utiliza el término para referirse de modo amplio a una serie de pruebas, no solamente de inoculación en plantas indicadoras, para conocer el estado sanitario de una planta o sus productos (bulbos, semillas, tubérculos, etc.) a modo de cribado.

mancha parda foliar del trigo

Denominación común de la enfermedad causada en trigo y otras gramíneas por el ascomiceto Pyrenophora tritici-repentis, anamorfo Drechslera tritici-repentis, (sin. Helminthosporium tritici-repentis), productor de toxinas específicas de huésped. Los aislamientos del hongo presentan variabilidad para el carácter patogenicidad, por lo cual han sido descritas cinco razas cuyas diferencias se basan en la capacidad de inducir necrosis y clorosis. Los síntomas más frecuentes se presentan como una mancha ovalada, con halo clorótico, interior tostado o pardo y centro oscuro. Su infección está asociada a importantes pérdidas de rendimiento del cultivo.

material de referencia certificado

Aquel derivado de una fuente que certifica la autenticidad del mismo. Preferentemente debe proceder de una fuente reconocida internacionalmente como de una colección oficial de una institución o un laboratorio de referencia. Debe ser expedido con un código de identificación único que permita la trazabilidad de la persona que certifica su autenticidad, así como de los detalles de la forma en la que el material ha sido autentificado. También debe acompañarse de información crucial sobre su actividad (patogenicidad, propiedades antigénicas, etc.) bajo condiciones especificadas, junto con cualquier incertidumbre relacionada con el nivel de confianza establecido.

método

Procedimiento que se sigue en ciencia para hallar la verdad y enseñarla. El método científico se refiere a la serie de etapas o conjunto de técnicas y procedimientos, para obtener un conocimiento válido desde el punto de vista científico, utilizando para ello instrumentos que resulten fiables. Este sistema minimiza la influencia de la subjetividad. En Patología Vegetal los métodos de detección, diagnóstico e identificación incluyen: bioensayos, métodos bioquímicos, métodos de tipado genético, de aislamiento/extracción, hibridación molecular, amplificación molecular, métodos morfológicos y morfométricos, evaluación de la patogenicidad, microscopía óptica y electrónica, y métodos inmunológicos o serológicos. También diversos métodos químicos y técnicas analíticas.

mildiu de la soja o soya

Denominación común de la enfermedad causada por el oomiceto Peronospora manshurica, que produce pequeñas manchas cloróticas con esporulación grisácea en el envés de las hojas del cultivo. También penetra en las vainas, sin síntomas, pero desarrolla costras blancas en la cubierta de las semillas, afectando su calidad. Se han catalogado numerosas razas de distinta patogenicidad.

nivel de contención biológica

Condiciones bajo las cuales los agentes biológicos pueden comúnmente manipularse de forma segura. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica los microorganismos patógenos para el hombre y los animales en cuatro grupos de riesgo (1, 2, 3 y 4), pero no considera a los patógenos de plantas ni a sus vectores, aunque se puede adoptar para estos un criterio similar Cada grupo de riesgo es específicamente apropiado para las operaciones llevadas a cabo, las vías de transmisión documentadas o sospechadas de los agentes infecciosos, y la función o la actividad de la instalación. El director del laboratorio es la persona específica y principalmente responsable de evaluar los riesgos y de aplicar adecuadamente los niveles de bioseguridad recomendados. El trabajo con agentes conocidos debe realizarse con el nivel de bioseguridad recomendado, pero cuando se cuenta con información específica relacionada con la especial virulencia, la patogenicidad, la disponibilidad de tratamientos, u otros factores que han sido alterados significativamente, se deben efectuar prácticas más estrictas. Según la OMS el nivel de bioseguridad 1 o nivel básico es para cuando el riesgo individual y poblacional se considera escaso o nulo. Las prácticas, los equipos de seguridad, el diseño y la construcción de la instalación del nivel de bioseguridad 1 son adecuados para la educación o capacitación secundaria o universitaria, y para aquellas instalaciones en las que se trabaja con cepas definidas y caracterizadas de microorganismos viables, que no se conocen como causantes de enfermedad en humanos, animales o vegetales, en la que es únicamente recomendada una pileta para lavado de manos. El nivel de bioseguridad 2 es para cuando el riesgo individual es moderado y el poblacional bajo. Las prácticas, los equipos, el diseño y la construcción de instalaciones del nivel de bioseguridad 2 son aplicables a laboratorios educativos, de diagnóstico u otros laboratorios donde se trabaja con un amplio espectro de agentes de riesgo moderado que se encuentran presentes en la comunidad y que están asociados con enfermedades humanas, animales o vegetales. Los agentes patógenos manejados, tienen pocas posibilidades de entrañar un riesgo grave, pues existen medidas preventivas y terapéuticas eficaces y el riesgo de propagación es limitado. Con buenas técnicas microbiológicas, estos agentes se pueden manejar en forma segura en una bancada o mesa de trabajo, siempre que no se produzcan salpicaduras o aerosoles en cuyo caso se utilizará una cabina de seguridad biológica. Se deben utilizar barreras primarias, tales como mascarillas contra salpicaduras, protección facial, batas y guantes y contar con barreras secundarias, tales como pilas para lavado de manos e instalaciones de descontaminación de desechos a fin de reducir la contaminación potencial del medio ambiente. El nivel de bioseguridad o de contención 3 es para cuando el riesgo individual es elevado y el poblacional bajo. Indicado para patógenos que suelen provocar enfermedades humanas, animales o vegetales graves, pero que de ordinario no se propagan de un individuo a otro y existen medidas preventivas y terapéuticas eficaces para controlarlos. Las prácticas, equipos de seguridad y el diseño y la construcción de las instalaciones del nivel de bioseguridad 3 pueden aplicarse a instalaciones clínicas, de producción, investigación, educación o diagnóstico, donde se trabaja con agentes exóticos o indígenas con potencial de transmisión respiratoria o ambiental, y que pueden provocar una infección grave y potencialmente letal. Las manipulaciones de laboratorio se deben llevar a cabo en cabina de seguridad biológica u otros equipos cerrados. Las barreras secundarias para este nivel incluyen el acceso controlado al laboratorio y sistemas de ventilación que minimizan la liberación de aerosoles infecciosos, como lo es un gradiente de presión negativa que crea un flujo de aire dirigido al interior de la instalación y el tratamiento previo de efluentes. El personal debe ducharse preventivamente al salir y entonces emplear la ropa habitual que había sido depositada a la entrada. El nivel de bioseguridad 4 o de contención máxima está destinado para cuando el riesgo individual y poblacional es alto. Está destinado al manejo de patógenos que suelen provocar enfermedades graves en el ser humano o animales y que se transmiten de un individuo a otro, directa o indirectamente y para los que no existen medidas preventivas y terapéuticas eficaces para su control. Las prácticas, equipos de seguridad, y el diseño y la construcción de instalaciones del nivel de bioseguridad 4 son aplicables al trabajo con agentes peligrosos o tóxicos que representan un alto riesgo individual de enfermedades que ponen en peligro la vida, que pueden transmitirse a través de aerosoles y para las cuales no existen vacunas o terapias disponibles. El aislamiento completo del personal de laboratorio se logra principalmente con cabinas de máxima seguridad biológica (clase III) y con un traje de cuerpo entero, con provisión de aire y presión positiva. Por lo general, la instalación del este nivel 4 es un edificio separado o una zona totalmente aislada con sistemas de gestión de desechos y requisitos de ventilación especializados y complejos. Este nivel no es necesario para los patógenos de plantas conocidos.

oídio

Denominación común de distintas enfermedades de las plantas causadas por varios géneros de hongos ectoparásitos biotrofos obligados, altamente específicos de huésped o anfitrión, aunque algunas especies son patogénicamente inespecíficas. Pertenecen al orden Erysiphales de los ascomicetos, familia Erysiphaceae, en la que destacan los géneros Erysiphe, Leveillula, Microsphaera, Sphaerotheca, Podosphaera y Uncinula. El estado sexual se desarrolla en los tejidos necrosados o senescentes del huésped o anfitrión y, constituye la forma de supervivencia principal del patógeno formando casmotecios que producen ascas y ascosporas al comienzo de primavera, pudiendo generarse nuevas razas fisiológicas de diferente patogenicidad. Las ascosporas son dispersadas por el viento y establecen la infección primaria en los tejidos jóvenes. Tras la infección, el patógeno coloniza las células epidérmicas formando un micelio externo que produce la fase asexual (conidióforos y conidias) que dan lugar a los síntomas característicos de la enfermedad en hojas, tallos jóvenes, flores o frutos. El vocablo inglés y los españoles de ceniza o cenicilla, se deben a la aparición de una capa pulverulenta blanquecina o grisácea formada por el micelio y las conidias del patógeno sobre los tejidos afectados. Los oídios son enfermedades muy comunes.

ontología génica

1. Proyecto internacional que proporciona un lenguaje común para describir genes y sus productos. Sistema controlado de términos y relaciones jerárquicas que describe funciones génicas, procesos biológicos y componentes celulares de manera estandarizada, para que los datos biológicos puedan ser anotados, comparados e integrados en distintos organismos y bases de datos. Sus principales aplicaciones en Fitopatología son: i) análisis funcional de transcriptomas de plantas infectadas para identificar genes asociados a la defensa o susceptibilidad; ii) caracterización de efectores de virulencia y patogenicidad, así como de sus funciones moleculares; iii) comparación de respuestas génicas entre especies vegetales frente a un mismo agente patógeno; iv) anotación de genomas de nematodos, hongos, oomicetos, bacterias o virus fitopatógenos; y v) estudios de resistencia sistémica o señalización de defensa (respuesta a estímulos biológicos, respuestas de defensa, etc.). 2. En informática, una ontología es una representación formal y estructurada de un conjunto de conceptos dentro de un dominio y de las relaciones que existen entre ellos, que permite organizar, compartir y reutilizar conocimiento.

pangenoma

Conjunto de genes presentes en los genomas secuenciados de todas las cepas de una misma especie o de un grupo relacionado de organismos. Representa la diversidad genética total de esa especie. Esta definición de pangenoma, denominada “pangenoma de presencia-ausencia” (presence–absence variation pangenome), es la más común en la literatura científica, aunque algunos especialistas en la disciplina de Pangenómica definen tres tipos de pangenoma, que implican diferencias en la representación del mismo y en su inclusión de genes y secuencias no codificantes. El pangenoma se divide en dos componentes principales: i) genoma central o núcleo, que representa a los genes que están presentes en todas las cepas y por estar conservados son esenciales para las funciones básicas de la especie; y ii) genoma accesorio o dispensable, que representa los genes que están presentes únicamente en algunas cepas. Estos genes diferenciales suelen estar relacionados con la adaptación al ambiente, resistencia a antibióticos, o mecanismos de patogenicidad, pero también suelen incluir secuencias típicas de fagos, plásmidos y otros elementos genéticos móviles. La importancia del pangenoma en Fitopatología es clave, ya que permite entender la diversidad genética de los patógenos y su interacción con las plantas anfitrionas u hospedadoras. Permite: i) conocer la variabilidad genética de los patógenos e identificar genes que están presentes solo en algunas cepas de un patógeno, como genes de virulencia, efectores, o de resistencia a plaguicidas, fundamental para comprender por qué ciertas cepas son más agresivas o difíciles de controlar que otras; y ii) entender la coevolución planta-patógeno, al permitir estudiar cómo los genes de los patógenos evolucionan para evadir los mecanismos de defensa de las plantas. Así, algunos genes de efectores pueden perderse por deleción o acumular mutaciones que alteren su secuencia para evitar ser detectados por genes de resistencia en las plantas. El conocimiento de qué genes del pangenoma están implicados en la infección, permite diseñar estrategias para mejorar la resistencia e identificar dianas moleculares para mejorar genéticamente cultivos determinados mediante edición genética o cruzamientos dirigidos. La identificación de los genes únicos y accesorios favorece el desarrollo de métodos, técnicas de detección y reactivos específicos de detección y diagnóstico para identificar cepas nuevas, más virulentas o resistentes. El estudio del pangenoma puede mostrar cómo una población patógena cambia con el tiempo, ayudando a predecir posibles brotes o fallos en el control basado en resistencia genética. Como ejemplo concreto, en el hongo fitopatógeno Magnaporthe oryzae (causante del añublo del arroz), el análisis del pangenoma ha permitido identificar genes de efectores que determinan si una cepa puede infectar a ciertas variedades de arroz y ello ha sido clave para el diseño de programas de mejora genética más eficaces. El pangenoma se puede representar, de forma básica, como una lista de genes presentes o ausentes en cada cepa o individuo, mediante una matriz. Como segundo tipo de pangenoma, denominado “secuencia representativa del pangenoma” (representative sequence pangenome), también puede expresarse como una concatenación de genomas completos o sus secuencias representativas, lo que es útil para análisis comparativos. El tercer tipo, denominado “pangenoma gráfico” (pangenome graph o graphical pangenome), integra múltiples secuencias genómicas de organismos de la misma población, especie o género en un único genoma de referencia.

partícula defectiva interferente

Partícula viral generada por una mutación en una porción crítica del genoma, por lo que el virus pierde este material debido a una replicación defectuosa o a una recombinación no homóloga. Son pequeñas secuencias derivadas del propio genoma del virus, pero no contienen información genética, solo poseen los elementos estructurales necesarios para ser replicadas por la maquinaria del virus y luego ser empaquetadas en las cápsidas o cubiertas proteicas que lo envuelven. Constituyen un fenómeno natural que sucede tanto en los virus de ADN como en los de ARN y que se puede recrear en condiciones experimentales de laboratorio y también se puede sintetizar para uso experimental. Se producen espontáneamente por replicación viral propensa a errores, especialmente en los virus de ARN debido a la enzima utilizada (replicasa o ARN polimerasa dependiente de ARN). Estas partículas defectivas interfieren cuando afectan la función del virus original a través de la inhibición competitiva: los virus defectuosos y no defectuosos se replican simultáneamente y compiten, lo que implica que el aumento de las partículas defectuosas disminuye la cantidad del virus con actividad patógena. Al ser de secuencia menor que el propio genoma del virus original, replican y se acumulan mucho más rápido que el propio virus, consumiendo todos los recursos que este necesita para su replicación, produciendo su extinción. En determinados casos, las partículas defectivas interferentes refuerzan la patogenicidad de un virus, porque al atenuar la replicación infecciosa de un virus agresivo, tienen la facultad de preservar al huésped, y en consecuencia resguardar también la infección viral.

patología

1. Conjunto de síntomas y signos de una enfermedad. 2. Ciencia que estudia todos los aspectos de las enfermedades: el origen, naturaleza y curso de las enfermedades, los trastornos anatómicos y fisiológicos de los tejidos y órganos afectados, así como los síntomas y signos asociados a cada enfermedad y las condiciones y ciclo de cada una en particular. Como conceptos vinculados a la patología destacan, la etiología y la patogenia, patogénesis o patogenicidad.

patovar

Tipo de una especie, cepa o grupo de cepas de una especie o subespecie bacteriana, definido o diferenciado por su patogenicidad en uno o varios huéspedes o anfitriones (especies o cultivares), ya sea por mostrar un espectro de huésped diferencial o por inducir síntomas específicos. Patovar en bacterias es equivalente a forma specialis en hongos.

postulados de Koch-Pasteur

Proceso secuencial utilizado para demostrar la patogenicidad de un organismo y su papel como agente causante de una enfermedad concreta. El proceso incluye: i) el microorganismo debe estar presente en todos los casos o muestras de la enfermedad, y ausente en los organismos sanos; ii) el organismo debe ser aislado y obtenido en un cultivo puro a partir de lesiones de la enfermedad; iii) la inoculación del agente a partir del cultivo puro debe reproducir la enfermedad en la misma especie de huésped o anfitrión y; iv) el organismo debe poder recuperarse nuevamente a partir de las lesiones del huésped o anfitrión inoculado.

prueba de infectividad

1. Ensayo de la patogenicidad de un organismo. 2. Ensayo biológico específico que emplea la transmisión mecánica de savia de la planta problema, para determinar cuantitativamente el número de partículas infecciosas de un virus por medio de las lesiones locales que producen en un huésped, anfitrión o planta experimental.

raza

1. Subgrupo o biotipo de patógenos dentro de una especie, variedad o patovar que se distingue por su comportamiento a la infección o inoculación (diferencias en virulencia, expresión de síntomas o, hasta cierto punto, gama de huéspedes o anfitriones), pero no por morfología. Las razas representan un grupo de apareamiento genéticamente y, a menudo, geográficamente distinto dentro de una especie. 2. Grupo de microorganismos que puede diferenciarse de otros individuos de la misma especie, subespecie o patovar por mostrar una patogenicidad diferencial frente a distintas variedades de una especie vegetal.

raza fisiológica

1. Subdivisión dentro de una especie de hongo, virus u otro microorganismo. Los miembros de una raza son morfológicamente similares, pero difieren de otras razas en virulencia, expresión de síntomas, propiedades bioquímicas, serológicas, fisiológicas o moleculares (secuencia), epidemiológicas o gama de huéspedes o anfitriones. 2. Subdivisión de una especie de patógeno de plantas, y en especial de hongos, que se distingue de otros miembros de la especie por su patogenicidad en distintos cultivares de la planta huésped o anfitriona.

reacción hipersensible

1. Respuesta rápida de defensa de la planta a patógenos incompatibles. No debe ser confundida con la reacción de patogenicidad, que tarda más en aparecer. Puede ocurrir en las combinaciones patógeno-huésped que muestran incompatibilidad, como patógeno virulento-planta no huésped, patógeno virulento-cultivar resistente y cepa o mutante no patogénico-cultivar sensible. La mayoría de las especies bacterianas de los géneros Erwinia, Pseudomonas, Xanthomonas y otras bacterias fitopatógenas, inducen reacción hipersensible visible en algunas plantas en las que no causan enfermedades. Por lo tanto, si un cultivo bacteriano es capaz de generar esta reacción, constituirá un indicio de su posible fitopatogenicidad. La prueba de la hipersensibilidad se realiza por infiltración de una suspensión bacteriana de unas 107-109 ufc/mL en el mesófilo de hojas bien desarrolladas, habitualmente de tabaco, pero también en tomate, geranio o vainas de alubia, judía, frijol, fríjol o poroto. La reacción es rápida y en menos de 48 h aparece un desecamiento brusco que se observa exclusivamente en la zona infiltrada y que no avanza con el tiempo, por lo que se utiliza como prueba diagnóstica en ciertas especies. El aumento de la sensibilidad, como en la muerte rápida de células vegetales localizadas y muerte tisular en el punto de ataque, es también típico en la reacción de un hongo de la roya u otro parásito obligado, por lo que la infección no se propaga. También se observa en virus que generan lesiones locales por respuesta necrótica en hojas de plantas indicadoras herbáceas inoculadas mecánicamente. 2. La respuesta frente a los virus del mosaico del tabaco (Tobacco mosaic virus-TMV) y del mosaico del tomate (Tomato mosaic virus-ToMV), que son capaces de infectar Nicotiana tabacum var. ‘Samsun’. Ambos producen un mosaico sistémico intenso. Sin embargo, inoculados sobre N. glutinosa y N. tabacum var. ‘Xanthi’, producen una reacción local consistente en lesiones necróticas a temperaturas inferiores a 28 °C, pudiendo aparecer infecciones sistémicas a temperaturas más altas. 3. Respuesta inmune inflamatoria en mamíferos utilizados como animales experimentales de laboratorio para la producción de anticuerpos, en la segunda dosis de inmunización o exposición a un antígeno. El shock anafiláctico o reacción alérgica generalizada, constituye su máxima expresión y puede causar la muerte del animal inmunizado.

residuo biosanitario

En el ámbito de la Sanidad Vegetal, material, organismo o microorganismo, producto o subproducto de origen biológico generado en diversas actividades, como durante operaciones de detección, diagnóstico o identificación, que puede contener o vehicular agentes nocivos para las plantas. Estos agentes nocivos pueden incluir, entre otros: agentes patógenos, incluyendo los utilizados como control positivo; vectores; material vegetal infectado o potencialmente infectado, infestado o contaminado; substrato o suelo y sus contenedores, bolsas o macetas; medios de cultivo; muestras; reactivos biológicos; o desechos y materiales derivados de análisis, tratamientos o pruebas experimentales de patogenicidad. Requiere gestión y eliminación segura para evitar la diseminación de organismos nocivos y la contaminación ambiental, agrícola o forestal, tras su uso experimental. No existe el término jurídico único para “residuo biosanitario” para plantas, pero su gestión se deriva de varias normas sectoriales de la Unión Europea (UE), como: i) la Directiva 2008/98/CE (Marco de Residuos), que define los residuos biológicos y obligaciones generales de gestión y trazabilidad; ii) para sanidad vegetal y agentes nocivos: Reglamento (UE) 2016/2031 que dicta las bases del sistema fitosanitario europeo e incluye el control y confinamiento de organismos nocivos, y el reglamento de Ejecución (UE) 2019/2072 donde se dictan las medidas para contener/eliminar material vegetal contaminado; y iii) relativo al trabajo experimental con organismos nocivos, existen directrices de bioseguridad y confinamiento en laboratorios de fitopatología (EPPO normas PM 3 & PM 7). Las normas PM 3 se centran en los procedimientos de inspección y medidas fitosanitarias en el campo y en el comercio, mientras que las normas PM 7 se centran en los protocolos de laboratorio y diagnóstico para la identificación precisa de plagas, en sentido amplio. La normativa específica española lógicamente está totalmente alineada con la de la UE, pero además detalla en el Real Decreto 553/2020, el traslado de residuos dentro del territorio español, y la Ley 43/2002, de Sanidad Vegetal indica la gestión de organismos nocivos y materiales contaminados. Además, existe normativa autonómica en distintas CC. AA. del Estado español para la gestión de residuos biosanitarios, aplicable en laboratorios oficiales y centros de diagnóstico vegetal. En la práctica, los residuos biosanitarios fitopatológicos se asimilan a residuos sanitarios humanos y de tipo biológico/infeccioso, aunque su origen sea vegetal. Se diferencia de residuo fitosanitario porque este último se refiere a restos químicos de plaguicidas y el residuo biosanitario es biológico.

resistencia básica

Resistencia ofrecida por las plantas en un primer nivel básico de defensa frente a microorganismos potencialmente parásitos. Además de las barreras físicas o química preformadas, las plantas poseen un sistema inmune basal que les permite reconocer molecularmente componentes altamente conservados en la mayoría de microorganismos (como quitina y glucanos de la pared fúngica, ergosterol de la membrana plasmática, etc.) y, como consecuencia de ello, activar la expresión de defensas basales inespecíficas que interfieren con el establecimiento del parasitismo. Para lograr establecer el parasitismo, los microorganismos deben evitar la inducción o suprimir la acción de las defensas basales, lo cual permite a los agentes fitopatógenos adquirir patogenicidad específica de especie y establecer su gama de plantas susceptibles (huéspedes o anfitriones). Superpuesto con el sistema inmune basal, las plantas han evolucionado adquiriendo un segundo y más especializado sistema de reconocimiento molecular de sus patógenos, que es gobernado por los productos de genes de resistencia (R). Dichos genes mantienen una relación gen a gen con los genes de las razas del patógeno (Avr) que determinan la expresión de la resistencia. Este sofisticado modelo de interacciones moleculares entre genes implicados en la resistencia general y la resistencia específica es considerado el nuevo dogma central de la Fitopatología según “La Sanidad Vegetal en la agricultura y la silvicultura: retos y perspectivas para el siglo XXI”.

roya de los cereales

Denominación común de la enfermedad producida por Puccinia spp. Son macrocíclicas y heteroicas, actuando especies de Berberis, Mahonia y Thalictrum, entre otras, como huéspedes o anfitriones alternativos. Estos arbustos son infectados por las basidiosporas y en sus hojas se desarrollan los espermogonios (picnidios) con espermacias e hifas receptoras y, posteriormente, los ecios y ecidiosporas. A partir de las ecidiosporas se inicia la enfermedad en el cereal con producción de uredios y urediosporas cuyos repetidos ciclos pueden generar epidemias devastadoras. El control se basa en el uso de variedades resistentes, pero hay que considerar la gran variabilidad en la patogenicidad de estos hongos. Una recopilación de los genes de algunas royas está accesible en USDA Cereal Disease Lab: St. Paul, MN (EE. UU.). La susceptibilidad o resistencia de las plantas se determina evaluando la cantidad de área afectada y el tipo de infección, dado por el tamaño de los uredios y según estén rodeados por áreas verdes, cloróticas o necróticas. Las razas del patógeno se determinan estudiando el tipo de infección en un set de variedades diferenciales, con genes de resistencia conocidos.

silenciamiento génico inducido por el huésped

Aproximación transgénica que se ha desarrollado para evaluar la función de los genes de agentes patógenos en las plantas. Esta tecnología representa un concepto innovador de tecnología del ARN interferente (ARNi) para el manejo eficiente de patógenos de plantas. Esta estrategia se emplea para silenciar uno o varios de los genes de patógenos importantes que son necesarios para el crecimiento, el desarrollo y la patogenicidad o los genes del huésped o anfitrión necesarios para la infección.

sistema de secreción

Estructura o complejo macromolecular presente en bacterias que permite el transporte, inyección o secreción de proteínas—y en algunos casos de ácidos nucleicos u otras moléculas— al espacio extracelular o al citoplasma de otras células. Los sistemas de secreción se distinguen por su arquitectura, mecanismo de translocación y destino del sustrato, y se definen de manera distinta para bacterias monodérmicas (grampositivas; una única membrana) y didérmicas (gramnegativas; dos membranas). De entre los más relevantes, las vías Sec (general secretory pathway) y Tat (twin-arginine translocation) se han identificado en todos los dominios de la vida (bacterias, arqueas y eucariotas), y translocan proteínas a través de la membrana citoplasmática hacia el periplasma o la membrana interna y constituyen sistemas esenciales para la biogénesis celular; por tanto, en bacterias gramnegativas se consideran como sistemas de exportación y no como verdaderos sistemas de secreción. Los sistemas de secreción denominados tipo I a tipo IX (abreviados como T1SS a T9SS) se diferencian de los anteriores porque permiten la secreción al medio extracelular o la translocación directa de proteínas u otras moléculas al interior de células diana —ya sean eucariotas u otras bacterias—, de manera que participan en procesos de interacción con el entorno, como virulencia, simbiosis, competencia microbiana y adaptación ecológica. En bacterias gramnegativas —que agrupan a las especies de mayor importancia en Fitopatología— se han descrito todos estos sistemas excepto T7SS, que solo se ha identificado en ciertas bacterias grampositivas. Una bacteria puede expresar uno o varios de estos sistemas o, a veces, ninguno; cuando están presentes, normalmente se asocian a la patogenicidad o a una mayor virulencia. Los mecanismos de secreción son variables dependiendo del sistema, pero pueden agruparse en los que secretan efectores al exterior en un único paso (sistemas I, III, IV, VI y VII) y los que requieren que los efectores sean primero secretados al periplasma, mediante los sistemas Sec o Tat, para luego secretarlos al exterior (sistemas II, V o IX). Los sistemas de mayor relevancia en bacterias fitopatógenas son: i) T2SS, que participa en la secreción de enzimas degradadoras de la pared celular vegetal; ii) T3SS, que es un determinante clave de la virulencia y especificidad de hospedador o anfitrión; iii) T4SS, por su papel en la transferencia horizontal de genes a bacterias y eucariotas y, en casos particulares, en la translocación de efectores; y iv) T6SS, que contribuye principalmente a la competencia microbiana y a la colonización de nichos asociados a plantas.

sistema de secreción de tipo II, T2SS

Aquel de dos pasos en el que las proteínas son primero translocadas al periplasma a través de las vías Sec o Tat y posteriormente secretadas al exterior mediante un complejo multiproteico. Se ha identificado exclusivamente en bacterias gramnegativas, aunque hay evidencias de que podría existir un sistema similar en bacterias del género Bacillus. Es el principal sistema responsable de la secreción de enzimas degradadoras de la pared celular vegetal, como pectinasas, celulasas y proteasas. El T2SS es esencial para la patogenicidad de numerosas bacterias fitopatógenas, como diversas especies de los géneros Dickeya, Pectobacterium, Ralstonia y Xanthomonas. También se ha descrito su participación en muy diversos procesos en bacterias de vida libre, como fijación de nitrógeno y producción de antibióticos, así como en bacterias asociadas a plantas, como bacterias simbióticas o rizobacterias promotoras del crecimiento vegetal.

sistema de secreción de tipo III, T3SS

Aquel de un paso, también denominado inyectisoma (injectisome) por su parecido con una jeringa, que permite la translocación directa de proteínas al interior de células eucarióticas. Es exclusivo de bacterias gramnegativas, habiéndose encontrado solo en el filo Pseudomonadota (Proteobacteria) y en el orden Chlamydiales. Los T3SS se encuentran en numerosas bacterias patógenas de animales o vegetales, así como en diversos simbiontes, como Rhizobium spp. Numerosos genomas bacterianos contienen dos más sistemas T3SS, completos o no, que suelen ser filogenéticamente distintos y no redundantes funcionalmente, aunque la mayoría de las bacterias contiene un solo T3SS. Las proteínas secretadas por el T3SS se conocen genéricamente como efectores En bacterias fitopatógenas, el T3SS está codificado por un grupo de genes generalmente denominados genes hrp/hrc (hypersensitive response and pathogenicity, hrp conserved) y es un determinante importante para la patogenicidad, la virulencia y la definición de la gama de huéspedes o anfitriones. Está ampliamente distribuido en géneros como Pseudomonas, Xanthomonas, y Ralstonia, así como en diversas especies del orden Enterobacterales, como Erwinia amylovora. Los genes de los componentes estructurales del T3SS están típicamente codificados en unos pocos operones, que suelen localizarse en islas de patogenicidad en el cromosoma o en plásmidos. Típicamente, los T3SS se adquieren por transferencia horizontal, por lo que bacterias evolutivamente distintas pueden poseer sistemas T3SS filogenéticamente relacionados.

sistema de secreción de tipo V, T5SS

Grupo heterogéneo de sistemas de secreción de dos pasos, dependientes de la vía Sec. Sólo está presente en bacterias gramnegativas, en las que es el sistema de mayor prevalencia. Actualmente se divide en cinco clases, que incluyen: i) autotransportadores clásicos o monoméricos (T5aSS); ii) sistemas de dos componentes, también conocidos como TPS (two-partner secretion system) o T5bSS; iii) autotransportadores triméricos, denominados TAAs o T5cSS; iv) sistemas de dos componentes fusionados (fused two partner section), o T5dSS, que hasta ahora solo incluyen lipasas con dominios patatina; y v) tipo T5eSS, que incluye autotransportadores en los que el orden de los dominios está revertido en comparación con el tipo T5aSS. Hay numerosas proteínas secretadas mediante los T5SS, que a menudo están implicadas en la interacción con el huésped, facilitando la patogenicidad y virulencia; la mayoría participa en adhesión, formación de biopelículas, resistencia sérica, citotoxicidad y comunicación celular. En bacterias fitopatógenas, los sistemas T5SS participan en la adhesión y colonización tisular, como las adhesinas HecA/HecB de Dickeya spp.

tipificación

1. Acción y efecto de tipificar u operación de ajustar varias cosas semejantes a un tipo o norma común, conforme al espécimen tipo a partir del cual se ha perfilado la descripción que justifica el nombre y que se conserva permanentemente en alguna institución (museo de historia natural, herbario, centro de investigación, laboratorio de referencia, etc.), perfectamente conservado, identificado y localizable. 2. Clasificación en tipos o clases de diferentes organismos, con base fenotípica, serológica y genética. Para tipificar diferentes agentes patógenos del mismo grupo, se han empleado distintas técnicas: gama de huéspedes o anfitriones, patogenicidad, agresividad, o características serológicas y moleculares. Como ejemplo los tipos del virus de la sharka de frutales de hueso o carozo (Potyvirus plumpoxi, Plum pox virus-PPV) en el que se han descrito actualmente 10 (siendo los preponderantes PPV D-Dideron, PPV M-Marcus, y PPV Rec-recombinante entre D y M). 3. (grading). Calificación de los productos de laboratorio en clases, grados o categorías comerciales, generalmente definidas en normas de calidad y en protocolos de análisis.

transferencia horizontal de cromosomas

Proceso en el que cromosomas completos se transfieren entre diferentes organismos, lo cual es distinto de la transferencia vertical típica de material genético de los parentales a la descendencia. Supone una transferencia masiva de genes localizados en el cromosoma transferido. Este fenómeno es particularmente relevante en los patógenos fúngicos, como se ha demostrado, entre otros, en: Alternaria alternata, Colletotrichum gloeosporioides y Fusarium oxysporum. El proceso puede suponer una rápida adaptación del organismo a nuevos nichos o nuevas condiciones ambientales; así como cambios en la patogenicidad, virulencia o especificidad hacia los huéspedes o anfitriones. Además, frecuentemente involucra cromosomas accesorios, que no son esenciales para la supervivencia básica, pero pueden portar genes que otorgan una ventaja selectiva como factores de patogenicidad. El mecanismo concreto de la transferencia horizontal de cromosomas no está enteramente determinado, pero una hipótesis sugiere que los cromosomas accesorios móviles podrían portar su propia maquinaria de transferencia, similar a los plásmidos bacterianos.

transmisión por injerto

Aquella de un patógeno que tiene lugar tras conectar vascularmente y de forma artificial intencionada o de forma natural en campo, dos porciones de tejido vascular vivo de la misma o de diferentes especies o géneros de plantas compatibles, siempre y cuando la porción de tejido donante de material de injerto esté infectada por patógenos transmisibles por injerto. El objetivo del injerto es que se unan o suelden tejidos vivos y, posteriormente, crezcan y se desarrolle como un solo individuo o bionte formado por los materiales injertados (normalmente un patrón y yemas de una variedad de interés). Este sistema constituye la forma más eficaz de transmitir patógenos vasculares. Históricamente ha sido la principal vía que ha diseminado a larga distancia, entre países, numerosos patógenos, especialmente en especies leñosas como frutales, cítricos, olivo o vid, entre otros cultivos. Constituye la base de la indexación o indexing de plantas leñosas y un método seguro y fiable de transmisión de patógenos para valorar su patogenicidad y la sensibilidad o resistencia de cultivares.

viruela del ciruelo

Denominación común de la enfermedad causada por el virus de la viruela del ciruelo o virus de la sharka de frutales de hueso o carozo (Potyvirus plumpoxi, Plum pox virus-PPV), de la familia Potyviridae, género Potyvirus. Puede afectar a todos los frutales de hueso o carozo (género Prunus), excepto al almendro. De amplia distribución geográfica en prácticamente todas las industrias frutícolas de prunus, únicamente no se ha detectado en Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Los síntomas de la enfermedad dependen del aislado viral (se han descrito 10 cepas o tipos monofiléticos distintos): D (Dideron), M (Marcus), C (Cerezo, Cherry), EA (El Amar), W (Winona), Rec (Recombinante, Recombinant), T (Turco, Turkish), CR (Cerezo ruso, Cherry Russian), An (Marcus ancestral, Ancestor Marcus) y CV (cerezo del Volga, Cherry Volga). Los aislados de PPV más prevalentes pertenecen a los tipos D, M y Rec. Las cepas PPV D y M pueden infectar con facilidad albaricoqueros o damascos (P. armeniaca), ciruelo europeo (P. domestica) y ciruelo japonés (P. salicina) y son especialmente graves en las variedades más precoces, pero no infectan a cerezo dulce (P. avium) ni a guindo o cerezo ácido (P. cerasus) y difieren en su capacidad para infectar cultivares de melocotonero o duraznero (P. persica). Estas dos cepas (D y M), también difieren en su patogenicidad; por ejemplo, los aislamientos de tipo M suelen causar epidemias más rápidas y síntomas más graves que los aislamientos de tipo D en P. armeniaca, P. domestica, P. persica y P. salicina. Además, se han descrito tipos PPV-Rec recombinantes naturales entre las cepas D y M, los cuales muestran un comportamiento epidemiológico similar al de la cepa D. Los aislados de tipo EA se restringen geográficamente a Egipto y se dispone de poca información sobre su epidemiología y sus propiedades biológicas. En varios países europeos se han identificado aislados del PPV que infectan a cerezo dulce y guindo o cerezo ácido. Dichos aislados forman dos tipos diferentes definidos como PPV-C y PPV-CR y más recientemente se ha descrito la cepa atípica CV que afecta en Rusia a cerezo ácido y no es C ni CR. Se detectó un PPV atípico en P. domestica en Canadá (PPV-W) que representa otra cepa del PPV y ha sido detectada posteriormente en varios países en Europa. En Turquía se ha detectado un segundo tipo de cepa recombinante que se ha definido como T. Se ha descrito un único aislado de PPV-An y se ha propuesto como posible ancestro de PPV-M. Los síntomas de la enfermedad pueden aparecer en los pétalos en forma de decoloración (rotura del color de los pétalos de la flor) en algunos cultivares de melocotonero o duraznero. En las hojas aparecen anillos y manchas cloróticas, que suelen desaparecer con la alta temperatura. Los síntomas económicamente más perjudiciales se presentan en los frutos, que además suelen caer prematuramente. Se producen anillos cloróticos y manchas deprimidas, generalmente acompañadas de deformaciones graves, acompañadas de gomosis interna, que confiere mal sabor al fruto, que es inservible incluso para la industria alcoholera. El endocarpio de los albaricoques o damascos con síntomas externos suele mostrar anillos cloróticos y manchas tipo ojo de perdiz, características de la infección por este virus. Los costes directos (pérdidas) e indirectos (manejo de la enfermedad) que representa la detección del virus en un país con importante industria frutícola son muy elevados. PPV se transmite por injerto y otras propagaciones vegetativas y de forma natural por distintas especies de pulgones de forma no persistente (las especies vectoras más eficientes en campo son Aphis spiraecola y Hyalopterus pruni). En España los únicos tipos detectados son PPV-D y en algunas áreas localizadas PPV-M.

virulencia

1. Efecto negativo de la infección por un patógeno en la aptitud o condición del huésped vegetal. Capacidad relativa de una estirpe de un patógeno de causar enfermedad, indicada por la extensión y severidad de los síntomas que origina en un determinado huésped o cultivares de este. Grado o medida de la patogenicidad o poder patógeno. 2. Capacidad genética o habilidad de un patógeno para superar la resistencia de un huésped y causar enfermedad.

virus del tomate del sur

Denominación del virus Southern tomato virus (STV), familia Amalgaviridae, género Amalgavirus, especie Amalgavirus lycopersici. El virus está presente en una alta proporción de las plantas de un elevado número de variedades de tomate, pero no está, como virus críptico, asociado a ninguna sintomatología concreta, aunque no se descarta que pueda tener algún efecto sinérgico cuando esté en infección mixta con otro virus sintomático, aumentando su patogenicidad. Se transmite de forma vertical, es decir, por polen y semilla. Se ha descrito en EE. UU., México y Francia. Presente en España.

Sociedad Española de Fitopatología
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