1. Aberración cromosómica por pérdida de un gen o de una serie de ellos, debido a deleción. 2. En un sistema de gestión de calidad, ausencia de alguna calidad o elemento necesarios. Las deficiencias pueden consistir en la falta de datos o en datos o informes incompletos.
deficiencia mineral
Contenido de un elemento mineral esencial (macro o microelemento) por debajo del mínimo valor necesario para el crecimiento óptimo de una planta (nivel crítico). Provoca una reducción en el crecimiento o la producción, y si es suficientemente intensa, alteraciones morfológicas o estructurales (síntomas de carencia).
deficiencia morfogenética
La generada por una mutación, que bloquea una fase del ciclo vital.
síntoma de deficiencia
acronecrosis
Síndrome caracterizado por necrosis y muerte de tejidos de la planta, generalmente basípeta desde el ápice o las partes distales de hojas, brotes, ramas o raíces. Está asociado a causas patológicas, como enfermedades producidas por bacterias, hongos u oomicetos, y también a factores abióticos, como deficiencias, estrés hídrico o fitotoxicidad del suelo. En idioma inglés no existe un término único para las enfermedades que muestran este síndrome, que se denominan con diversos términos, dependiendo del patosistema, como blight, canker, dieback, tip blight o tip necrosis, entre otros. En araucaria (Araucaria spp.) se asocia además a la infección por oomicetos como Phytophthora cinnamomi. En tuya (Thuja spp.) a la infección por Pestalotiopsis spp. y Diaporthe juniperivora y en ciprés (Cupressus spp.) a la infección de Seiridium cardinale y Pestalotiopsis spp.
acucharado foliar
Denominación común del síntoma frecuente en muchas enfermedades, deficiencias y excesos nutricionales. Consiste en la apariencia que adquiere la hoja como la pala de una cuchara (curvada hacia el haz).
amarilleo de plantas de semilla
1. Denominación común del síntoma de cambio de color observado en plantas de semilla por daños en raíces, exceso de humedad del suelo, deficiencia de nitrógeno, compactación del suelo, pH incorrecto, deficiencias nutricionales, plagas y otros. 2. Denominación común del síndrome, que rara vez se observa en campo, que inducen algunas cepas del virus de la tristeza de los cítricos (Closterovirus tristezae, Citrus tristeza virus-CTV) cuando se inoculan en invernadero en plantas francas de naranjo amargo, pomelo o limonero. Las plantas con SY muestran hojas pequeñas y cloróticas, brotación escasa y con entrenudos cortos y sistema radicular reducido. Se utiliza en invernadero como prueba de diagnóstico de cepas agresivas de CTV.
azufre
Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes de las plantas, de símbolo químico S, número atómico 16 y masa atómica 32,065. Componente estructural de las proteínas y de multitud de sustancias orgánicas. Constituye del 0,15 al 0,5 % del peso seco de las hojas. En las plantas se le puede encontrar en forma soluble como anión sulfato. Su contenido insuficiente provoca fisiopatías, síntomas de carencia o de deficiencia mineral, que se manifiesta principalmente como clorosis de las hojas jóvenes y decoloración en el envés, que adquiere color rosa, rojo o anaranjado. Su exceso provoca fitotoxicidad en hojas que muestran manchas amarillas que posteriormente se necrosan, y la planta evidencia falta de crecimiento. En la solución de suelo se encuentra, asimismo, como ion sulfato que es absorbido por las plantas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.
bronceado
Denominación común de una fisiopatía con síntoma caracterizado por la aparición en la planta de un color bronce provocado por su exposición a ozono, toxicidad del hierro, deficiencia en zinc o cinc, o también por algunos agentes patógenos.
calcio, Ca
Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes, de número atómico 20. Este macronutriente juega un papel importante en la permeabilidad de la membrana y en la estabilidad de la pared celular, por lo que resulta de importancia en la conservación de los frutos. Constituye del 0,20 % al 3 % del peso seco de las hojas. La mayor parte se acumula extracelularmente. Existe en forma iónica en la solución del suelo y como ion intercambiable en los coloides del mismo, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia en la planta produce crecimiento vegetativo y reproductivo lento e interferencia con la absorción de potasio. Las hojas comienzan a curvarse, se abarquillan y rizan, muestran manchas irregulares de color marrón amarillento por el borde y superficie del limbo. El desarrollo floral es lento y las raíces disminuyen. Se produce un retraso generalizado en el crecimiento de la planta que incide significativamente en el rendimiento de la cosecha. Normalmente la carencia es más frecuente en cultivos hidropónicos y suelos volcánicos y ácidos. Su exceso es de difícil detección pues es el causante del bloqueo de varios nutrientes provocando carencias de potasio, magnesio y hierro. Las puntas de las hojas muestran puntos negros o aspecto quemado. Su síntoma más característico es la típica clorosis férrica. El calcio está presente en cantidades adecuadas en la mayoría de los suelos, pero en suelos ácidos se puede bloquear su absorción. Las raíces con deficiencia se vuelven negras y se pudren. Los síntomas de la deficiencia de calcio aparecen primero en las hojas y tejidos jóvenes, el crecimiento se inhibe y las plantas muestran una apariencia arbustiva. Las nervaduras también toman una típica coloración café en hojas completamente necróticas. En el fruto se suele desarrollar una podredumbre seca como en pimiento o chile y tomate, o pueden aparecer coloraciones bronceadas como en banano. Un exceso de calcio es nocivo ya que reduce el crecimiento y provoca el oscurecimiento de la planta afectada y puede ser responsable de deficiencias de boro, manganeso, magnesio, zinc o cinc, incluso también de cobre.
carencia inducida
Deficiencia en un elemento mineral que se encuentra presente en el medio en cantidad elevada, y cuya absorción es reducida por condiciones físicas o químicas desfavorables del medio, o por un exceso de un elemento mineral antagonista. Por ejemplo, la clorosis férrica en suelos calizos, o la carencia de magnesio inducida por un exceso de potasio, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.
cistrón
1. Segmento de material genético (ADN o ARN) que codifica un polipéptido y dentro del cual los pares de mutaciones en configuración trans originan una deficiencia o anomalía estructural en la correspondiente proteína o enzima. 2. Una secuencia de ADN que especifica una función genética definida por una prueba de complementación; una secuencia de nucleótidos que codifica un único polipéptido.
cloro, Cl
Elemento mineral químico gaseoso esencial, del grupo de los micronutrientes de las plantas. De número atómico 17, color verde amarillento y olor sofocante, muy venenoso, fácilmente licuable, muy abundante en la corteza terrestre en forma de cloruros en el agua de mar, en depósitos salinos y en tejidos animales y vegetales. Es usado para blanquear, como plaguicida, en la desinfección de aguas y en la industria de los plásticos. Interviene como micronutriente esencial de las plantas como auxiliar para el metabolismo y la síntesis de clorofila, en la fotolisis del agua en la fotosíntesis, y juega un papel importante en la regulación estomática y en la hidratación de los tejidos y turgencia celular. En la hoja se encuentra a concentraciones superiores a 20 ppm de materia seca, incluso a concentraciones en términos de porcentaje, muy por encima de sus necesidades fisiológicas. En la planta se encuentra como soluto osmóticamente activo (anión cloruro), así como en la solución del suelo. Tanto el exceso como su deficiencia provocan fisiopatías. Concentraciones elevadas de este ion resultan tóxicas para la planta y provocan necrosis en las puntas y alrededor de los márgenes de la hoja, menor tamaño de las mismas y coloración amarillo bronce. Su deficiencia puede presentarse si el sustrato contiene menos de 2 ppm y el pH está lejos de 7. La deficiencia, que es infrecuente, se manifiesta por quemado de hojas en la punta y bordes, que adquieren un color bronceado. El follaje más joven se vuelve verde pálido y se marchita.
clorosis de la lechuga
1. Denominación común de la enfermedad causada por el virus de la clorosis de la lechuga (Lettuce chlorosis virus-LCV), familia Closteroviridae, género Crinivirus, especie Crinivirus lactucachlorosi. Sus huéspedes o anfitriones cultivados más importantes son lechuga y alubia, habichuela, judía, fríjol, frijol o poroto. Causa en este último anfitrión, una relativamente nueva enfermedad, caracterizada por el moteado internervial y amarilleo en hojas medias y bajas, dejando el nervio verde, a la vez que se vuelven más frágiles. Las vainas se deforman curvándose y engrosan las semillas. Los síntomas que produce son muy similares a los generados por el desorden amarillo de la judía (Bean yellow disorder virus-BnYDV). Ambos virus suponen un factor limitante del cultivo. Se transmite por la mosca blanca Bemisia tabaci. El virus está presente en España. 2. Fisiopatía causada por una deficiencia de hierro.
clorosis férrica
Fisiopatía causada por una deficiencia de hierro y caracterizada por amarilleamiento foliar internervial. Es particularmente frecuente en suelos calizos.
clorosis variegada de los cítricos
Denominación común de la grave enfermedad causada por la bacteria gramnegativa, Xylella fastidiosa, localizada en los vasos de xilema de estos árboles. La enfermedad tiene gran prevalencia en los naranjos dulces cv. Natal, Pera, Hamlin, Selecta y Valencia injertados sobre lima Rangpur, mandarino Cleopatra, Citrus volkameriana o citrange Troyer, en Brasil. La lima Tahití y los mandarinos no muestran síntomas. En las plantas afectadas las hojas de los brotes jóvenes muestran una clorosis similar a la de una deficiencia de zinc, mientras que en las hojas de más edad aparecen jaspeados. El envés de las hojas presenta manchas de color marrón claro y ligeramente prominentes, que se corresponden con las zonas cloróticas del haz. Estas manchas son puntiformes o alargadas, están organizadas en grupos o en líneas y finalmente se convierten en lesiones necróticas. Las ramas de la parte superior de la copa del árbol pierden sus hojas y muestran síntomas de necrosis de ramillas. Las plantas infectadas producen frutos de calibre muy pequeño y que maduran prematuramente y la producción es muy reducida. El patógeno se disemina por multiplicación vegetativa de material infectado y naturalmente por insectos vectores (cicádulas, chicharritas o saltahojas) y se han identificado numerosas especies capaces de transmitir la bacteria de forma no circulante como Acrogonia terminalis, Bucephalogonia xanthophis, Dilobopterus costalimai, Oncometopia facialis, Plesiommata corniculata y otras. Se adoptaron medidas fitopatológicas muy drásticas para su control en Brasil, y una cepa de este origen fue la primera bacteria fitopatógena enteramente secuenciada por el consorcio internacional Allexys con base en Brasil. Sin embargo, actualmente esta enfermedad no representa allí un problema económico, debido esencialmente a los tratamientos que se realizan para el control del huanglongbing (HLB) en la citricultura brasileña, que resultan también efectivos frente a los vectores de la clorosis variegada. La clorosis variegada de los cítricos está presente en varios países de Sudamérica, pero no se ha descrito en ningún país de la Unión Europea ni de la cuenca mediterránea.
cobre, Cu
Elemento químico metálico, de número atómico 29, color rojo pardo, brillante, maleable y excelente conductor del calor y la electricidad, abundante en la corteza terrestre nativo o, más corrientemente, como sulfuro. Elemento esencial del grupo de los micronutrientes de las plantas, su contenido insuficiente provoca fisiopatías. También el exceso de potasio, fósforo y otros micronutrientes, puede causar indirectamente deficiencia de cobre, así como el pH elevado en las raíces. En el suelo existe en forma de complejos y, en menor cantidad, en forma iónica en la solución del suelo. Los síntomas de su deficiencia en las hojas jóvenes dependen de cada cultivo, pero normalmente comienzan por enrollamiento y una leve clorosis, sea en toda la hoja o bien en las venas de las nuevas. En las zonas cloróticas pueden formarse pequeños puntos necróticos especialmente en los bordes de la hoja. A medida que los síntomas progresan, las hojas nuevas son más pequeñas, pierden su brillo y en algunos casos pueden marchitarse. Su carencia o déficit puede deberse a su bajo contenido en el suelo o sustrato, pero frecuentemente se debe a un pH alto o, en algunos suelos, a un exceso de hierro, aluminio, manganeso o cal. La carencia de cobre se muestra generalmente en las hojas jóvenes, que se marchitan y resecan, suelen curvarse y quedar colgando de la planta flácidas. Las hojas suelen mostrar una ligera coloración o tono azulado. Los meristemos apicales pueden necrosarse y morir, impidiendo el desarrollo de ramas o ramillas laterales, y el normal desarrollo de la planta se detiene. La apariencia de la planta es compacta y los tallos se acortan, mientras que en las flores el color suele ser más claro de lo normal. Su exceso se manifiesta como clorosis férrica internervial, pues afecta a la absorción del hierro y, en ocasiones, de molibdeno o zinc. Crecen menos ramas y las raíces decaen o se tornan gruesas y de lento crecimiento y puede afectar el desarrollo de la raíz, que se necrosa o quema en las puntas generando un crecimiento lateral descompensado. El cobre es componente de muchas enzimas e interviene en los sistemas de transporte. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 3 a 7 ppm de materia seca, aunque puede encontrarse cantidades mucho más elevadas pues es utilizado, en ocasiones, como fungicida y bacteriostático. Los compuestos cúpricos que se utilizan tanto en agricultura convencional como en agricultura ecológica, tienen una larga trayectoria de utilización en los cinco continentes, desde los inicios de uso del caldo bordelés hacia 1865 como fungicida para el control del mildiu de la vid en Francia. Desde entonces, una gran cantidad de productos fungicidas y bactericidas basados en distintos compuestos de cobre han sido desarrollados y comercializado. Las principales ventajas de este tipo de productos fitosanitarios son: i) una toxicidad relativamente alta para numerosos hongos y bacterias fitopatógenos; ii) su bajo costo; iii) una baja toxicidad para los mamíferos; y iv) su estabilidad química y efectos residuales prolongados. Pero también se han detectado un número creciente de inconvenientes como: i) la fitotoxicidad en determinados estados fenológicos de muchas especies de frutales y plantas hortícolas; ii) el desarrollo de cepas de bacterias resistentes al cobre; y iii) su acumulación en el suelo y los efectos negativos en la microbiota del mismo. Por ello, hay actualmente una presión regulatoria global para limitar el uso de los productos basados en Cu, que ha dado lugar a varias restricciones, limitando el número de tratamientos.
enanismo clorótico de la batata
Denominación común de la enfermedad causada por el virus del enanismo clorótico de la batata, camote o patata dulce (Sweet potato chlorotic stunt virus-SPCS), familia Closteroviridae, género Crinivirus, especie Crinivirus ipomeae, de distribución geográfica mundial. Sus huéspedes o anfitriones se limitan a especies del género Ipomoea, aunque también se ha descrito en Nicotiana spp., Amaranthus palmeri y lisianthus (Eustoma grandiflorum). Causa síntomas muy suaves, como moteados cloróticos foliares y una ligera disminución del tamaño de la planta, que se confunden con deficiencias nutricionales. Se transmite por propagación vegetativa y de forma natural por vectores como la mosca blanca de las especies Trialeurodes abutiloneus y Bemisia tabaci de los biotipos B (sin. B. argentifolii) y Q. Virus presente en España.
enanismo del maíz
Denominación común de la enfermedad causada por Spiroplasma kunkelii, organismo de la clase Mollicutes dentro del phylum Mycoplasmatota (previamente Tenericutes, sin pared celular) del dominio Bacteria. Infecta al maíz y a varias especies de teosinte (Zea mays subsp. parviglumis, conjunto de especies y subespecies del género Zea ancestro del maíz y en expansión como mala hierba). La enfermedad es transmitida en las primeras etapas del desarrollo de la plántula y el primer síntoma visible es una clorosis en el margen de las hojas del verticilo. Las hojas más viejas se enrojecen como cuando la planta sufre de deficiencia de fósforo en condiciones frías y las hojas nuevas muestran manchas cloróticas que se desarrollan en barras que se extienden hasta el ápice foliar. Las plantas quedan enanas y producen muchas mazorcas pequeñas en las axilas de las hojas, en vez de una sola mazorca bien desarrollada. Se transmite por el cicadélido Dalbulus maidis.
escobas de bruja
1. Denominación común de la sintomatología caracterizada por una brotación vegetativa desmesurada y simultánea de las yemas de la planta que provoca una proliferación de brotes, con entrenudos cortos, que le confieren un aspecto de escoba. Esta manifestación o desarreglo vegetativo es típico de algunas enfermedades fúngicas y también está frecuentemente asociado a la infección por fitoplasmas. Los síntomas también los pueden generar algunas deficiencias minerales, en particular de boro, y ácaros en el sauce llorón (también denominadas, en este caso, agallas del sauce). 2. (clover proliferation phytoplasma). Denominación común de la enfermedad asociada al fitoplasma de la proliferación del trébol, del grupo Clover proliferation. Pertenece al subgrupo ribosómico 16SrVI-A. Posee una amplia gama de anfitriones entre especies cultivadas y arvenses tanto herbáceas como leñosas: ajo (Allium sativum), alfalfa (Medicago sativa), apio (Apium graveolens), araucaria (Araucaria spp.), árbol del Neem (Azadirachta indica), berenjena (Solanum melongena), calabaza (Cucurbita maxima), cebolla (Allium cepa), cerezo (Prunus avium), col (Brassica oleracea var capitata), datura (Datura stramonium), fresa (Fragaria), garbanzo (Cicer arietinum), girasol (Helianthus annuus), gladiolo (Gladiolus spp.), hibisco (Hibiscus spp.), judía (Phaseolus vulgaris), lenteja (Lens culinaris), maíz (Zea mays), melocotonero (Prunus persica), mostaza (Sinapis spp. y Brassica spp.), nabo (Brassica rapa subsp. rapa), olmo (Ulmus spp.), palmera datilera (Phoenix dactylifera), patata o papa (Solanum tuberosum), pepino (Cucumis sativus), pimiento (Capsicum annuum), rábano (Raphanus sativus), remolacha (Beta vulgaris), Salix spp., sésamo (Sesamum indicum), soja o soya (Glycine max), tomate (Solanum lycopersicum), trébol (Trifolium spp.), vid (Vitis), vinca (Vinca spp.) y numerosas especies arvenses. Induce una gran variedad de síntomas en función del anfitrión y el momento de la infección. Los más frecuentes incluyen proliferación de los brotes, escobas de bruja, amarilleos y deformaciones foliares. En flores aparece virescencia, filodia y proliferación. Se transmite por insectos cicadélidos vectores; las especies Macrosteles fascifrons y Circulifer tenellus son muy eficaces en la transmisión. De distribución en los cinco continentes, excepto en África. Presente en España.
escobas de bruja del olivo
Denominación común de la fisiopatía causada en el olivo por carencia de boro. Se presentan clorosis foliares apicales y brotes en forma de escoba. En caso de ser la deficiencia extrema pueden aparecer malformaciones en los frutos.
exantema
Síntoma producido por la deficiencia de cobre, que generalmente se manifiesta por una erupción foliar.
hierro
Elemento mineral esencial del grupo de micronutrientes. Componente de muchos enzimas, participa en los procesos de oxidación -reducción. Se encuentra en las hojas a concentraciones de 10 a 1.000 ppm de materia seca, aunque esas determinaciones, al contrario de lo que sucede con los demás elementos esenciales, no constituyen un buen indicador del estado nutritivo de la planta. Se encuentra en solución en el suelo en forma iónica, tanto férrica (Fe+++) como ferrosa (Fe++), siendo esta última la que es absorbible por la planta, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia se manifiesta como un amarilleamiento intervenal de las hojas conocido comúnmente como clorosis férrica, fisiopatía que puede ser general en todas las hojas de la planta. Su déficit agudo suele influir en la madurez de los frutos, que son de menor tamaño y piel más fina y presentan falta de color. Influye disminuyendo en contenido en sólidos solubles totales en los zumos. Su exceso es relativamente raro, pero cuando se produce la planta muestra hojas bronceadas y con manchas de color marrón oscuro y la absorción de fósforo se deteriora.
knotinas
Pequeñas moléculas de unos 30 aminoácidos, provenientes de las plantas, descubiertas en patata o papa, ricas en cisteína, al igual que las de otras familias de péptidos antimicrobianos de las plantas. Presentan seis cisteínas que forman tres puentes disulfuro. Estos puentes forman un nudo de cisteínas que se modifica a lo largo de las diferentes subfamilias. En estos péptidos están incluidos los ciclótidos y los inhibidores de las familias de la α-amilasa, tripsina y carboxipeptidasa. La mayoría son lineales, a excepción de los ciclótidos (knotinas cíclicas), y pueden encontrarse tanto en plantas, hongos e insectos, como en arácnidos. Presentan una variedad de funciones como la antimicrobiana, citotóxica, insecticida, antivirus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y similares a hormonas. La acción de las knotinas es inhibitoria, lo que le confiere a la planta mecanismos de defensa contra insectos y diversos patógenos.
macronutriente
Elemento mineral que la planta precisa en cantidades elevadas. Su concentración media en los tejidos es superior al 0,1 %. En este grupo se incluyen los elementos nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre. Su insuficiencia por debajo de un nivel crítico provoca deficiencias y carencias, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH.
magnesio, Mg
Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes. Componente de la clorofila que interviene como cofactor en numerosas reacciones enzimáticas. Constituye del 0,15 al 1,0 % del peso seco de las hojas. Las plantas lo absorben de la solución del suelo en forma iónica. Los síntomas de deficiencia de magnesio se manifiestan primero en las hojas viejas, pero pueden alterar también las hojas jóvenes si la deficiencia es grave. Los síntomas consisten en amarilleamiento entre los nervios y los bordes de la hoja, lesiones cloróticas que evolucionan a color violeta entre las nervaduras, triángulo verde en la base de las hojas, especialmente en las inferiores que suelen ser las más afectadas. Esta sintomatología sucede después en las hojas jóvenes y finalmente las hojas caen. Un nivel elevado de potasio puede causar la deficiencia de magnesio, ya que un exceso de potasio en el suelo o sustrato limita la cantidad de magnesio que puede absorber la planta, aunque el mismo se encuentre disponible. Un exceso de magnesio, aunque resulta muy improbable que se produzca, puede interferir en la absorción de nitrógeno.
mancha amarilla de la hoja del maíz
Denominación común de la enfermedad causada por el hongo Didymella maydis (sin. Phyllosticta maydis) en maíz. Produce síntomas similares a los generados por la deficiencia de nitrógeno. Las lesiones que genera son estrechas, necróticas y paralelas a las nervaduras de la hoja y cuando progresan se fusionan y generan una necrosis característica cerca del ápice foliar.
manganeso, Mn
Elemento mineral esencial del grupo de los micronutrientes. Interviene en procesos de oxidación-reducción, siendo esencial en el fotosistema II. Se encuentra en las hojas a concentraciones superiores a 20 ppm de materia seca. Existe en solución en el suelo en forma iónica y como ion intercambiable. Su disponibilidad para las plantas disminuye al aumentar el pH del suelo. Los síntomas de su deficiencia se asemejan a los de la deficiencia de hierro y se manifiestan en las hojas jóvenes como clorosis internervial (hojas amarillas con venas verdes) y, en ocasiones, manchas bronceadas hundidas en las áreas cloróticas internerviales. Su exceso provoca clorosis foliar en hojas jóvenes y aparición de manchas color óxido o café. Suelen aparecer necrosis marginales en el limbo de la hoja y su ápice.
molibdeno, Mo
Elemento mineral esencial del grupo de los micronutrientes. Componente de los sistemas enzimáticos nitrogenasa y nitrato reductasa de las plantas, hongos y bacterias. Se encuentra en hojas a concentraciones inferiores a 1 ppm de materia seca. En la solución del suelo se encuentra en forma de anión molibdato, que es absorbido por las plantas. El síntoma principal de la deficiencia de molibdeno es clorosis foliar en la zona media de la planta, con decoloración de las hojas, que suelen mostrar los bordes marrones secos con tonalidades anaranjadas y rosadas en el centro del limbo. Las hojas se marchitan y enrollan. Su exceso causa necrosis foliar marginal que progresa hacia el interior del limbo y causa necrosis y defoliación, que suele afectar a todas las hojas inferiores de la planta.
muerte regresiva
Denominación genérica del síndrome de muerte progresiva de brotes, ramas generalmente comenzando en el extremo distal y descendiendo hasta el cuello y raíces. Puede ser debida a chancros de origen bacteriano o fúngico, podredumbre de brotes o raíces, galería de insectos, nematodos, infección por algunos virus, daños por frío, exceso o deficiencia de varios nutrientes, situaciones de estrés, varias de estas causas simultáneamente o a otras causas.
nitrógeno
Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes. Desempeña fundamentalmente funciones estructurales, al ser componente de multitud de sustancias de los tejidos vegetales También se encuentra en forma soluble como nitratos o aminoácidos. Constituye del 1,5 al 6,0 % del peso seco de las plantas. Estas lo absorben del suelo en forma de nitrato o de amonio, principalmente. En la atmósfera se encuentra en forma molecular (N2), que es fijado en materia orgánica por bacterias del género Rhizobium en simbiosis con las leguminosas, así como por muchas otras especies de bacterias simbióticas y de vida libre, como ciertas de Pseudomonas, Klebsiella, Bacillus y otros géneros. Su deficiencia se suele reconocer por la presencia de hojas amarillas, que primero se observa en las hojas más viejas, en la parte inferior de la planta. La planta moviliza nitrógeno de estas hojas y lo transporta a las hojas jóvenes y los puntos activos de crecimiento, cuando la absorción a través de las raíces es limitada. Finalmente, el crecimiento de la planta se detiene y las hojas caen. En algunas plantas, como el repollo, las hojas se vuelven moradas en lugar de amarillas. Con una deficiencia prolongada de nitrógeno, las plantas y los frutos son de un calibre significativamente menor y con mayor propensión a infecciones. El exceso de nitrógeno suele provocar quemaduras en las hojas, genera un sistema radicular pobre, plantas débiles y con tejidos blandos y más crasos, retraso en producción, rendimiento de baja calidad especialmente en frutos y las plantas presentan una mayor sensibilidad a plagas (fitófagos y patógenos).
potasio, K
Elemento mineral esencial del grupo de los macronutrientes. Interviene en procesos de osmorregulación, y permite el alargamiento celular y el control de la apertura estomática. Constituye del 1 al 5 % del peso seco de las hojas. En las plantas se encuentra en forma libre, no combinada. En la solución del suelo se encuentra en forma iónica, en equilibrio con el potasio intercambiable en los coloides del suelo y con el fijado en las arcillas, según definición del Diccionario de Ciencias Hortícolas de la SECH. Su deficiencia se muestra en las hojas más viejas y aparece en las jóvenes solo en casos extremos de carencia que se manifiesta con una clorosis suave en los márgenes de las hojas seguido de quemaduras en las puntas. Los nervios foliares permanecen verdes y se genera una clorosis internervial. Las plantas deficientes en K presentan tejidos menos tupidos, como consecuencia del menor espesor de la cutícula y de la pared celular, menor formación de tejido esclerenquimatoso, menor lignificación y suberización, como en Eucalyptus spp. que es muy sensible a dicha carencia y al inicio de la deficiencia aparecen manchas cloróticas en los espacios entre las nervaduras que se esparcen irregularmente por toda la superficie foliar. Con la evolución de la deficiencia, las manchas se unen formando fajas cloróticas o rojizas en los márgenes de las hojas viejas, con la posterior necrosis de estos tejidos. En general, las hojas se enroscan y arrugan y generalmente caen, constituyendo la defoliación un síntoma bastante típico como ocurre en el olivo. Las hojas jóvenes quedan pequeñas y opacas. El crecimiento de la planta se detiene. En algunas plantas se acumula putrescina cuando existe una marcada deficiencia de potasio. Se utiliza en el abonado de muchos cultivos y su exceso provoca clorosis foliar, especialmente en las hojas jóvenes que muestran quemaduras en la punta y márgenes. No obstante, los efectos más graves del exceso de K son la reducción de la absorción de agua y el bloqueo de otros elementos, principalmente del sodio, boro y magnesio.
putrescina
Poliamina (1,4-diaminobutano) que se sintetiza a partir de arginina o de ornitina y que está relacionada con una función reguladora de algunos procesos del desarrollo. Se acumula en algunas plantas con carencia o deficiencia grave de potasio.
riesgo
1. Probabilidad de que ocurra un evento indeseable, como una enfermedad, accidente meteorológico, un incidente o el incumplimiento de las medidas de contención de un agente patógeno, y las consecuencias de ese evento o de un escape. 2. En un sistema de gestión de la calidad, efecto de la incertidumbre. Un efecto es una desviación de lo esperado, ya sea positivo o negativo. Incertidumbre es el estado, incluso parcial, de deficiencia de información relacionada con la comprensión o conocimiento de un evento, su consecuencia o su probabilidad. Con frecuencia el riesgo se caracteriza por referencia a eventos potenciales y consecuencias, o a una combinación de estos. El término algunas veces se utiliza cuando solo existe la posibilidad de consecuencias negativas.
roseta
1. Denominación común de un síntoma de enfermedad caracterizado por el crecimiento vegetal de aspecto arrepollado, debido al acortamiento de los entrenudos, sin reducción del tamaño de las hojas, frecuentemente asociado a la infección por virus o fitoplasmas. 2. Grupo compacto o racimo de flores y hojas que surgen de un tallo con entrenudos acortados, debido a una alteración morfológica de causa patológica o fisiológica. No obstante, algunas plantas bienales presentan esta morfología durante el primer año de su desarrollo. 3. Síntoma asociado a la deficiencia en zinc (Zn), especialmente en plantas frutales leñosas, como el almendro.
S
1. Símbolo del azufre, elemento químico de número atómico 16 del grupo de los no metales. Hasta la última modificación de la normativa europea sobre fertilizantes (Reglamento (UE) 2019/1009), el azufre no era considerado como un macronutriente de las plantas. La deficiencia de azufre era rara hasta finales del siglo XX, ya que la disponibilidad de azufre estaba garantizada a partir de las emisiones industriales de la combustión de carburantes y el uso de ciertos fitosanitarios. Pero actualmente la deficiencia de azufre puede ser frecuente. Junto con el nitrógeno, el azufre es imprescindible en la formación de las proteínas vegetales, y en la síntesis de ácidos grasos y vitaminas y está involucrado en la fotosíntesis, el metabolismo energético de la planta y la producción de carbohidratos. 2. Símbolo del aminoácido serina según nomenclatura de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada-Unión Internacional de Bioquímica (IUPAC-IUB). 3. Unidad de coeficiente de sedimentación. 4. Proporción utilizada en la identificación morfológica de nematodos basada en la longitud del estilete/diámetro del cuerpo medido en la base del estilete. 5. Símbolo de siemens, unidad para la medida de la conductancia eléctrica, inversa de la resistencia eléctrica.
salinidad
Calidad de salino. Es una medida de la cantidad de sales disueltas en el agua. La salinidad y la conductividad están relacionadas porque la cantidad de iones disueltos aumenta los valores de ambas. Los suelos salinos o el agua salina de riego pueden contener suficiente cantidad de sales solubles como para limitar o impedir el crecimiento de las plantas, pues la alta concentración de sales les ocasiona desequilibrio iónico y estrés osmótico. La salinidad genera un potencial osmótico del suelo que limita la entrada del agua en la raíz y por tanto implica una absorción limitada de nutrientes. El estrés salino rompe la homeostasis iónica de las plantas al provocar un exceso tóxico de sodio (Na+) en el citoplasma y una deficiencia de iones como el potasio (K+). El sodio inhibe muchas enzimas y por eso es importante prevenir la entrada del mismo al citoplasma. La salinidad se puede medir con un hidrómetro que mide la gravedad específica, que puede convertirse a salinidad, o con un refractómetro, que mide la capacidad del agua para refractar la luz. La salinidad se mide en gramos/litro (g/L) o partes por mil (ppt) en agua salada. La clasificación de la salinidad de los suelos según la conductividad eléctrica (CE) del extracto de saturación del suelo y los efectos que produce sobre los cultivos varía ampliamente. Con valores de 2-4 dS/m (1 mmho/cm equivale a 1 deciSiemen-dS/m) en suelos normales con ligera salinidad, solo se observan daños en cultivos sensibles, mientras que 4-8 dS/m de salinidad media en suelos considerados salinos, se producen daños en la mayoría de cultivos. Frente a salinidad fuerte (de 8-16 dS/m) o muy fuerte (>16 dS/m), solo pueden prosperar cultivos tolerantes o muy tolerantes, respectivamente. Como referencia, el agua de consumo humano es aceptada hasta 0,5 dS/m, el agua de riego media varía entre 0,8-2,5 dS/m y el agua del mar posee 60 dS/m. Si el contenido de sales en el agua de riego es mayor de 2 g/L o la conductividad eléctrica del agua mayor de 3 dS/m, los problemas de salinidad pueden ser muy graves a menos que se establezcan tratamientos como el lavado de sales o el cambio de un cultivo por otros que resistan mejor las condiciones de salinidad. FAO recomienda utilizar aguas de riego como máximo de 0,45 -2 g/L de cantidad total de sólidos disueltos (TSD) o de 0,7-3 dS/m, para tener un riesgo de ligero a moderado en el cultivo. El grado de tolerancia de los cultivos (en % de reducción de su rendimiento) en función de la conductividad eléctrica del extracto de saturación del suelo, está disponible en FAO.
umbral de tratamiento, UT
Densidad o nivel de fitófago o vector, prevalencia de la enfermedad, densidad de mala hierba o incidencia de la deficiencia al que, o por encima del que, el valor de las pérdidas de cosecha, exceden el costo de las prácticas de control o medidas fitosanitarias o de la enmienda. La acción, tratamiento o medida fitosanitaria, al menos desde el punto de vista económico, merece la pena ser efectuado o ejecutado, antes de que se alcance el nivel o umbral de daño económico (UDE) o el daño económico. Por lo tanto, el UT suele ser menor que el UDE (en ocasiones es igual) para permitir que las medidas de control hagan efecto antes de que se alcance el nivel de daño. Suele ser un porcentaje del UDE. Puede ser determinado a partir del conocimiento del UDE y de la dinámica de poblaciones o previsiones epidemiológicas. Es muy variable en función del cultivo, la estación del año, la zona geográfica y el valor de la cosecha. Es el nivel práctico que debe utilizarse para tomar decisiones, es decir, tratar o no tratar, aplicar acciones y medidas fitosanitarias, o no.
zinc, Zn
Microelemento esencial y de poca movilidad dentro de la planta, pero con numerosas funciones clave en la misma. La estructura y funcionalidad de muchas enzimas y otras proteínas dependen de su presencia. También se requiere para la síntesis de carbohidratos durante la fotosíntesis y en la transformación de los azúcares en almidón. Participa en el metabolismo de hormonas al regular el nivel de auxinas a través de la síntesis del aminoácido triptófano. Es necesario para el desarrollo adecuado de las flores y para el proceso de fecundación, por lo que en condiciones pobres en zinc se ven gravemente afectados los órganos reproductores de las plantas y la producción de polen. Colabora en el mantenimiento e integridad de las membranas celulares y favorece la tolerancia ante patógenos, especialmente del suelo. Es esencial en los sistemas de defensa de las células frente a los radicales libres altamente tóxicos y tiene influencia en la elongación de los brotes y la expansión de las hojas. Constituye el micronutriente más deficiente, en general. Su carencia es habitual en suelos calizos y ricos en fósforo y suele presentarse con mayor frecuencia en suelos arenosos y pobres en materia orgánica, siendo fácilmente lixiviado en terrenos tropicales. Su disponibilidad se reduce a pH superiores a 7,5. Su deficiencia en la planta suele causar en árboles frutales marcados síndromes de hojas pequeñas de color amarillo o verde pálido o blanquecino por el bajo contenido en clorofila en las mismas, aparición de manchas necróticas foliares, acortamiento de entrenudos, formaciones en roseta y enanismo del árbol, que son síntomas muy similares a los que causa el virus del enanismo del ciruelo (Prune dwarf virus-PDV) en almendro. En la vid se observa una marcada disminución del tamaño de los granos de uva. En cereales como arroz, trigo, sorgo o maíz, la carencia se caracteriza por la aparición de puntos foliares amarillentos o blanquecinos que evolucionan a franjas rojizas a lo largo de las nervaduras. Su exceso es poco habitual, pero genera fitotoxicidad a niveles superiores a los 200 ppm, provocando la muerte regresiva de brotes, síntomas de clorosis foliar e inhibición del crecimiento radicular. Las leguminosas como alubia, habichuela, judía, frijol, fríjol o poroto, soja o soya y la espinaca son muy sensibles a la toxicidad por Zn que causa clorosis y necrosis foliares. Se utiliza en algunos productos fitosanitarios como el fosfuro de zinc.
carencia
enfermedad carencial
Aquella producida por un déficit o ausencia de un nutriente esencial o microelemento. La carencia también puede darse por condiciones no adecuadas del suelo, como un pH inapropiado, que limiten la solubilidad o la biodisponibilidad de un elemento determinado.
síntoma de carencia
Alteración de la planta debida a la escasa concentración en el medio de algún elemento químico necesario.